Mar 01
Letras
Con mi guitarra en la mano
voy a cantar el corrido
de un general afamado
por todos muy conocido
Nació Emiliano Zapata
en un risueño pueblito
del estado de Modelos
que se llama Aneculico
En 1911 ,
en armas se levantaba
allá en la sierra suriana
Don Emiliano Zapata
y gritaban en sus filas
perdón voqier primero
el temerario barona
y el valiente genobebo
Detrás de los de Corrales
con su gente bien armada
peliaba contra Carranza
defendiendo el Plan de Ayala
Contaba brio su caballo
era de muy buena sala
un cuaco lobo gateado
con herraduras de plata
En china meca murió
el agrarista suriano
por la villana traición
del carrancista Guajardo
Ya con esta me despido
ya me voy por el sendero
aquà se acaba el corrido
del valiente guerrillero
también Eugenio Zapata
y el general Salazar
los dos hermanos Arenas
y don Jesús Capistran
1911, Antonio Aguilar, Carranza, Emiliano Zapata, Modelos, Plan de Ayala, revolucionarios
Jul 14
Letras
Varios correos cruzaban
yendo de un cuartel a otro,
Jesús Salgado ordenaba
que al instante fueran pronto,
generales y oficiales
a conferenciar al quiosco.
No habÃa pasado una hora
cuando ya estaban presentes,
habÃa alegrÃa en sus caras,
charlaban como las gentes;
aunque eran en el hablar
razonables y prudentes.
Nuestro general Zapata
en Iguala nos espera,
hay que madrugar mañana,
dejaremos la flojera
–les dice a sus generales
Salgado con voz serena
Recomiéndenle a su gente
que asista bien la remonta,
para que ningún caballo
clave al caminar la trompa;
el camino es escabroso
y la jornada no es corta.
Como un rÃo caudaloso
que acelera su corriente,
la tropa marcha de prisa
ya desciende la pendiente;
la va guiando la alborada
que asoma por el oriente.
Hay alegrÃa en los pechos,
de vez en cuando se escapa
una canción melodiosa
que anima la cabalgata;
delira toda la tropa
por conocer a Zapata.
Tres batallones esperan
a Salgado en la estación,
los generales se cruzan
los saludos de rigor;
las bandas tocan de gusto,
se ordenan salvas de honor.
Toda Iguala está de fiesta,
canta alegre el campanario;
mientras en los tamarindos
suspenso está el sol de mayo,
con voz serena a Zapata
esto le dice Salgado:
–Señor general Zapata:
esta tropa que aquà mira,
nunca al peligro le teme,
el nombre de usted la anima;
y en los combates, cada hombre,
por cuatro se multiplica.
La tropa y mis generales
su nombre y valor admiran,
y por seguir su palabra
de sus hogares se olvidan;
hoy vienen a saludarlo,
por conocerlo deliran.
Acepte, señor Zapata,
el corazón de esta gente;
que sin medir el peligro
a la muerte ve de frente,
mientras el surco va abriendo
para sembrar su simiente.
(Habla el general Pantalones.)
Aunque soy chaparrito,
me llamo Ciriaco Gómez;
pero el pueblo me ha cambiado
el nombre de mis mayores,
y hoy todo mundo me llama
el general Pantalones.
Traigo en mi apodo la fama
como el Tejón Solitario,
no le temo a la Huesuda
aunque me enseñe el rosario,
ni a las velas encendidas
ni al rezo del novenario.
(Habla el general Emiliano Zapata.)
–Ya conocen mi bandera
muy sencillo es mi programa;
tierra, libertad y escuelas
el campesino reclama;
desde un principio esta ha sido
compañeros, mi proclama.
Ayudamos a Madero
a derrocar al tirano,
ya estando en el candelero
no quiso darnos la mano,
hasta que El Chacal su cuero
puso en venta muy ufano.
Y después del Cuartelazo
llega a la silla Carranza,
le tiende el pueblo su brazo,
en él pone su confianza;
aunque sea muy poco al paso
la Revolución avanza.
Veremos lo que resulta,
pues Carranza ha proyectado
en Querétaro una junta
para la que me ha invitado;
ya van mis representantes,
esperaré el resultado.
Mientras sigan respetando
a las fuerzas de Carranza,
veremos si al fin podemos
formar con él una alianza,
que recoja los ideales
que encarnan nuestra esperanza.
Más que Zapata, señores,
será la Revolución
la que premie sus valores
y les dé su galardón,
por ella pido que un brindis
hagamos esta ocasión.
Que estos tamarindos guarden
en su follaje mi voz,
que sean fieles testigos,
lo mismo que el padre sol,
de todo lo que se ha dicho
bajo su dulce frescor.
¡Viva Iguala, compañeros,
cuna de nuestra Bandera;
si los viejos insurgentes
murieron ayer por ella,
nosotros daremos hoy
nuestra vida por la tierra!
No me importa que haya traidores
y que nos den un mal pago,
ya ven, Cristo fue entregado
por el que comÃa en su plato;
por los frutos sabe el hombre
si el árbol es dulce o amargo.
Carranza, Emiliano Zapata, Francisco I. Madero, Madero, Querétaro, Revolución, Zapata
Jun 27
Letras
Vengan a oÃr estos versos
todos con mucha atención,
de un gran suceso ocurrido
que comenta la Nación.
El jefe Pablo González
ideó sus planes certeros,
para poder dominar
al Estado de Morelos.
Primero vengo a contarles,
la historia de un guerrillero
desde que se pronunció
hasta su fin tan postrero.
En mil novecientos diez
en armas se levantó,
y al grito ¡Viva Madero!
al gobierno combatió.
Luego Zapata y sus fuerzas
cuando Madero triunfó,
por causas no conocidas
de nuevo se sublevó.
Y todos bien recordamos
cuando la traición de Huerta,
Zapata aun siendo rebelde
no se mezcló en la reyerta.
Cuando el cuartelazo infame
del dÃa nueve de febrero
al Estado de Morelos
fue en automóvil Madero.
No se sabe a qué negocio
Madero fue a Cuernavaca
el caso es, sin contratiempo
conferenció con Zapata.
Por fin Huerta por los suyos
fue elegido Presidente
pero Zapata en Morelos
juró a Huerta darle muerte.
Villa y Carranza en el norte
juraron con buen esmero
vengarla sangre regada
del Presidente Madero.
Luego entre Villa y Carranza
un disgusto aconteció,
pero Emiliano Zapata
con Villa sà confrontó.
Se unieron Villa y Zapata
como buenos compañeros,
uno peleaba en el Norte
otro en el plan de Morelos.
Con Orozco y De la Barra,
con Carranza y otros más,
Zapata jamás no quiso
hacer convenios de paz.
El famoso Plan de Ayala
era esa la única bandera,
que Zapata reclamaba
para terminar la guerra.
Las causas que reclama
ese plan en realidad
es el reparto de tierras,
Democracia y Libertad.
Pero Zapata renuente
nunca quiso someterse,
para que buenas doctrinas
un gobierno las cumpliese.
Por fin Carranza, señores,
mandó fuerzas federales,
a combatir a Zapata,
por montes, pueblos y valles.
Pues el general González
al frente de mil guerreros,
fue mandado por Carranza
al Estado de Morelos.
En un mes de operaciones
los soldados carrancistas
quitaron Cuautla Morelos,
a las fuerzas zapatistas.
González dio garantÃas
a muchos jefes surianos,
para rendirse al gobierno
en conformidad de hermanos.
Muchos jefes zapatistas
mirando las garantÃas,
a Zapata abandonaron
en todas sus correrÃas.
Zapata viéndose solo
con muy poco contingente,
acudió a su gran astucia
para reclutar más gente.
A fines del mes de marzo,
del año que está presente,
Zapata mandó una carta
a Guajardo urgentemente.
Guajardo era coronel
de las tropas de Carranza;
pero logró de Zapata
hacerse de gran confianza.
Zapata mandó otra carta
hasta Cuautla astutamente,
a donde le aconsejaba
se volteara con su gente.
Guajardo le contestó
nomás espero el dinero,
para pagarle a las tropas
y pertrecharlas si puedo.
Veinte cargas de maÃz
tengo yo que recibir,
si es que usted las necesita
se las puedo conducir.
Pues el general Guajardo
fingiendo estar rebelado
salió de Cuautla Morelos,
con sus tropas bien armado.
Guajardo salió de Cuautla
con mucho gusto y contento
al Rancho de Chinameca
para estar de destacamento.
Al licenciado Palacios
mandó Zapata al instante
al Rancho de Chinameca
como su representante.
Cuatro cartas se mandaron
uno y otro en la ocasión,
a donde se profesaban
una gran estimación.
La última carta mandó
Guajardo en contestación,
donde le dijo a Zapata
quedo a su disposición.
La primera orden que dio
Zapata sin dilación,
que a Bárcenas lo matase
por jugar alta traición.
Guajardo dijo a Zapata
es difÃcil comisión,
porque Bárcenas se encuentra
en Cuautla en esta ocasión.
Mi general, le obedezco
todo lo que mande usted,
pero mejor fuera bueno
tomar Jonacatepec.
Por órdenes de Zapata
Guajardo salió de allÃ
y la plaza fue tomada
el 8 del mes de abril.
Aunque el combate fue corto
con los falsos “zapatistas”
hubo siempre algunos muertos
de las fuerzas carrancistas.
En Tepaltzingo esperaba
Zapata de gusto henchido,
al valiente de Guajardo
por el triunfo ya obtenido.
Ya todo el plan de González
estaba casi concluido,
para poder agarrar
a Zapata muerto o vivo.
Una mujer se acercó
a Zapata desmayada,
diciéndole que Guajardo
querÃa hacerle una celada.
Zapata oyó los consejos
de su amiga sin igual,
y también formó sus planes
para evitar cualquier mal.
Muchachos, dijo Zapata,
tengan mucha precaución,
vigilen bien a Guajardo
que quiere hacernos traición.
Como a las tres de la tarde
Guajardo se dirigÃa,
a darle parte a Zapata
del gran triunfo de ese dÃa.
Zapata dijo a Guajardo
que en prueba de estimación,
celebraran ese triunfo
con un gran comelitón.
Pero el coronel Guajardo
fingiendo estar fatigado
dijo que no podÃa ir,
por estar un poco malo.
Que mejor ese festÃn,
se efectuara al otro dÃa,
en Chinameca, a su jefe
un banquete le ofrecÃa.
Zapata al fin accedió
a la oferta de Guajardo,
para ver si de ese modo
allà podÃa capturarlo.
Guajardo dijo a sus tropas
que al llegar su contrario,
a Zapata se le hicieran
honras de divisionario.
Que para el segundo toque,
contraseña anticipada,
los soldados sin demora
harÃan descarga cerrada.
Al llegar a Chinameca
Zapata algo malició,
y cogiendo luego su arma
el combate se trabó.
Se posesionó muy bien
para poder resistir,
pero a los pocos momentos
ya no pudo combatir.
Muerto cayó en aquel sitio
por una bala certera,
terminando allà su vida
en su trágica carrera.
Varios jefes zapatistas
fueron hechos prisioneros,
y otros abandonaron
el Estado de Morelos.
Palafox allà murió,
Jáuregui fue capturado,
y en Cuautla de Morelos
fue también ejecutado.
El cadáver de Zapata
a Cuautla fue conducido,
para que por todo el pueblo
fuera bien reconocido.
Cuando en Morelos se supo
la nueva que aconteció
toda la tropa con dianas
toda Cuautla recorrió.
De Ozumba y de Yautepec,
de México y Cuernavaca
iban a ver el cadáver
del que en vida fue Zapata.
Tres dÃas estuvo su cuerpo
a la vista de la gente,
hasta que fue sepultado
el dÃa doce del presente.
Asà terminó su vida
un jefe de guerrilleros,
criollito de Nenecuilco
del Estado de Morelos.
Ya este corrido he cantado,
me despido con afán
si en algo estuviere errado
las faltas perdonarán.
1910, Carranza, Chinameca, Cuernavaca, Emiliano Zapata, Huerta, Madero, México, Morelos, Orozco, Pablo González, Plan de Ayala, Villa, Zapata
Jun 20
Letras
El 30 de mayo según la noticia
que en este distrito llegó a circular
que fue capturado por los carrancistas
un gran veterano de arrojo sin par.
En eso Santa Ana Clacotelco estaba guardando
esa plaza cual buen liberal
don Cirilo Serna con su fiel brigada
cuando sorprendido se vio sin pensar.
Crisanto Quintero les sirvió de guÃa
cual un izcariote en la actualidad
puesto que los puntos muy bien conocÃa
porque zapatista habÃa sido ya.
Poco más o menos las cuatro serÃan
de aquella mañana triste a mi pesar
cuando se acercaban a las caballerÃas
guiadas por la sombra de la obscuridad.
Cuando el centinela vio a sus avanzadas
les marcó el quién vive y ellos a la par
gritaron Carranza y luego las descargas
por todos los puntos se oÃan sin cesar.
Ante aquella fuerza feroz que atacaba
en número inmenso y abrumador
el general Serna hacÃa en retirada
dura resistencia cual hombre de honor.
Según se asegura su valor fue mucho
que fue prisionero y hasta que por fin
quemó al enemigo el último cartucho
diciendo cobardes dispongan de mÃ.
Fueron justamente por el prisionero
unos capitanes según se refiere
don José SaldÃvar y otros compañeros David López y también Marcelino Pérez.
Fueron conducidos a la plaza y luego
los interrogaron cual hombre de honor
se rinden o se mueren y ellos muy serenos
con indiferencia vieron al traidor.
Serna contestándoles por ser de un partido
ante una descarga voy a sucumbir
prefiero la muerte, serÃa mi destino
sólo el que es cobarde se llega a rendir.
Pueden disponer de mà sin demora
no crean que de miedo me rinda eso no
prefiero la muerte que vivir sin honra
frente a una bandera que mi honor juró.
En aquella plaza fueron fusilados
los tres capitanes que mencioné ya
los que sucumbieron cual hijo de Esparta
pasando a la sombra de la obscuridad.
Serna fue llevado con gran vigilancia
para utilizarlo como aliado fiel
y llegando al punto de la Tierra Blanca
fue interrogado por segunda vez.
Puede Ud. mandar a traer a su segundo
y a toda la gente que a su mando está
tomar este cargo pues yo se lo juro
porque de otro modo no se salvará.
Pues no crea Quintero que con amenazas
que yo tal vez cambio de resolución
soy un prisionero y que viva Zapata
mueran los traidores de Nuestra Nación.
En el acto mismo cayó aquel valiente
bañado en su sangre por el proyectil,
Don Cirilo Serna, dejando vigente
pruebas tan notorias de valor civil.
Se acabó un valiente entre los generales
gracias al asalto en la obscuridad
de la división Everardo González
que en toda la sierra dominando está.
En fin me despido pero en hora buena
adiós David López un amigo fiel
adiós invencible don Cirilo Serna,
digno es de admirar tu valor civil.
Carrancista, Carranza, Santa Ana, Zapata, Zapatistas
Apr 21
Letras
Un dÃa Zapata los llama
a conferenciar al frente.
Todos juntos, en Iguala,
deben hacerse presentes.
Y cuando hablen han de ser
razonables y prudentes.
Como un rÃo caudaloso
que acelera su corriente
la tropa marcha de prisa,
ya desciende la pendiente;
la va guiando la alborada
que asoma por el oriente.
Toda Iguala está de fiesta,
canta alegre el campanario;
mientras en los tamarindos
suspenso está el sol de mayo,
con voz serena a Zapata
esto le dice Salgado:
–Señor general Zapata:
esta tropa que aquà mira,
nunca al peligro le teme,
el nombre de usted la anima;
y en los combates, cada hombre,
por cuatro se multiplica
La tropa y mis generales
su nombre y valor admiran,
y por seguir su palabra
de sus hogares se olvidan;
hoy vienen a saludarlo,
por conocerlo deliran.
(Habla el general Pantalones)
Aunque soy chaparrito,
me llamo Ciriaco Gómez,
pero el pueblo me ha cambiado
el nombre de mis mayores,
y hoy todo mundo me llama
el general Pantalones.
Traigo en mi apodo la fama
como el Tejón Solitario,
no le temo a la Huesuda
aunque me enseñe el rosario,
ni a las velas encendidas
ni al rezo del novenario.
(Habla el general Emiliano Zapata)
–Ya conocen mi bandera
muy sencillo es mi programa;
el campesino reclama;
desde un principio esta ha sido,
compañeros, mi proclama.
Ayudamos a Madero
a derrocar al tirano,
ya estando en el candelero
no quiso darnos la mano,
hasta que El Chacal su cuero
puso en venta muy ufano.
Y después del Cuartelazo
llega a la silla Carranza,
le tiende el pueblo su brazo,
en él pone su confianza;
aunque sea muy poco al paso
la Revolución avanza.
Más que Zapata, señores,
será la Revolución
la que premie sus valores
y les dé su galardón,
por ella pido que un brindis
hagamos esta ocasión.
Que estos tamarindos guarden
en su follaje mi voz,
que sean fieles testigos,
lo mismo que el padre sol,
de todo lo que se ha dicho
bajo su dulce frescor.
¡Viva Iguala, compañeros,
cuna de nuestra Bandera;
si los viejos insurgentes
murieron ayer por ella,
nosotros daremos hoy
nuestra vida por la tierra!
Carranza, Emiliano Zapata, Iguala, Madero, Zapatistas