Apr 18
Letras Camilo Duarte, Carranza, Guajardo, Ignacio Maya, Samuel Bonilla, Valentín Reyes, Zapata
¡Jesús! ¿qué haremos con Guajardo, el león furioso?
ya no es posible soportarlo en realidad,
les aseguro que algún día nos vuelve locos
con tanto susto y carreras que nos da.
¿Es muy valiente? el pueblo es muy medroso
para batirlo con honor y dignidad
dónde está Neri, Ignacio Maya y el famoso
Camilo Duarte, que vieran tal actualidad.
Ya no hay unión, no hay igualdad en nuestra gente,
para asimismo defendernos de esas fieras,
ya no buscamos enemigos hacia el frente,
sino al reverso para proteger la vida.
No hay más, en fin, se llevaron esos valientes
nuestros ganados, guajolotes y gallinas,
mientras nosotros contemplamos muy inerte
allá en los montes más altos nuestra ruina.
Maldito miedo que nos tiene sumergidos
en un estado de indulgencia y estupor,
rindiendo culto siempre al sexo femenino,
sin preocuparnos de la vida y del honor.
Régulo dijo en un momento de heroísmo
“Guerra al tirano, cruel y déspota invasor,
primero es patria que familia”, y él tranquilo
mandó hacer fuego a las trincheras sin temor.
¡Ay! si la Esparta nos hubiera conquistado
circularía por nuestras venas el valor
nos batiríamos como bravos espartanos
contra las huestes de Carranza sin temor.
No dejaríamos que violaran los tiranos
nuestras doncellas, nuestros templos y el honor,
ni sufriríamos la infamia del tirano
ni nuestra frente se cubriera de rubor.
Ahora Zapata, león del sur, que en gloria exista
cuando se trata de un combate en la ocasión
sólo contempla más que puras codornices
corriendo en grupos sin ninguna dilación.
Luego se trata de buscar un escondite
mientras pasan los momentos de aflicción
mientras los bravos carrancistas muy felices
saquean los pueblos y se van a otra región.
Más sin embargo, sigue la misión bendita
noble Espartaco, que tus armas triunfarán,
si los bravos del hermoso Plan de Amilpas
no te secundan, pero al fin contigo están.
Don Genovevo de la O y Don F. Ayaquica,
don Everardo González y Beltrán,
Valentín Reyes y otros más están en lista,
Samuel Bonilla y el valiente Catalán.
Apr 17
Letras Nabor Mendoza
Autor: Celedonio Serrano Martínez.
¡Adiós Nabor Mendoza!
el pueblo te recuerda,
tu sangre en el Ejido
le da fuerza a la tierra;
y en la escuela tu nombre,
se alaba y se venera.
Coyote fuiste en la guerra,
y como hombre, fuiste humano,
como soldado, valiente,
como jefe, fuiste hermano;
como compañero, amigo;
que a todos diste la mano.
Tú, que no tuviste infancia,
ni herencia tuvo tu cuna
jugaste tu corazón
al amor y a la fortuna,
y te lo ganó la envidia
canalla, vil y perjura.
En el corazón del pueblo
vivirás mientras él viva,
y en boca del trovador
se perpetuará tu vida,
hasta que el tiempo en la Historia
su nombre con oro escriba.
El hijo de su gran amigo
que allá en tu infancia tuviste,
con valor y patriotismo
del olvido .te redime;
porque hoy la prensa maldita
no se ocupa del humilde,
sino de los asesinos
y los artistas de cine.
Soy Celedonio Serrano,
y por mi madre, Martínez
mas los niños de mi tierra,
tan sólo me llaman Cile.
Jul 29
Letras 1918, Baltazar, Damián Hernández, El Bule, El Venado, Felipe Armenta, Moisés Mendoza, Nabor Mendoza
Habían pasado la Cruz de la Tentación,
ese paraje para llegar al Molino
donde se hallaba la insoportable traición,
tras un mampuesto los han cazado unos tiros.
Fue la política incansable de la trama,
fue a trasladarlos para la Sierra con viveza,
que si cayeron a esa red y los mataron
¡ay!…… su rebelión fue Baltasar y Felipe Armenta.
Pidió permiso de sacar a su familia
de aquella zona preferida como todas,
mas no pensaba que estaba en tierra enemiga,
¡ay!. … por la emboscada que
allí les puso la empresa.
Damián Hernández, El Bule con El Venado,
se le acercan y le dicen: ¡por este oficio!…
para obtener aquel obsequio sanguinario
y estrechar a don Nabor en el suplicio.
Fueron seis víctimas y cinco desarmados
los que quería este Felipe y Baltasar,
pues a los muertos los dejaron encuerados
los que juzgaba la presencia de Jehová.
El seis de marzo de mil novecientos dieciocho
Nabor Mendoza con su hermano Moisés,
por el fracaso descendieron a un reposo,
en una fosa fueron inhumados los seis.
Nabor Mendoza, te busca la humanidad
con sentimiento por la muerte que te han dado,
sobre la diosa de tu patria natural
vierte sus lágrimas tu pueblo abandonado”.
Jul 26
Letras 1911, Anenecuilco, Chinameca, Cuautla, Eufemio Zapata, Federico Morales, General Zapata, Marciano Silva, Morales, Santa Rita, Santiago Posada
Autor: Marciano Silva.
Si me consideras, público lucido
Y me prestas tu atención,
Voy a declararme y en lo sucesivo
Te daré una explicación.
El 30 de agosto día tan señalado
Del mismo que corresponde
Fecha y todo tienen muy bien enterado
De mil novecientos once.
No quedó conforme el General Zapata
Después de haber conquistado
Por ese motivo se salió de Cuautla
Esperando el resultado.
Salió rumbo a Anenecuilco
Donde su atención fijaba
Como es hombre vivo, conoció el peligro
La traición que le jugaban.
Al mismo momento se reunió su pueblo
Para saber lo que pasaba
Y él dio a saber del nuevo Gobierno
Y lo inconforme que estaba.
Mandó tocar las campanas
Ese Grande General,
Vámonos de nuevo a empuñar las armas;
LA DEFENSA ES NATURAL.
Yo no ambiciono la silla
Ni tampoco un alto puesto;
Lo que me adolece, mi patria querida,
Verla en tan cruel sufrimiento.
Resolvió su hermano Eufemio Zapata
Conociendo el mal proyecto,
Yo ni ahora ni nunca rendiré las armas,
Sólo ya después de muerto.
Esta política es falsa,
La tengo bien conocida,
Piensan primero recogernos las armas
Para quitarnos la vida.
Habló con su hermano Eufemio y le dijo:
Bajándose a lo profundo,
Ya no condesciendo, bajo de armisticio,
Ya ves los pagos del mundo.
Salieron de Ayala rumbo a Chinameca
Donde se reunieron todos,
Luego que llegaron pidieron permiso
Para jugar unos toros.
Dos días de toros jugaron
Nos quedan como recuerdos,
Ellos en sus gustos, y un vil a trasmano
Poniendo el parte a Morales.
“Aquí en la hacienda se encuentra Zapata,
Si lo quieren agarrar,
Tiene cuarenta hombres, pero mal armados,
Ora se han de aprovechar.”
-“Fórmele una entretenida,
Sin dársela a maliciar,
Déjenlo que goce cuanto pida,
Que su día se va a llegar.”
Pusieron violento el parte a Morales
Puesto por la Presidencia:
“A traerme a Zapata se va usted al momento,
Se halla en San Juan Chinameca.”
-“Con mucho empeño lo haré
Ahora si no se me escapa,
En 24 horas le prometo a usted
La cabeza de Zapata.”
Con 600 hombres marchó para Hidalgo
Queriendo igualar al viento.
Pero sólo Dios, que es dueño de lo creado,
No le concedió su intento.
Como a las once del día,
Por Santa Rita pasaron,
Porque dos sujetos allí los llevaban
Hasta el punto donde estaban.
Cuando el General se hallaba comiendo,
Con don Santiago Posada,
Llegó la noticia, que ya iba el Gobierno
Y a la hacienda se acercaba.
Montó su brioso caballo,
Paso a paso se fue yendo,
Frente a un obrador, con cinco soldados,
Se quedó reconociendo.
Cuando el General divisó al Gobierno
Que se acercaba hacia el puente,
Echó mano al rifle y se apeó del caballo
Y con cinco les hizo frente.
Lo rodearon cuatrocientos,
Pero él no se acobardó
Haciéndoles fuego como decidido
Entre ellos se revolvió.
Sin saber que el General
Había puesto su avanzada
En el camposanto, tras de un tecorral,
Les formaron una emboscada.
Cuando les marcaron el “¡Alto ahí!, ¡Quién vive!”
Dijeron, pues -Figueroa.
Con un par de bombas, luego los reciben
Para comenzar la loa.
Dicen que los derrotaron
Pues así corre la voz,
Fueron sólo tres, los que allí se quedaron,
Contrarios setenta y dos.
Jul 25
Letras Camarilla, Emiliano Zapata, Francisco Villa, Morelos, San Juan Amecac, Tochimilco, Vega Gil, Venustiano Carranza, Yaquis
Autor: Marciano Silva.
Adentro, rifleros, vamos al combate,
a dar grandes pruebas de nuestro valor,
no les causen miedo los míseros yaquis
ni el ligero toque de su cruel tambor.
Que al silbar los cuernos les cause coraje;
que hundidos los pechos les cause furor,
pelearles debemos, vengar el ultraje
que han hecho en los pueblos de esta región.
No digan los yaquis que aquí en nuestro Estado
todos carecemos de valor civil,
a todo escape vamos dispersados
cuando al fin furiosos los vemos venir.
Inmundos salvajes, vienen engañados,
por eso se meten sin miedo a morir,
porque aunque los maten, no les da cuidado
dicen: que a su tierra van a revivir.
Adentro, muchachos, que la muerte es dicha
cuando por su patria se llega a morir,
adentro, nos dice el jefe Ayaquica,
Cabrera y Alfaro, con voz varonil.
El muy arrojado, jefe que hay en lista,
señor Camarilla, bravo paladín,
que bien les ha dado a los carrancistas
con el muy valiente señor Vega Gil.
El muy invencible señor Caraveo,
y el señor Arenas con su división
mandaron los yaquis en tren de recreo,
para las cavernas del viejo Plutón.
Aunque en Tochimilco fue su gran trofeo
poco agradecidos de tal excursión,
Alvaro, cacique de aquellos soldados
creo que podrá darles una explicación.
El día 24 de agosto por fecha
fueron a batirse a San Juan Amecac;
con los guajolotes, gallinas cluecas,
cabras y borregos, qué barbaridad.
Los pobres marranos no hacían resistencia
los gallos volaban queriendo escapar
y ellos airados, decían con violencia:
de estos zapatistas ni uno ha de quedar.
Cargando con burros, vacas y cereales,
todo cuanto hubo en ese lugar,
se fueron contentos de aquellos lugares
que al fin les cubrieron su necesidad.
Tal es el inmundo proceder infame,
su lema horrible es irracional,
creo que Dios Padre quedaría desnudo
si de su alto trono llegara á bajar.
Por Dios, Venustiano, cambia de experiencia,
diles a tus militares que no vayan a matar
los pobres marranos, vacas y gallinas
y los guajolotes en lance fatal.
Diles que los jarros no son zapatistas,
ollas y cazuelas también el comal,
semillas en grano, rebozos y platos,
viejos mantequeros, también nixtamal.
Cambia de estrategia y de disciplina,
lleva tus legiones al cuerpo del honor
y no así a los pueblos a matar gallinas,
o a hombres indefensos sin ningún temor.
Tú quieres por fuerza sentarte en la silla,
tú que no conoces lo que es pundonor,
pídele a Zapata y a Francisco Villa
que te den ejemplo, mi buen Senador. (sic)
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