Tragedia en Nueva York, El As de la Sierra

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La guerra ya comenzó
en los Estados Unidos
y miren como empezó
con aviones dirigidos
a esas torres tan hermosas
el terrorismo ha surgido

no me quisiera acordar
de imágenes tan violentas
ni me quiero imaginar
en cuanta gente esta muerta
de luto esta el mundo entero
esto es inicio de guerra

Que mentes tan criminales
o tal vez sean desquiciados
de que países vinieron
esos planes tan malvados
dicen que son talibanes
los que están involucrados

la primera guerra del siglo
señores ya comenzó
el que organizo el ataque
no sabe en que se metió
el que resulte culpable
hay probrecita nación

Que planes tan estudiados
al secuestrar cinco aviones
con dieciocho terroristas
hicieron operaciones
Washington y Nueva York
el blanco de esos traidores

Un Martes negro señores
las 8:15 serian
cuando en las torres gemelas
un avión se estrellarían
la gente se imaginaban
que un accidente seria

la gente de Nueva York
sin sabes lo que pasaba
mirando arder esas torres
otro avión se aproximaba
como a los 15 minutos
con la otra torre chocaba

me da tristeza cantarles
pero lo tenia que hacer
los que iniciaron la guerra
preparecen para perder
el país de ese cobarde
puede desaparecer

El Exterminio de Morelos

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Autor: Marciano Silva

Dios te perdone, Juvencio Robles,
tanta barbarie, tanta maldad,
tanta ignominia, tantos horrores,
que has cometido en nuestra entidad;
de un pueblo inerme los hombres corren
y después de esto vas á incendiar;
qué culpa tienen sus moradores
que tú no puedas al fin triunfar.

Si es que á Emiliano Zapata buscas
allá en los montes le encontrarás,
marcha á los campos contra él y lucha
y así de gloria te cubrirás;
deja los pueblos, no tienen culpa,
ya no los mandes exterminar,
el que es valiente nunca ejecuta
hechos tan viles como el actual.

Lo que es Cartón y Rasgado en suma
en nuestro Estado nunca podrán
vencer a Neri, que es la figura
más formidable que hay en el plán;
saben muy bien los sitios que ocupa,
al fin se animan, pero no van,
y como pruebas les diré algunas
de sus hazañas en realidad.

Llegan á un pueblo que abandonado
sus habitantes dejaron ya,
tiran balazos, por si emboscados
los zapatistas llegan á estar;
si este saludo no es contestado
entonces entran allí a incendiar;
triunfan los leales de un pueblo aislado
al cual dejaron sin un hogar.

Si zapatistas llegan a un pueblo
y son en número regular,
mandan un parte luego al Gobierno
más inmediato sin dilatar;
aquí se encuentran los bandoleros,
pueden venirlos á exterminar;
el bravo jefe responde luego:

Pero si saben que ya se fueron
y que muy lejos deben estar,
entonces marchan, pero lijeros,
con sus cañones a bombardear;
las pobres casas son los guerreros
con quienes van á contrarrestar
y las mujeres que sin remedio
se llevan como un trofeo marcial.

¡Cuántos pacíficos ha matado
Cartón en su cruel avilantez;
cuando algún pueblo llega á incendiar
y en sus lugares encuentra alguien,
luego en su parte pone el menguado:
honróme participar á usted
que á zapatistas he derrotado,
quité caballos y armas también.

Son nuestros pueblos solo unos llanos,
blancas cenizas, cuadros de horror,
tristes desiertos, sitios aislados,
donde se agita solo el dolor;
fúnebres restos que veneramos
como reliquias de nuestro amor,
donde nacimos, donde nos criamos
y alegres vimos la luz del sol.

Adios, Cartón y Juvencio Robles,
adios, Rasgado, bravo adalid,
llévenle a Huerta sus batallones
y su estrategia tan infeliz;
díganle que ya no hay poblaciones
ni bandoleros que perseguir,
solo Zapata y sus escuadrones
siempre supuestos a combatir.

Bravos guerreros, hijos de Esparta
que al fin se honraron con acabar,
pero á los pueblos, porque á Zapata
ni la razón han podido dar;
quemar á un pueblo creo que no es gracia,
matar inermes es cosa igual,
dejar familias en la desgracia,
eso no es honra de un militar.

Cuántas familias se hallan llorando
en tierra extraña sin un hogar,
y por su pueblo siempre anhelando
sin que ese instante pueda llegar;
cuántas familias peregrinando
de pueblo en pueblo siempre andarán
hasta que el cielo diga hasta cuándo
á sus hogares se volverán.

Soldado viles, que habeis jurado
ser la defensa de la Nación,
ya no exterminen á sus hermanos
y alcanzarán su salvación;
negro caínes cual inhumanos,
tened un rasgo de abnegación,
quiero se dignen, cual mexicanos,
oir los clamores de la razón.

Ovación al General Emiliano Zapata

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Autor: Federico Becerra

Yo, con mi escaso talento
y aunque en mala inspiración,
quise formar estos versos,
dispensarán si hay error,
solo quiero hacer recuerdos
del caudillo que murió
allá en el plan de Morelos
cuna de ese héroe de honor.

Murió aquel grande patriota
que al Estado defendió
con las armas en la mano
luchando con gran valor,
el General Emiliano
cual Hidalgo reencarnó
á libertar á su pueblo
de aquel Gobierno opresor.

El nombre del guerrillero
grabado en el corazón
á los hijos de Morelos
con letras de oro quedó;
yo como humilde versista
le rendiré mi ovación
á nuestro invicto guerrero
Zapata el Libertador.

Ese invencible suriano
que la muerte desafió,
para poder libertarnos
su vida sacrificó
en los campos de batalla,
demostró su abnegación
defendiendo el Plan de Ayala
símbolo del Pabellón.

Aquellos justos ideáles
que hasta al morir defendió
tendrán que ser inmortales
en toda nuestra nación,
porque escrito en los anales
de la historia ya quedó
la sangre que por su Patria
con gusto la derramó.

Pero el traidor de Guajardo
que infame lo traicionó;
asesino depravado,
su nombre es negro borrón,
lo mismo el viejo don Pablo
que fue quien lo dirigió;
ante la historia su nombre
será de un vil y traidor.

En fin, patriotas surianos
que existen en la ocasión,
dispensen lo mal trovado
que un principiante narró,
como hijo que es del Estado
quiso rendir su ovación
á aquel gran jefe espartano
que grabó en su corazón.

No olviden que como Hidalgo
nos sacó de la opresión
cuando el español tirano
nos tuvo en la inquisición,
así el Señor Emiliano
su nombre inmortalizó
combatiendo á los tiranos
que oprimían á la Nación.

Historia del pronunciamiento del General Emiliano Zapata

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Autor: G.M.

Atención te pido, público sensato
voy a dar mi explicación,
aquí en esta historia que yo les redacto
en mi mal pronunciación.

Voy a dar un pormenor
citando lo positivo,
porque ya enterado estoy
como también persuadido.

El Jefe Zapata no estando conforme
después de haber conquistado
se salió de Cuautla según los informes
pensando en los resultados.

Se fue rumbo a Nenecuilco
que era su tierra natal,
porque conoció el peligro,
pues lo iban a traicionar.

Estando en su casa aunque no tranquilo
pensando en lo que sería,
el nuevo gobierno quiso perseguirlo
por su grande bizarría.

Porque era un hombre valiente
nuestro General suriano,
querían políticamente
por completo exterminarlo.

Llegó la noticia según se declara
al pueblo de Nenecuilco,
que luego al momento él se retiraba,
que iban a formarle sitio.

Mandó tocar las campanas
nuestro invicto General,
vamos de nuevo a campaña
a defender nuestro ideal.

En aquel momento se reunió su pueblo
para ver lo que pasaba,
y les dio a saber que el nuevo Gobierno
asesinarlo trataba.

Yo no ambiciono la silla
ni tampoco un alto puesto,
siento a mi Patria querida
verla en tan cruel sufrimiento.

Hablóle a su hermano con toda firmeza
y le dijo en el momento;
rendir yo mis armas sería una tristeza
sólo ya después de muerto.

Esta es política falsa,
la tengo bien conocida,
quieren que entregue las armas
para quitarnos la vida.

Respondió don Eufemio con acento fijo
y un valor sin segundo
ya no condesciendas en tu armisticio
morir peleando es orgullo.

Levantémonos en armas
vamos de nuevo a sufrir,
las conferencias dejarlas
hasta vencer o morir.

Hoy lo que interesa es otra providencia
a lo que el tiempo depare,
para recibir de la Omnipotencia,
lo que del cielo mandare.

Saldremos, después veremos
que descubra el firmamento,
al fin después volveremos
si nos da lugar el tiempo.

Día 30 de agosto dieron este grito,
todos de conformidad,
viva nuestra Patria y este requisito
de paz, tierra y de libertad.

Vámonos a padecer
vamos de nuevo a sufrir,
traidor nunca lo he de ser,
por mi Patria he de morir.

Salieron de Ayala rumbo a Chinameca
donde se reunieron todos,
pidiendo permiso con toda presteza
para jugar unos toros.

Dos días de toros jugaron
nos quedan como recuerdos,
y un hombre vil por trasmano
mandó un parte a Morelos.

Aquí en esta hacienda se encuentra Zapata
si lo quieren agarrar,
trae muy pocos hombres y escasos de armas
ahora se han de aprovechar.

Fórmenle una entretenida
sin dárselo a maliciar
denle todo lo que él pida
que su día va a llegar.

Mandaron el parte a un jefe, a Morelos
puesto por la Presidencia,
a traerme a Zapata se va usted al momento,
se halla en San Juan Chinameca.

Con mucho gusto lo haré,
ahora sí no se me escapa,
hoy mismo le traigo a usted
la cabeza de Zapata.

Con 600 hombres marchó entusiasmado
queriendo lograr su intento,
pero Dios que es dueño de todo lo creado
les frustró su pensamiento.

Como a las once del día
por Santa Rita pasaron
dos hombres iban de guía
al punto donde llegaron.

Hacia una rejilla donde dispusieron
dividirse por la altura,
y por la Cañada doscientos se fueron,
los demás por la Herradura.

Sin saber que el General
había puesto su avanzada,
al pie de un buen tecorral
les preparó su emboscada.

Cuando le mandaron el ¡alto, quién vive!
Figueroa, todos gritaron,
con un par de bombas que fué confundible
al momento contestaron.

Diez eran los zapatistas,
contrarios seiscientos fueron,
pero sus grandes conquistas
con valor las defendieron.

De cada descarga de los zapatistas
diez o doce se tumbaron
porque ya su gente estaba bien
y bien muertos los dejaron.

Los bombazos resonaban
sin cesar cada momento
los zapatistas peleaban
haciéndoles muchos muertos.

Cuando el General se hallaba gustando
con don Santiago Posadas,
llegó la noticia de que el Gobierno
había dado.
Que a la hacienda se acercaban.

Se montó en su buen caballo
paso a paso se fue yendo,
con unos cinco soldados
se quedó reconociendo.

Cuando el General divisó al Gobierno
que se acercaba al Poniente
echó mano al rifle, se apeó muy sereno
con cinco les hizo frente.

Lo rodearon cuatrocientos
pero no se acobardó
le hicieron fuego al momento
y entre ellos se revolvió.

A pocos momentos que se tiroteaba
Zapata se despidió,
haciéndoles fuego con tres que quedaron
a los cerros se internó.

Dicen que los derrotaron
porque así corrió la voz
pero sólo a tres mataron
contrarios sesenta y dos.

De testigo pongo aquí al siglo veinte
como certero y seguro
para que noticie del hecho presente
de lo pasado y futuro.

De Zapata estos recuerdos
quedaron siempre grabados,
en todo el plan de Morelos
y los pechos mexicanos.

Historia de la muerte del gran General Emiliano Zapata

Sin comentarios

Autor: Marciano Silva

Después de que aquél apóstol Don Francisco I. Madero
del Plan de Ciudad Juárez ingrato se burló
al ver hecho un despojo y caído por el suelo
ese estandarte honroso que repudió altanero
un pobre campesino al fin lo levantó.

Ese fiel campesino fué el inmortal suriano,
que indómito peleaba por el Plan de San Luis,
al ver que su caudillo había ya claudicado
alzó valiente y digno ese pendón sagrado
siguiendo con las armas luchando hasta el morir.

Fué Emiliano Zapata, el hombre sin segundo,
que ante la plutocracia su diestra levantó
fué un angel de la Patria, un redentor del mundo
que por su humilde raza duerme el sueño profundo
en los brazos de Vesta por voluntad de Dios.

Al ver la tiranía que contra los aztecas
los blancos dislocaban, siguió a un falso líder,
tiró a Porfirio Díaz después siguió con Huerta
peleó con bizarría contra las hordas necias
del infeliz Carranza donde llegó a caer.

Como los propietarios de este girón de tierra,
compraban los gobiernos con oro nacional
para que el proletario nunca libre se viera
teniendo un solo amo y una sola miseria
ganando en los ingenios un mísero jornal.

Por eso es que Carranza le dió a Pablo González
el mando de las fuerzas del Sur sin vacilar,
para que de Zapata murieran los ideales
pues vió que de ese Esparta sólo podría salvarle,
por tener más astucia que valor militar.

Hombre de mucho ingenio él y Jesús Guajardo
para esgrimir el alma de la más vil traición
pues de pronto se hicieron unos improvisados,
rivales al extremo que dispuso don Pablo
de que al fin se arrestara a Guajardo en la prisión.

Luego salió de Cuautla la cándida noticia
que Guajardo y don Pablo se odiaban con furor,
entonces Emiliano sin pérdida lo invita
creyendo que el pirata constitucionalista,
como al fin resentido obraría en su favor.

Guajardo le contesta, que dispuesto se hallaba
a secundarlo siempre si el perdón le ofrecía
Zapata en su respuesta tan fiel entusiasmada
dijo: con esta fecha queda garantizada,
su vida y al presente su misma jerarquía.

Después de esto le ordenó que sin pretexto alguno
me aprenda a Victoriano por ser un vil traidor,
y me lo mande luego pero muy bien seguro
pues soportar no puedo a ese falaz perjuro
que ha pisoteado indigno su palabra de honor.

Pero Guajardo a trueque de Bárcenas le entrega
sesenta voluntarios de su brigada de él
contestándole al Jefe que su orden no se lleva
a efecto estrictamente porque según las pruebas,
que Bárcenas fué enviado en comisión tal vez.

Y ese acto de barbarie alucinó a Zapata
y lo hizo caer al fondo de la credulidad
aliándose a un infame que atraído por su audacia
premeditó los planes de alevosía y ventaja
para acabar al golpe de una traición falaz.

Después viendo el efecto que produjo en Zapata,
aquella ocasión funesta le dijo con placer
con el mayor respeto le pido a usted por gracia
que me otorgue el derecho de tomar una plaza,
y esa plaza en cuenta es Jonacatepec.

Zapata contestóle, le otorgo a usted esa gracia
y puede usted tomarla con mucha precaución,
pero aquel hombre noble no vió que era una farsa,
de cómicos istriones pagados por Carranza
para que el Plan de Ayala muriera en su extención.

El fuego fué nutrido por una y otra parte
en ambos combatientes mostrábase el furor
pero lo más lucido fué, que en tan cruel desastre
ni un muerto ni un herido resultó en el combate
los proyectiles siempre obraban a favor.

De ahí como un Esparta marchó hacia Tepalcingo,
después del simulacro que cruel premeditó,
y el General Zapata, aquel digno caudillo
sobre su encuentro marcha con gusto a recibirlo
felicitando grato su indómito valor.

En medio de alborozo y vítores del pueblo
entró el Jefe y Guajardo con gran satisfacción
después de un fiel reposo Guajardo fué el primero
que marchó presuroso cual Napoleón tercero,
a San Juan Chinameca fraguando su traición.

Guajardo al separarse del gran Jefe suriano
a San Juan Chinameca con gusto lo invitó
para obsequiarle parque que traía de antemano
pero en su negra faz sólo se veía el engaño,
envuelto en su siniestra política de horror.

Al otro día Zapata marchó hacia Chinameca
con ciento cincuenta hombres de escolta nadamás,
donde lo esperaba Guajardo con firmeza
un viernes por desgracia el diez de abril por fecha
con seiscientos dragones para su acción falaz.

Del agua de los patos según dan referencias
llegó el jefe Zapata con una escolta fiel,
según ligeros datos a las siete cuarenta
en un pequeño cuarto contiguo hacia la hacienda
Guajardo y otros jefes se reunieron con él.

Para no errar el golpe Guajardo urdió la espúrea
noticia que el gobierno se acercaba veloz
ocupan luego entonces sus hombres las alturas
los barrancos y bloquea con la mayor premura
tapando las salidas con muchas precaución.

Zapata remontóse a la piedra encimada
mientras el vil Guajardo su gente disponía,
todavía el Iscariote le dijo que ordenara
si es que salía al galope llevando una avanzada
de gente de a caballo o pura infantería.

Hay muchos alambrados y la caballería
en tales circunstancias no se podrá batir
mejor lleve soldados de pura infantería
que el éxito ganado será por su hidalgía,
mientras yo a retaguardia me quedo a combatir.

Después cesó la alarma todo quedó tranquilo
era el último acto de aquel drama fatal,
mandó que lo invitaran el coronel Castillo,
para que le entregara el parque prometido
aquel noble espartano marchó sin vacilar.

Le dijo a su asistente, ve y traeme mi caballo
que el coronel me llama a su cuartel de honor
con diez de sus jinetes fué a ver a Guajardo
pues siempre los valientes no temen al menguado
porque su escudo de armas sólo es el pundonor.

Cuando tuvieron nota que el general llegaba
la banda de clarines le dió el toque de honor
la guardia presurosa al verlo presentó armas
después se oyó la odiosa y fúnebre descarga
cayendo el invencible Zapata ¡Oh que dolor!

Guajardo se soñaba el ser un Alejandro
cuando vió al suriano tendido hacia sus pies,
mandó que atravesado su cuerpo en un caballo
para que lo llevaran como un trofeo alcanzado
a Cuautla y se premiara su negra avilantez.

Al ver Pablo González llegar al vencedor
trayendo al que luchaba constante y varonil
oh cuantas atenciones al fin le prodigó,
condecorando innoble su astucia y no el valor
porque su limpia espada nunca supo medir.

Varios hombres lloraban al ver el triste fin
del hombre que luchaba por un bien nacional
las mujeres trocaban en rabia su gemir
al ver la declarada traición de un hombre vil
que hablarle cara a cara no pudo en lance tal.

Los guachos altaneros vagaban por las calles
burlándose falaces del pueblo espectador,
hoy si hijos de Morelos ya se acabó su padre
bien pueden ir a verlo e identificarlo
Guajardo en tal combate peleando lo mató.

Zapata fué el bandido por la alta aristocracia
mas a la vez ignoro su criminalidad
en su panteón lucido un ángel se destaca
trayendo así en su mano un libro lee entusiasta
“La tierra para todos y el don de Libertad”.

El año diez y nueve el mes de abril por fecha
murió el jefe Zapata como bien lo sabrán
del modo más aleve en San Juan Chinameca,
a la una y media breve de esa tarde siniestra
dejando una era grata así a la humanidad.

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