May 28
Letras Álvaro Obregón, Francisco Villa, Los Dorados, Pancho Villa, revolucionarios, villistas
Fui soldado de Francisco Villa
de aquel hombre de fama mundial,
que aunque estuvo sentado en la silla
no envidiaba la presidencial.
Ahora vivo allá por la orilla
recordando aquel tiempo inmortal.
Ay… Ay…
Ahora vivo allá por la orilla
recordando a Villa allá por Parral.
Yo fui uno de aquellos Dorados
que por suerte llegó a ser Mayor,
por la lucha quedamos lisiados
defendiendo la patria y honor.
Hoy recuerdo los tiempos pasados
que peleamos contra el invasor,
hoy recuerdo los tiempos pasados
de aquellos Dorados que yo fui Mayor.
Mi caballo que tanto montara
en Jiménez la muerte encontró,
una bala que a mí me tocaba
a su cuerpo se le atravesó.
Al morir de dolor relinchaba
por la patria la vida entregó
Ay… Ay…
Al morir de dolor relinchaba
cómo le llorara cuando se murió.
Pancho Villa te llevo grabado
en mi mente y en mi corazón
y aunque a veces me vi derrotado
por las fuerzas de Álvaro Obregón.
Siempre anduve como fiel soldado
hasta el fin de la revolución
Ay… Ay…
Siempre anduve como fiel soldado
que siempre ha luchado al pié del cañón.
May 27
Letras Chihuahua, Ciudad Juárez, Francisco Villa, México, Pancho Villa, revolucionarios, Texas, Venustiano Carranza, villistas
Patria México, febrero veintitrés,
dejó Carranza pasar americanos:
dos mil soldados, doscientos aeroplanos,
buscando a Villa, queriéndolo matar.
Después Carranza les dijo afanoso:
si son valientes y lo quieren combatir,
concedido, les doy el permiso,
para que así se enseñen a morir.
Comenzaron a echar expediciones,
los aeroplanos comenzaron a volar,
por distintas y varias direcciones,
buscando a Villa, queriéndolo matar.
Los soldados que vinieron desde Texas
a Pancho Villa no podían encontrar,
muy fastidiados de ocho horas de camino,
los pobrecitos se querían regresar.
Los de a caballo ya no se podían sentar,
más los de a pié no podían caminar;
entonces Villa les pasa en su aeroplano
y desde arriba les dijo: Gud bay.
Cuando supieron que Villa ya era muerto,
todos gritaban henchidos de furor:
ahora sí, queridos compañeros,
vamos a Texas cubiertos con honor.
Mas no sabían que Villa estaba vivo
y que con él nunca iban a poder;
si querían hacer una visita
hasta la sierra lo podían ir a ver.
Comenzaron a lanzar sus aeroplanos,
entonces Villa, un buen plan les estudió:
se vistió de soldado americano
y a sus tropas también las transformó.
Mas cuando vieron los gringos las banderas
con muchas barras que Villa les pintó,
se bajaron con todo y aeroplanos
y Pancho Villa prisioneros los tomó.
Toda la gente de Chihuahua y Ciudad Juárez
muy asombrada y asustada se quedó,
sólo de ver tanto gringo y carrancista
que Pancho Villa sin orejas los dejó.
Que pensarían los “bolillos” tan patones
que con cañones nos iban a asustar;
si ellos tienen aviones de a montones
aquí tenemos lo mero principal.
Todos los gringos pensaban en su alteza
que combatir era un baile de carquís,
y con su cara llena de vergüenza
se regresaron en bolón a su país.
May 26
Letras 1914, División del Norte, Francisco I. Madero, Francisco Villa, Pancho Villa, revolucionarios, Zacatecas
Voy a cantar estos versos,
de tinta tienen sus letras,
voy a cantarles a ustedes
la toma de Zacatecas.
Mil novecientos catorce,
mes de junio veintitrés,
fue tomado Zacatecas
entre las cinco y las seis.
Gritaba Francisco Villa
en la estación de Calera:
vamos a darle la mano
a don Pánfilo Natera.
Ya tenían algunos días
que se estaban agarrando,
cuando llega el general
a ver qué estaba pasando.
Cuando llega Pancho Villa
sus medidas fue tomando:
a cada quien en su puesto
los iba posesionando
Les decía Francisco Villa
al frente del Batallón;
para empezar el combate
al disparo de un cañón.
Al disparo de un cañón,
como lo tenían de acuerdo,
empezó duro el combate
por el lado derecho e izquierdo.
Les tocó atacar La Bufa
a Villa, Urbina y Natera,
porque allí tenía que verse
lo bueno de su bandera.
Decía el coronel García,
con su teniente Carrillo:
le pido permiso a Villa
para atacar por El Grillo.
Fue tomado Zacatecas
por Villa, Urbina y Natera,
Ceniceros y Contreras,
Madero Raúl y Herrera.
¡Ahora sí, borracho Huerta,
harás las patas más chuecas,
al saber que Pancho Villa
ha tomado Zacatecas¡
Gritaba Francisco Villa:
¿En dónde te hallas Barrón?
Se me hace que a mí me vienes
guango como el pantalón.
Les decía Francisco Villa
con una voz muy ufana:
ya están tumbando la finca
que le nombraban La Aduana.
Esa finca de La Aduana
era una finca bonita,
la tumbaron los huertistas
con pólvora y dinamita.
Gritaba Francisco Villa:
¿Dónde te hallas Argumedo?
¿Por qué no sales al frente,
tú que nunca tienes miedo?
Debajo de aquella finca,
allá había muchos pelones,
muchas armas, mucho parque y
más de veintidós cañones.
¡Ay hermoso Zacatecas!
mira como te han dejado,
la causa fue el viejo Huerta
y tanto rico allegado.
Estaban todas las calles
de muertos entapizadas
y las cuadras por el fuego
todititas destrozadas.
Adiós, cerro de La Bufa,
con tus lúcidos crestones,
cómo te fueron tomando
teniendo tantos pelones.
Andaban los federales,
que no hallaban ni qué hacer,
buscando enaguas prestadas
pa’ vestirse de mujer.
Subieron a las iglesias
a repicar las campanas
y las bandas por las calles
sonorizaban con dianas.
Cuatro ramitos de flores
puestos en cuatro macetas,
por la División del Norte
fue tomada Zacatecas.
May 26
Letras revolucionarios
El día 28 de abril
a las seis de la manaña,
Salimos en un enganche
pa’l estado de Pensilvania.
Mi chinita me decía,
–Yo me voy en esa agencia,
para lavarle su ropa
para darle su asistencia.
El enganchista me dijo,
–No lleves a tu familia
para no pasar trabajos
en el estado de West Virginia.
Pa’ que sepas que te quiero
me dejas en Fort Worth,
Cuando ya estés trabajando
me escribes de donde estés.
–Cuando ya estés por allá
me escribes, no seas ingrato,
En contestación to mando
de recuerdo mi retrato.
Adiós estado de Texas
con toda tu plantación,
Ya me voy pa’ Pennsylvania
por no piscar algodón.
Adiós, Fort Worth y Dallas,
pueblos de mucha importancia,
Ya me voy pa’ Pensilvania
por no andar en la vagancia.
Al llegar a ese Milwaukee
cambiamos locomotora,
De allí salimos corriendo
ochenta millas por hora.
Cuando llegamos allá
que del tren ya nos bajamos
preguntan las italianas
–¿De dónde vienen mexicanos?
Responden los mexicanos
los que ya hablan inglés,
–Venimos en un enganche
del pueblo de Fort Worth.
Estos versos son compuestos
cuando yo venía en camino,
Son poesías de un mexicano
nombrado por Concestino.
Ya con ésta me despido
con mi sombrero en la mano,
Y mis fieles compañeros
son trescientos mexicanos.
May 25
Letras El barzón, revolucionarios, villistas
Esas tierras del rincón
las sembré con un buey pando,
se me reventó el barzón
y sigue la yunta andando.
Cuando llegué a media tierra
el arado iba enterrando,
se enterró hasta la telera,
el timón se deshojó,
el barzón se iba trozando,
el yugo se iba pandeando,
el sembrador me iba hablando;
yo le dije al sembrador,
no me hable cuando ande arando.
Se me reventó el barzón
y sigue la yunta andando.
Cuando acabé de pizcar,
vino el rico y lo partió,
todo mi maíz se llevó
ni pa’ comer me dejó,
me presenta aquí la cuenta:
aquí debes veinte pesos
de la renta de unos bueyes,
cinco pesos de magueyes,
una anega, tres cuartillas de frijol
que te prestamos,
una anega, tres cuartillas
de maíz que te habilitamos,
cinco pesos de unas fundas
siete pesos de cigarros.
¡Seis pesos…no sé de qué
pero todo está en la cuenta!
a más de los veinte reales
que sacaste de la tienda,
con todo el maíz que te toca
no le pagas a la hacienda,
pero cuentas con mi tierra
pa’ seguirla sembrando.
Ora vete a trabajar
pa’ que sigas abonando.
Nomás me quedé pensando
sacudiendo mi cobija,
haciendo un cigarro de hoja.
¡Que patrón tan sinverguenza!
to’ mi maíz se llevó
para su maldita troje!
Se me reventó el barzón,
y sigue la yunta andando.
Cuando llegué a mi casita,
me decía mi prenda amada:
¿on’ ta el maíz que te tocó?
le respondí yo muy triste:
el patrón se lo llevó
por lo que debía en la hacienda,
pero me dijo el patrón
que contara con la tienda.
Ora voy a trabajar
para seguirle abonando,
veinte pesos, diez centavos
son los que salgo restando.
Me decía mi prenda amada:
ya no trabajes con ese hombre,
nomás nos está robando
anda al salón de sesiones
que te lleve mi compadre,
ya no le hagas caso al padre,
¿él y sus excomuniones!
¿Qué no ves a tu familia
que ya no tiene calzones?
Ni yo tengo ya faldillas
ni tú tienes pantalones.
Nomás me quedé pensando,
me decía mi prenda amada:
¡que vaya el patrón al cuerno!
cómo tuviéramos de hambre
si te has seguido creyendo
de lo que te decía el cura,
de las penas del infierno.
¡Viva la revolución!
¡Muera el supremo gobierno!
¡Se me reventó el barzón
y siempre seguí sembrando!
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