Jun 17
Letras Emiliano Zapata, Zapata
Por ahí va la bola, ¡oh público honrado!
aquí comienza a rodar
la historia de un hombre de armas, afamado;
les contaré en mi cantar.
El hombre que da su vida
por servir a los demás,
el pueblo nunca lo olvida
ni lo olvidará jamás.
Como hijo del pueblo que tanto ha sufrido
mil formas de explotación,
en su misma lengua le hago este corrido
para ilustrar su razón.
Que perdonen los letrados
mi estilo, por verdadero;
el que usan los ilustrados
para el pueblo es extranjero.
A mí no me espantan los juicios severos
de los del estilo puro,
los últimos siempre han sido los primeros,
de eso se encarga el futuro.
Por eso mi canto digo
en cualquier parte que estoy,
al pueblo que va conmigo,
porque con el pueblo voy.
Perdonen señores que me haya salido
de la materia en cuestión,
aquí va la historia que les he ofrecido,
prestadme vuestra atención.
Lo que aquí voy a narrarles
no es invención ni es albur,
de Zapata voy a hablarles,
prócer caudillo del Sur.
Don Gabriel Zapata cierta vez lloraba
con tristeza y con pesar,
de ver que en su barrio ya no les quedaba
ni una huerta, ni un hogar.
En la cocina sentado
como si fuera a cenar,
de sus diez hijos rodeado,
no dejaba de llorar.
–¿Por qué lloras, padre? –pregunta Emiliano,
no llores que nos aterras.
–Es porque los amos con pistola en mano,
nos han quitado las tierras.
En nuestro propio terreno
nos vienen a maltratar,
como a perro en rancho ajeno,
cuando somos del lugar.
–¿Por qué no pelean contra esos tiranos
y acaban la esclavitud?
–Hijo, tus palabras son brotes tempranos,
no entras ni, a la juventud.
Ellos son muy poderosos,
no los podemos vencer;
parecen perros rabiosos
parientes de Lucifer.
–Yo haré que devuelvan las tierras robadas,
y se calme tu dolor;
es un juramento, no bravuconadas,
te doy palabra de honor.
Aunque yo he sido el noveno
de tus hijos en nacer,
he dé trocar el veneno
de tu dolor, en placer.
–Eres muy pequeño para hablar como hombre
que ya es de mayor edad;
si no compartieras mi sangre y mi nombre,
diría que es liviandad.
En los ricos no hay nobleza,
todo en ellos es crueldad;
lo que falta en gentileza
suplen con autoridad.
–Aunque convertido en pequeña criatura
me tenga el tiempo traidor,
no ha de ser motivo mi corta estatura
para que en mí no haya honor.
La edad no puede ser mengua
para el alma y la razón;
bien es que diga la lengua
lo que sufre el corazón.
Mientras tanto, llora, ¡oh padre querido
tu desdicha y tu dolor!
Pero cuando al débil el fuerte ha vencido,
no puede haber deshonor.
Si la justicia no ampara
al campesino ni al peón,
más vale vergüenza en cara
que mancilla en corazón.
Mi edad es muy corta, pero no es mezquina,
me ha permitido mirar
que siempre los amos han cernido harina,
sin sufrir ni trabajar.
Pronto espero que la rueda
cambie de ruta al girar;
pues todavía les queda
la cola por desollar.
–Por más que este trato nos duela y nos pese,
nos suceda lo que al buey;
que el yugo pesado que tanto aborrece,
lo lleva a cuestas por ley.
Sólo tú me has restituido,
hijo de mi corazón,
todo el valor convertido
en obediencia al patrón.
La vida es la misma para el campesino,
nadie responde por él;
lo exprimen los amos, igual que el molino
a la caña de aguamiel.
Ya que está viejo y cansado
no hay quien trabajo le dé;
cuando está el árbol tirado,
todos le dan con el pie.
Yo soy un anciano que en la sangre llevo
sólo cansancio y dolor;
de este tronco viejo, tú eres el renuevo
pleno de savia y vigor.
Cifro en ti mis esperanzas
y deposito mi honor;
no escuches las alabanzas
del que espera tu favor.
Que el rigor del fuerte tu valor no ablande,
ni las güeras relumbrosas;
y que el miedo nunca juegue cuando grande
con tus partes vergonzosas.
En ti hay valor y nobleza
que el rigor nunca quebranta;
¡no te hiera la flaqueza
ni cuchillo en la garganta!
Este es el principio de una larga historia
que les comienzo a narrar,
grábensela todos, y que su memoria,
nunca la vaya a olvidar.
Que perdone la alegría,
el canto se ha interrumpido;
mañana será otro día,
ya seguiré mi corrido.
Jun 16
Letras Chinameca, Cuautla, Emiliano Zapata, México, Morelos, Tierra y Libertad, Zapata
Al pie de tu sepulcro,
mi General Zapata,
en nombre de la Patria
yo te ofrendo una flor.
Valiente guerrillero,
valiente hijo del pueblo,
mi México te aclama
y alaba tu valor.
También entono mi canto,
para tus generales,
aquellos hombres leales
valientes como tú.
A ellos una rosa,
a tí bellos laureles,
para seguir tus sienes
mi… del sur
Ay, ay, ay, descansa en paz,
bajo el cielo que amaste,
donde vive tu frase
de Tierra y Libertad.
Allá por Chinameca,
donde te traicionaron,
tu sangre está brillando
como un rayo de sol.
Y tu nombre en la historia,
cubierto está de gloria,
con lágrimas de un pueblo
que te tributa honor.
Adiós celoso…,
adiós Cuautla, Morelos,
la que guarda en sus senos
al hijo que la amó.
Adiós don Emiliano,
mi General Zapata,
en nombre de la Patria
recibe blanca flor.
Ay, ay, ay, descansa en paz,
bajo el cielo que amaste,
donde vive tu frase
de Tierra y Libertad.
Jun 01
Letras Cuautla, Emiliano Zapata, Morelos, revolucionarios, Zapatistas
Señores, voy a cantar
Un horrible sucedido,
Que pocos habrán sabido
Y muchos han de ignorar.
En Cuautla, Morelos, hubo
Un hombre muy singular,
Que bajo su mando tuvo
A las gentes del lugar.
Fue amado por los vecinos
Fue tenido como jefe
Y no hay uno que se deje
Quitarlo de sus caminos.
Justo es que lo diga ya
Hablándoles, pues, en plata,
Era Emiliano Zapata
Muy querido por allá.
Su fama (triste, por cierto),
Las Américas cruzó
Y el mundo se sorprendió
Al saberse que fue muerto.
Las ardillas y las tuzas,
las liebres y hasta el tejón;
sus trampas y escaramuzas
era su mejor lección.
Que lo digan los vecinos
que nunca le alzaban pelos
si conocía los caminos
de todo Cuautla Morelos.
Los federales quisieron
darle alcance y se cansaron
los maderistas siguieron
y tampoco lo lograron.
Huerta, que era muy entrón
le pisaba los talones,
pero el otro le enseñó
que tenía muchos… calzones.
Y en fin, el actual gobierno
sin andarse con rodeos
le dio sopa de… fideos
y lo despachó al infierno.
Su cuerpo al fin sepultaron
llenos de júbilo y gozo
y muchos, muchos lloraron
por sus culpas y reposo.
Pero su alma persevera
en su ideal “Libertador”
y su horrible calavera
anda en penas –¡oh terror!
Tal constancia a todos pasma;
de la noche en las negruras,
se ve vagar su fantasma
por los montes y llanuras.
Se oyen sonar sus espuelas,
sus horribles maldiciones,
y, rechinando las muelas,
cree llevar grandes legiones.
Extiende la yerta mano
y su vista se dilata…
recorre el campo suriano
el espectro de Zapata.
May 31
Letras Chinameca, Emiliano Zapata, Venustiano Carranza, Zapatistas
Escuchen, señores,
Escuchen, señores,
Mi último canto,
Que destila llanto.
Los viles traidores
Segaron la vida
Que fue muy querida
De los sembradores.
Mas… sabed, campesinos
Que cayó Emiliano
Por los asesinos
De don Venustiano.
Pero es golpe que mata,
En acción desleal,
a sólo Zapata,
Pero no a su ideal.
Escuchen, surianos,
Escuchen, hermanos,
¡Maldición! ¡Venganza!
Clamorean los llanos
Contra de Carranza.
¡Adiós!, me despido
Con este corrido;
Dormirá mi canto
Pidiendo venganza
Contra de Carranza
En… el Camposanto.
May 20
Letras Emiliano Zapata, Ignacio Maya, Morelos, Plan Villa de Ayala, Puebla, revolucionarios, Victoriano Huerta, Zapatistas
Un pobre mexicano que escribió humildemente,
en nombre de unos héroes de quienes voy a hablar,
sus nombres son sagrados de Francisco y Mendoza,
Emiliano Zapata aquí es su jefe está.
Mendoza es el modelo de los jefes que operan
por todo el sur y centro de México a la vez,
por eso en los estados de Morelos y Puebla,
hay orden y respeto para todo hombre de bien.
Los jefes Marcelinos Rodríguez y Galindos,
Espinoza y Camaño, Baranda y Primosón,
Ignacio Maya y otros Francisco y José Mozo,
Eduardo y Cleofas Torres lucharon con valor.
Todos los mexicanos ¡vivan! ¡viva Zapata!
¡viva también Mendoza y todos los demás!
¡que muera el mal gobierno de Victoriano Huerta!
¡que muera o que renuncie! Queremos ya la paz.
Por todos los traidores que han sido voluntarios
que acompañan a Huerta y a todo su escuadrón
así los conquistamos aunque somos hermanos,
sepan que aquí Zapata reclama al invasor.
Justicia les reclama, detesta la idiominia
del gobierno tirano porque no rige ya;
al toque de campanas vámonos a las filas
todos los mexicanos que quieran libertad.
Han silbado los cuernos, despierta la mañana,
concédenos este ruego, tu santa bendición;
usted es protectora Virgen Guadalupana
para todo hijo de México que ama a nuestra nación.
Todos los mexicanos ¡vivan! ¡viva Zapata!
¡viva también Mendoza y todos los demás!
¡que muera el mal gobierno de Victoriano Huerta!
¡que muera o que renuncie! Queremos ya la paz.
¡Viva la independencia, viva la libertad!
¡el Plan Villa de Ayala que se dio a conocer!
Que goce nuestra Patria de paz, tranquilidad
y la nueva reforma resuene por doquier.
Una corona ofrezco de mirlos y de rosas,
jazmines y laureles, guirnaldas, flores mil,
a los libertadores de la nueva reforma
una canción a ustedes yo les envío aquí.
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