La Feria de Cuautla

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Autor: José Muñoz Cota

¡Vamos para la feria
una franca animación!
Echan volar las campanas
en la blanca población.

¡Vamos a la feria de Cuautla!
Zapata se adelantó,
entró a la feria meneando
su pingo galopador.

Torres Burgos y Merino
están ya en la población,
y los tres han prometido
hacer la revolución.

Vamos a la feria, niña
olvidemos el dolor
en las miserias del campo
en las fricciones del peón.

Los indios, los aparceros,
al influjo del alcohol
olvidan por un momento
la injusticia del patrón.

En el novecientos once,
en Cuaresma del Señor,
era en el segundo viernes
que el calendario marcó.

Cuando la feria de Cuautla
ya casi se terminó
Burgos, Zapata y merino
con alma prueba el valor.

Villa de Ayala (los mira)
predica la insurrección,
organizan las guerrillas
setenta hombres, lo mejor.

En Cuautla la feria muere,
la guitarra enmudece,
en el palenque se trunca
la voz del anunciador.

A Quilamula será
buscando liberación
Burgos, Zapata y Merino
en franca revolución.

Entre Perico Y Perico, El As de la Sierra

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Se me amanece otra vez
no se que me esta pasando
entre perico y perico
paso las noches tomando
a veces siento que caigo
y a veces que ando volando

El día que muera yo
quiero morirme en avión
con el motor alterado
pa’ sentir el arrancon
por que dicen que en la altura
es bonita la emoción

La muerte me anda buscando
no me le voy a esconder
por el contrario la encuentro
se  que me va a comprender
y que me dará licencia
de ver otro amanecer

y animo delincuencia!

Las cantinas que hay aquí
las recorro sin parar
con el viper en la bolsa
que no deja de sonar
por que muchos compañeros
que también quieren volar

Los que sepan de estas cosas
se que me están entendiendo
y los que no las entiendan
poco a poco irán sabiendo
por que en este mundo tirado
mucho mas se esta viviendo

La muerte me anda buscando
no me le voy a esconder
por el contrario la encuentro
se que me va a comprender
y que me dará licencia
de ver otro amanecer

La Muerte Trágica de Don Emiliano Zapata

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Autor: E. Warman

Ha muerto Don Emiliano,
dicen los que á Cuautla ván,
que lo matáron a tiros
cerca de Tlaltizapán.

Para terminar con él
tuvieron que urdir un plán
y el jefe Jesús Guajardo
trabajó con mucho afán.

Con Zapata tuvo arreglos
diciendo se iba á voltear,
queriendo en su cámpamento
á Zapata aprisionar.

Pobre Emiliano Zapata,
qué suerte le fue á tocar,
él que tenía tanta plata
cómo se dejó matar.

Creyó el muy tonto la lana
que Guajardo le contó
y un batallón del Gobierno
hasta su canton entró.

Cuando le tendió la mano
á su aliado que llegó
al grito ¡viva Carranza!
la lucha éste principió.

Hubo un pánico terrible,
y nadie podía entender
las órdenes que se daban
y tuvieron que perder.

Zapata quedó sin vida
á los primeros balazos,
lo mismo que varios jefes
que lo sostenían en brazos.

El resto de zapatistas
por los montes se perdió
y otros fueron desarmados
pues Guajardo les ganó.

Los soldados victoriosos
con los prisioneros juntos
se encaminaron á Cuautla
para entregar los difuntos.

Con sorpresa sin segundo
se recibió esa noticia,
esperando que ya acabe
esa lucha sin justicia.

Ojalá que ya termine
para trabajar en paz,
que el trabajo es lo (que) quiere
desde el hombre hasta el rapaz.

Yá estámos muy bien cansádos
de révueltas y fatigas
y deseámos que háya páz
sin infámias, sin intrigás.

Pues el hombre que trabaja
solo pide garantías;
no que suba Juan ó Pedro,
sino el pan todos los días.

En mil novecientos diez
Zapata se pronunció
y al grito ¡viva Madero!
á todo el Sur levantó.

Desde entonces fue elogiado
por su bravura sin par,
y el Gobierno lo trataba
con respeto sin igual.

Madero subio al poder
y Zapata se volteó,
no quizo de él depender;
contra el Gobierno se alzó.

Y desde entonces, siete años,
contra de todos peleó,
lo mismo que contra Huerta
a Carranza combatió.

En su bandera llevaba
escritas promesas mil,
ofreció repartir tierras
y hacer rico al infeliz.

Pero al fin nada cumplió
de tan notables doctrinas
y su riquísimo Estado
quedó convertido en ruinas.

El se dedicaba al juego
á los toros y mujeres,
y los negocios de Estado
los dejaba a los ujieres.

Reunida la Convención
nó la dejó gobernar,
y le dio el triunfo á Carranza
por nó saber él mandar.

Y cuando debió ser notable,
por sus grandiósas acciones
así terminó sus días
por seguir viles pasiones.

Les ruego que me perdonen
si al narrar metí la pata,
pero así cuentan murió
don Emiliano Zapata.

El Desconocido, El As de la Sierra

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El día 23 de Abril
del año 68
nació un hombre
haya en la sierra
delos que se crían muy pocos
su nombre no se los digo
voy a contarles un poco

Poco a poco fue creciendo
y entrándole al contrabando
empezó haya por la sierra
sembrando en esos barrancos
el punto de la higuerita
testigo de lo que canto

Zorrilla y goma sembraba
pero el talacho cansaba
sembraba mucho aquel hombre
y el boludo le rociaba
pero era mucho el trabajo
y los mas grandes quedaban

Pensó el en cambiar la vida
no era conforme el señor
y se salio de la sierra
y a Mochis se dirigió
no traía mucho dinero
pero un molino compro

Ahí le va compa ‘tin
para que se acuerde
cuando andábamos haya en la sierra

Empezó a trabajar polvo
y la vida le sonrió
no piensen que lo hizo solo
yo creo que alguien lo ayudo
y el hombre como era listo
esa ayuda aprovecho

La federal lo persigue
pero yo creo es puro cuento
por que alguien un día miro
que platicaba con ellos
seguro no tienen pruebas
o tal vez haya un arreglo

Ahora es todo un gran señor
no cualquiera se le acerca
hoy hay dinero y sus carros
y sin embargo se acuerda
de aquella sierra tan linda
donde vio la luz primera

Adiós Rancho de San Marcos
por fresnillo y el cañón
por donde yo me paseaba
cuando iba a ver a mi amor
adiós rancho limoncito
aquí yo cuido tu flor

Corrido de la Muerte de Zapata

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Autor: Armando Liszt Arzubide

Escuchen señores, oigan
el corrido de un triste acontecimiento:
pues en Chinameca ha muerto a mansalva
Zapata, el gran insurrecto.

Abril de 1919 en la memoria
quedará del campesino,
como una mancha en la historia.

Campanas de Villa Ayala
¿por qué tocan tan dolientes?
es que ya murió Zapata
y era Zapata un valiente.

El gran Emiliano que amaba a los pobres,
quiso darles libertad.
Por eso los hombres de todos los pueblos
con él fueron a luchar.

De Cuautla hasta Amecameca,
Matamoros y el Ajusco,
con los pelones del viejo don Porfirio
se dio gusto.

Trinitaria de los campos
de las vegas de Morelos,
si preguntan por Zapata
di que ya se fue a los cielos.

Don Pablo González
le ordena a Guajardo que le finja un rendimiento,
y al ver a Zapata disparan sus armas
al llegar al campamento.

A la orilla de un camino
corté una blanca azucena,
a la tumba de Zapata
la llevé como una ofrenda.

Señores ya me despido
que no tengan novedad.
Cual héroe murió Zapata
por dar tierra y libertad.

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