Ya Encontraron a Camelia, Los Tigres del Norte

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Yo conocí bien a Emilio
al que Camelia matara
en un callejón oscuro
sin que se supiera nada
pero los contrabandistas
esos no perdonan nada.

La banda la perseguía
por la Unión Americana
también mandaron su gente
a buscarla hasta Tijuana
sólo Dios podría salvar
a Camelia la tejana.

Una amiga de ella dijo
señores yo no sé nada
pero dicen que la vieron
cercas de Guadalajara
mentando a Emilio Varela
y dicen que hasta lloraba.

La banda sin detenerse
para Jalisco volaron
la buscaron en cantinas
hasta que se la encontraron
Camelia esta sentenciada
y de ahí se la llevaron.

La entregaron con los jefes
la misión ya está cumplida
si regresas el dinero
te perdonamos la vida
yo sin Emilio Varela
para que quiero esta vida.

Se oyeron varios balazos
Camelia callo en seguida
ahora ya está descansando
con el amor de su vida
la traición y el contrabando
terminan con muchas vidas.

El Chicano, Los Tigres del Norte

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Ya me voy a trabajar al norte
pa ganarme yo mucho dinero
luego que yo quiera divertirme
yo me vengo a pasear a Laredo

En Laredo se encuentra de todo
ven aquí si te quieres pasear
hay mariachis cerveza y canciones
y mujeres que saben amar

En Laredo tengo una morena
que la quiero por linda y por bella
y si dios me concede licencia
yo regreso y me caso con ella

Ya me voy mis queridos amigos
vamos todos a darnos la mano
aunque yo este en Estados Unidos
yo no niego que soy mexicano

Ahora si ya me voy me despido
me despido con gusto y esmero
ya me voy a trabajar al norte
pa venirme a pasear a Laredo.

Juana La Traicionera, Los Trigres del Norte

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Para empezar a cantar
Primero pido un suspiro
nomas pensando en tu amor
que me echaste al olvido

Juanita era muy bonita
no se le podía negar
pero mato a su marido
por amar la libertad

Ya estando Jose dormido
la cobija le saco
y en la mediación del pecho
tres puñaladas le dio

Después que ella lo mato
se agachaba y le decía
ya te moriste Jose
era lo que yo quería

Le revisaron la casa
como dispuso la ley
le hallaron una pistola
y una navaja de muelle

La llevaron a la cárcel
Juana con mucho placer
toda la gente decía
ay que valor de mujer!

El juez primero le dice
juanita que es lo que has hecho
es muy preciso que yo
te castigue lo malhecho

El juez segundo le dice
Juana dime la verdad
al cabos no te castigo
ahí Dios te castigara

Ya con esta me despide
por las cumbres de una higuera
aquí se acaban los versos
de Juana la Traicionera

Carga Blanca, Los Tigres del Norte

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Llegaron al Rio Grande
ya casi al anochecer
Con bastante carga blanca
que llevaban que vender

En una casa de piedra
entraron Jose y Ramón
en la troka se quedo
esperándolos Simón

Dos mil ochocientos pesos
les entrego Nicanor
y les bajaron la carga
eso si de lo mejor

Varios Tiros de pistola
y unos gritos de dolor
se escucharon de repente
esa noche de terror

Tres muertos y dos heridos
la ambulancia levanto
pero el rollo de billetes
de ahí desapareció

Ahora según lo dicen
ya ven la gente como es
que el dinero completito
volvió a su dueño otra vez

Despedida no les doy
por que ya se me perdió
dejen los negocios chuecos
ya ven lo que sucedió.

Nueve Años se Cumplieron

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Autor: Elías Domínguez

Nueve años se cumplieron de la Revolución
y la patria querida no hallaba ni que hacer;
toditos los tratados eran una adulación
y para el mexicano sufrir y padecer.

Voy a hablar del gobierno de don Porfirio Díaz
que fue de más conciencia en la persecución,
cuando a los maderistas con furia perseguía,
a los pueblos trataba con consideración.

Cuando a pueblos llegaban fuerzas del señor Díaz
llegando preguntaban pues, por la autoridad
nada más indagaban por la gran rebeldía,
que en los cerros andaban con el fin de peliar.

Mirando don Porfirio que no había de ganar
dispuso el armisticio, la guerra suspendió:
Madero con sus tropas entró a la capital
y ahí quedó el gobierno a su disposición.

Luego ese presidente de México se fue,
para la vieja Europa hizo su embarcación,
dejó a la pobre patria en un cruel padecer,
inundada de sangre, ¡Cielo qué compasión!

Después siguió la guerra con Francisco I. Madero,
en contra de otros jefes que no se querían rendir;
anduvo, bajó con tropas a Cuautla de Morelos,
a ver si en conferencia los hacía convenir.

Pero no sucumbieron Zapata y otros jefes
a las órdenes que traiba don Francisco I. Madero,
y siempre pronunciados se quedaron renuentes,
por todito el estado nombrado de Morelos.

Cuando el señor Naranjo se hizo del poder,
quedando en Cuernavaca de un gran gobernador,
mando a Juvencio Robles el cual se dio a temer
quemando a muchos pueblos con bastante rigor.

Cuando a pueblos llegaban las fuerzas naranjistas
pacíficos huían con el fin de escapar,
a todito el estado nombraban zapatista
y por esa razón lo querían arrasar.

Y se fue el año doce para el plan de Morelos,
no conocía justicia, ni paz ni libertad,
al cielo se quejaban las cuadrillas y pueblos
sólo los naranjistas traían autoridad.

Por fin se le llegó a Francisco I. Madero,
el cual ni pensaba en su trance de agonía,
mil novecientos trece en el mes de febrero,
con Huerta y Mondragón, Blanquel y Félix Díaz.

De luto se vistió la hermosa capital
porque fue muy temible aquella guerra cruel,
y cuando se tomó el palacio principal,
a Madero capturó el general Blanquel.

Entonces terminó el partido maderista
y de la presidencia Huerta se apoderó;
también incendió a pueblos el gobierno huertista,
la historia lo titula por tirano y traidor.

Muchos ruegan por él, si ya se halla en descanso,
según los forzamientos de cómo nos trató.
Allá Luzbel lo tenga, siquiera en fuego manso,
por los crueles incendios y levas que inventó.

Son páginas de sangre, de luto y de tristeza,
que se verá en la historia con mucha admiración;
hablando de tiranos como fue el señor Huerta,
ese Juvencio Robles, Villegas y Cartón.

Los pueblos lo que quieren son buenas garantías,
que se juzgue arreglado el Código legal,
fungiendo bien sus leyes mucho agradecería
respetando el derecho así se hará la paz.

¡Ay si resucitara el señor Benito Juárez
y viera nuestra patria en tan cruel situación!
Sólo él la libraría de toditos los males
y rigieran las leyes de la Constitución.

En fin, patria querida ¿cuándo terminarán
las guerras fraticidas que sufre tu nación?
Ya los pueblos honrados desean tranquilidad,
porque ya están cansados de la Revolución.

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