May 26
Letras revolucionarios
El día 28 de abril
a las seis de la manaña,
Salimos en un enganche
pa’l estado de Pensilvania.
Mi chinita me decía,
–Yo me voy en esa agencia,
para lavarle su ropa
para darle su asistencia.
El enganchista me dijo,
–No lleves a tu familia
para no pasar trabajos
en el estado de West Virginia.
Pa’ que sepas que te quiero
me dejas en Fort Worth,
Cuando ya estés trabajando
me escribes de donde estés.
–Cuando ya estés por allá
me escribes, no seas ingrato,
En contestación to mando
de recuerdo mi retrato.
Adiós estado de Texas
con toda tu plantación,
Ya me voy pa’ Pennsylvania
por no piscar algodón.
Adiós, Fort Worth y Dallas,
pueblos de mucha importancia,
Ya me voy pa’ Pensilvania
por no andar en la vagancia.
Al llegar a ese Milwaukee
cambiamos locomotora,
De allí salimos corriendo
ochenta millas por hora.
Cuando llegamos allá
que del tren ya nos bajamos
preguntan las italianas
–¿De dónde vienen mexicanos?
Responden los mexicanos
los que ya hablan inglés,
–Venimos en un enganche
del pueblo de Fort Worth.
Estos versos son compuestos
cuando yo venía en camino,
Son poesías de un mexicano
nombrado por Concestino.
Ya con ésta me despido
con mi sombrero en la mano,
Y mis fieles compañeros
son trescientos mexicanos.
May 25
Letras El barzón, revolucionarios, villistas
Esas tierras del rincón
las sembré con un buey pando,
se me reventó el barzón
y sigue la yunta andando.
Cuando llegué a media tierra
el arado iba enterrando,
se enterró hasta la telera,
el timón se deshojó,
el barzón se iba trozando,
el yugo se iba pandeando,
el sembrador me iba hablando;
yo le dije al sembrador,
no me hable cuando ande arando.
Se me reventó el barzón
y sigue la yunta andando.
Cuando acabé de pizcar,
vino el rico y lo partió,
todo mi maíz se llevó
ni pa’ comer me dejó,
me presenta aquí la cuenta:
aquí debes veinte pesos
de la renta de unos bueyes,
cinco pesos de magueyes,
una anega, tres cuartillas de frijol
que te prestamos,
una anega, tres cuartillas
de maíz que te habilitamos,
cinco pesos de unas fundas
siete pesos de cigarros.
¡Seis pesos…no sé de qué
pero todo está en la cuenta!
a más de los veinte reales
que sacaste de la tienda,
con todo el maíz que te toca
no le pagas a la hacienda,
pero cuentas con mi tierra
pa’ seguirla sembrando.
Ora vete a trabajar
pa’ que sigas abonando.
Nomás me quedé pensando
sacudiendo mi cobija,
haciendo un cigarro de hoja.
¡Que patrón tan sinverguenza!
to’ mi maíz se llevó
para su maldita troje!
Se me reventó el barzón,
y sigue la yunta andando.
Cuando llegué a mi casita,
me decía mi prenda amada:
¿on’ ta el maíz que te tocó?
le respondí yo muy triste:
el patrón se lo llevó
por lo que debía en la hacienda,
pero me dijo el patrón
que contara con la tienda.
Ora voy a trabajar
para seguirle abonando,
veinte pesos, diez centavos
son los que salgo restando.
Me decía mi prenda amada:
ya no trabajes con ese hombre,
nomás nos está robando
anda al salón de sesiones
que te lleve mi compadre,
ya no le hagas caso al padre,
¿él y sus excomuniones!
¿Qué no ves a tu familia
que ya no tiene calzones?
Ni yo tengo ya faldillas
ni tú tienes pantalones.
Nomás me quedé pensando,
me decía mi prenda amada:
¡que vaya el patrón al cuerno!
cómo tuviéramos de hambre
si te has seguido creyendo
de lo que te decía el cura,
de las penas del infierno.
¡Viva la revolución!
¡Muera el supremo gobierno!
¡Se me reventó el barzón
y siempre seguí sembrando!
May 24
Letras revolucionarios
Soy soldado revolucionario,
soy de aquellos de caballería
y si muere mi cuaco en combate
pos me paso pa’ la infantería.
Con mis cuatro cananas terciadas
bien repletas de balas sedientas
cuando estamos en pleno combate
le doy gusto a mi buen 30-30.
Si me toca morir en las filas
pos pa’ que he de fijarme en la vida,
mis haberes yo siempre los gasto
con alguna de mis consentidas.
¡Ay, chaparra! si ves que me matan
tú te sigues en los cocolazos,
no más no hagas mi tumba muy honda
pa’ que yo siga oyendo balazos.
Ya se escucha sonar la metralla,
ya el clarín toca fuego graneado,
ahora o nunca, muchachos arriba,
a acabar a estos hijos del diablo.
Ya con esta me voy despidiendo,
ya me voy de revolucionario,
si Dios quiere que vuelva, pos vuelvo
si no, rezan por mí un novenario.
May 23
Letras 1920, Chihuahua, Felipe Ángeles, revolucionarios, villistas
En mil novecientos veinte
señores, tengan presente
fusilaron en Chihuahua
a un general muy valiente.
De artillero comenzó
su carrera militar,
y en poco tiempo llegó
a ser un gran general.
El gobierno comprendió
los males que iba a causar,
y mandó que lo persiguieran
pa’ mandarlo a fusilar.
Con veinte hombres que traía
puso cuatro de avanzada,
para ver si no le tendían
una terrible emboscada.
En el cerro de la mora
le toco la mala suerte,
lo tomaron prisionero,
lo sentenciaron a muerte.
El reloj marca las horas
se acerca la ejecución,
preparen muy bien sus armas
y apúntenme al corazón.
Apúntenme al corazón,
no me demuestren tristeza,
a los hombres como yo
no se les da en la cabeza.
Ya con esta me despido
por las hojas de un granado,
aquí termina el corrido
de un general afamado.
May 22
Letras Lucio Vázquez, revolucionarios, villistas
Volaron los pavos reales
rumbo a la sierra mojada,
mataron a Lucio Vázquez
por una joven que amaba.
Como a las diez de la noche
estaba Lucio cenando,
llegaron unos amigos,
para invitarlo a un fandango.
Su madre se lo decía:
que a ese fandango no fuera.
Los consejos de una madre
no se llevan como quera.
Llegaron a la cantina,
comenzaron a tomar,
pero Lucio no sabía
que lo iban a traicionar.
Lo sacaron a la orilla
por ver si sabía jugar,
le dieron tres puñaladas
al pie de un verde rosal.
Los tres que lo apuñalaron
se sentaron a fumar
y se estaban carcajeando
de oír a Lucio quejar.
Los tres que lo apuñalaron
se fueron hacia un potrero
caminando muy despacito,
los tres limpiando su acero.
–¡Madre mía de Guadalupe
de la Villa de Jerez,
dame licencia señora,
de levantarme otra vez!
Su pobre madre lloraba
debajo de unos jarales:
–Hijo, ¿como te levantas,
si son heridas mortales?
Su hermano de compasión
la pistola le brindo:
–Hermano, ¿pa’ que la quiero,
si el tiempo ya se pasó?
Volaron los pavos reales
del ciprés a los vergeles,
mataron a Lucio Vázquez
por causa de las mujeres.
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