Apr 21
Letras Carranza, Emiliano Zapata, Iguala, Madero, Zapatistas
Un día Zapata los llama
a conferenciar al frente.
Todos juntos, en Iguala,
deben hacerse presentes.
Y cuando hablen han de ser
razonables y prudentes.
Como un río caudaloso
que acelera su corriente
la tropa marcha de prisa,
ya desciende la pendiente;
la va guiando la alborada
que asoma por el oriente.
Toda Iguala está de fiesta,
canta alegre el campanario;
mientras en los tamarindos
suspenso está el sol de mayo,
con voz serena a Zapata
esto le dice Salgado:
–Señor general Zapata:
esta tropa que aquí mira,
nunca al peligro le teme,
el nombre de usted la anima;
y en los combates, cada hombre,
por cuatro se multiplica
La tropa y mis generales
su nombre y valor admiran,
y por seguir su palabra
de sus hogares se olvidan;
hoy vienen a saludarlo,
por conocerlo deliran.
(Habla el general Pantalones)
Aunque soy chaparrito,
me llamo Ciriaco Gómez,
pero el pueblo me ha cambiado
el nombre de mis mayores,
y hoy todo mundo me llama
el general Pantalones.
Traigo en mi apodo la fama
como el Tejón Solitario,
no le temo a la Huesuda
aunque me enseñe el rosario,
ni a las velas encendidas
ni al rezo del novenario.
(Habla el general Emiliano Zapata)
–Ya conocen mi bandera
muy sencillo es mi programa;
el campesino reclama;
desde un principio esta ha sido,
compañeros, mi proclama.
Ayudamos a Madero
a derrocar al tirano,
ya estando en el candelero
no quiso darnos la mano,
hasta que El Chacal su cuero
puso en venta muy ufano.
Y después del Cuartelazo
llega a la silla Carranza,
le tiende el pueblo su brazo,
en él pone su confianza;
aunque sea muy poco al paso
la Revolución avanza.
Más que Zapata, señores,
será la Revolución
la que premie sus valores
y les dé su galardón,
por ella pido que un brindis
hagamos esta ocasión.
Que estos tamarindos guarden
en su follaje mi voz,
que sean fieles testigos,
lo mismo que el padre sol,
de todo lo que se ha dicho
bajo su dulce frescor.
¡Viva Iguala, compañeros,
cuna de nuestra Bandera;
si los viejos insurgentes
murieron ayer por ella,
nosotros daremos hoy
nuestra vida por la tierra!
Apr 19
Letras Agua Prieta, Cananea, Carcel, Mapimi, Santo Niño
Voy a dar un pormenor,
de lo que a mí me ha pasado:
que me han agarrado preso,
siendo un gallo tan jugado.
Me fui para el Agua Prieta
a ver quien me conocía,
y a las once de la noche
me aprehendió la policía.
Me aprehendieron los sherifes
al estilo americano,
por ser hombre de delito,
todos con pistola en mano.
Me enviaron a Cananea
atravezando la sierra,
no me les pude pintar,
por no conocer la tierra.
Al llegar a Cananea,
allí perdí la esperanza,
porque allí fui consignada
al juez de Primera Instancia.
A otro día por la mañana
me raparon la cabeza,
porque me iba a visitar
l’Administrador de mesa.
Me sacaron un recibo
de la Casa del Congreso
donde preguntaba el juez:
–¿sabe usted porque está preso?
Yo les contesté muy serio,
poniéndome muy formal:
–No me han de formar un templo
ni un palacio de cristal.
La cárcel de Cananea
está situada en una mesa,
en ella fui procesado
por causa de mi torpeza.
De tres amigos que tengo
ninguno me quiere hablar,
empezando por “El Chango”,
“El Leoncito” y “El Caimán”.
Despedida no la doy,
porque no la traigo aquí,
se la dejé al Santo Niño
y al Señor de Mapimí.
Ya con esta me despido
por las hojas de un granado,
aquí se acaba el corrido
de este gallo tan jugado.
Apr 19
Letras cucaracha, Durango
La Cucaracha, la cucaracha,
ya no puede caminar,
porque no tiene, porque le falta,
marihuana que fumar.
Ya se van los carrancistas,
ya se van por el alambre,
porque dicen los villistas,
que se estarán muriendo de hambre.
Pobre de la Cucaracha,
se queja con decepción,
de no usar ropa planchada,
por la escasez de carbón.
(Coro)
Pobrecito de Madero,
casi todos le han fallado,
Huerta el ebrio bandolero,
es un buey para el arado.
La ropa sin almidón,
se pone todos los días;
y sin esas boberías,
se me figura melón.
(Coro)
¡Todos se pelean la silla
que les deja mucha plata;
en el Norte Pancho Villa,
y en el Sur Viva Zapata!
Una cosa me da risa:
Pancho Villa sin camisa,
otra cosa me da horror,
al vil Huerta en camisón.
(Coro)
Necesito algún “fortingo”
para hacer la caminata,
al lugar donde mandó
a la convención, Zapata.
Una guacamaya pinta
le dijo a una colorada,
quien se meta con mi patria,
se lo carga la…
(Coro)
Hay unos que roban mucho,
y luego huyen muy lejos,
validos de fuero y mando
y de que nos creen pen…itnetes.
(Coro)
Qué bonitas soldaderas
cuando bailan el fandango.
Viva Pánfilo Natera,
el orgullo de Durango.
Ya murió la Cucaracha
ya la llevan a enterrar,
entre cuatro zopilotes
y un ratón de sacristán.
Apr 19
Letras 1900, Rosita Alvírez, Saltillo
Año de mil novecientos,
presente lo tengo yo,
en un barrio de Saltillo,
Rosita Alvírez murió.
Su mamá se lo decía:
–Rosa, esta noche no sales.
–Mamá no tengo la culpa
que a mí me gusten los bailes.
Hipólito fue a la fiesta
y a Rosa se dirigió,
como era la más bonita,
Rosita lo desairó.
–Rosita no me desaires,
la gente lo va a notar.
–Pues que digan lo que quieran,
contigo no he de bailar.
Echo mano a la cintura
y una pistola sacó
y a la pobre de Rosita
nomás tres tiros le dió.
La noche que la mataron,
Rosita estaba de suerte:
de tres tiros que le dieron,
nomás uno era de muerte.
Rosita ya está en el cielo,
dándole cuenta al Creador,
Hipólito en el juzgado,
dando su declaración.
Apr 16
Letras adelitas, revolucionarios
En lo alto de una abrupta serranía
acampado se encontraba un regimiento
y una moza que valiente lo seguía
locamente enamorada del sargento.
Popular entre la tropa era Adelita,
la mujer que el sargento idolatraba
que además de ser valiente era bonita
que hasta el mismo coronel la respetaba.
Y se oía que decía
aquel que tanto la querí…
Si Adelita se fuera con otro
la seguiría por tierra y por mar,
si por mar en un buque de guerra
si por tierra en un tren militar.
Si Adelita quisiera ser mi esposa,
y si Adelita ya fuera mi mujer,
le compraría un vestido de seda
para llevarla a bailar al cuartel.
Y después que terminó la cruel batalla
y la tropa regresó a su campamento
por la vez de una mujer que sollozaba
la plegaria se oyó en el campamento.
Y al oírla el sargento temeroso
de perder para siempre su adorada
escondiendo su dolor bajo el reboso
a su amada le cantó de esta manera…
Y se oía que decía
aquel que tanto se moría…
Y si acaso yo muero en la guerra,
y mi cadáver lo van a sepultar,
Adelita, por Dios te lo ruego,
que por mí no vayas a llorar.
Página anterior Siguiente página
Comentarios recientes