El Canciller, Antonio Aguilar

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Con mucho gusto y contento
Con mucho gusto y placer
Voy a cantar el corrido
Del caballo Canciller

Voy a cantar estos versos
Con mi sombrero en la mano
El día 15 del presente
La carrera de caballos

Es un caballo re-tinto
Alzado de las enancas
Por señas particulares
Tiene las patitas blancas

Que caballo amigos!!!

De la capita al viñero
También de Guadalajara
Entro el caballo y salio
Con la mantilla marcada

Llego el contrario del dueño
Un caballo colorado
Dando dinero atrás mano
Que lo corrieron los charros

Tostones a cuatro reales
Y pesos a veinticinco
Todo el que vaya a la contra
De ese caballo re-tinto

hay señores en Guadalajara, los Zermeño

Caballos a las carreras
Los corredores tendidos
Los que apostaban dinero
Estaban descoloridos

Año de 1900 a 1903
En ese llano del cuatro
A ganado el canciller

Ya me voy pa’ Atotonilco
Arandas y San Miguel
Aquí se acaba el corrido
Del caballo Canciller

Corrido de Rosita Alvírez

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Año de mil novecientos,
presente lo tengo yo,
en un barrio de Saltillo,
Rosita Alvírez murió.

Su mamá se lo decía:
–Rosa, esta noche no sales.
–Mamá no tengo la culpa
que a mí me gusten los bailes.

Hipólito fue a la fiesta
y a Rosa se dirigió,
como era la más bonita,
Rosita lo desairó.

–Rosita no me desaires,
la gente lo va a notar.
–Pues que digan lo que quieran,
contigo no he de bailar.

Echo mano a la cintura
y una pistola sacó
y a la pobre de Rosita
nomás tres tiros le dió.

La noche que la mataron,
Rosita estaba de suerte:
de tres tiros que le dieron,
nomás uno era de muerte.

Rosita ya está en el cielo,
dándole cuenta al Creador,
Hipólito en el juzgado,
dando su declaración.