Corrido de Genovevo de la O

Sin comentarios

Escuche toda la gente que a los combates no entró
el corrido del valiente Genovevo de la O.
Desde los principios de enero de 1911
apareció este guerrero, de cuerpo y alma de bronce.

Nació en un pueblo cercano, llamado Santa María,
le echaron tres pericos los federales un día;
allí lo cogieron preso cuando estaba descuidado
y se les fue a los pelones que le hicieron el mandado …

Desde entonces cada día fue terror de los federales,
porque él muy bien sabía que eran puritos ojales.
Los pelones en venganza de su noble valentía,
con vileza y felonía quemaron Santa María;
pero juró Genovevo vengar a su pobre gente
que sin haber ofendido sufría tan amargamente…

Probó su valor a raya y sus fuertes energías,
en los ataques famosos de la Cima y Tres Marías;
Robles que era tan tirano, una vez dijo en Las Lajas:
A ese hombre le tengo miedo porque me ha causado bajas.
A todos los naranjitas les dio del duro y parejo
y muchos en Cuernavaca estiraron el pellejo…

En cuanto combate entraba el Gral. De la O,
de su valor temerario bastantes pruebas les dio.
A Ojeda le dijo un día: no te he de dejar en calma,
traigo balas y machetes para darte hasta en el alma;
y de veras lo cumplió como se lo había ofrecido
en el alma le dio a ese federal bandido…

Las trincheras del Madroño les causaban miedo tanto,
que los pelones decían: ¡Es el cerro del espanto!;
en el sitio de Cuernavaca que duró 50 días,
el general Genovevo dio más empuje y valentía.

El 12 de agosto, Ojeda quemó armas y municiones,
porque ya se le daban las doce para hacer evacuación.
Con seis mil federales salió el 13 en la mañana,
dejando en el camino los vellones de su lana.

Aunque corrió como liebre lo dejaron como nuevo,
casi en todo el camino lo aniquiló Genovevo.

En cuanto entró triunfador con los. hombres que traía,
todo el pueblo le decía: ¡Que viva el libertador!

Que sepa toda la gente lo que Genovevo ha sido,
y aquí se acaba el corrido de ese general valiente.

Corrido de Genovevo de la O

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Escuche toda la gente que a los combates no entró
el corrido del valiente Genovevo de la O.
Desde los principios de enero de 1911
apareció este guerrero, de cuerpo y alma de bronce.

Nació en un pueblo cercano, llamado Santa María,
le echaron tres pericos los federales un día;
allí lo cogieron preso cuando estaba descuidado
y se les fue a los pelones que le hicieron el mandado…

Desde entonces cada día fue terror de los federales,
porque él muy bien sabía que eran puritos ojales.
Los pelones en venganza de su noble valentía,
con vileza y felonía quemaron Santa María;
pero juró Genovevo vengar a su pobre gente
que sin haber ofendido sufría tan amargamente…

Probó su valor a raya y sus fuertes energías,
en los ataques famosos de la Cima y Tres Marías;
Robles que era tan tirano, una vez dijo en Las Lajas:
A ese hombre le tengo miedo porque me ha causado bajas.
A todos los naranjitas les dio del duro y parejo
y muchos en Cuernavaca estiraron el pellejo…

En cuanto combate entraba el Gral. De la O,
de su valor temerario bastantes pruebas les dio.
A Ojeda le dijo un día: no te he de dejar en calma,
traigo balas y machetes para darte hasta en el alma;
y de veras lo cumplió como se lo había ofrecido
en el alma le dio a ese federal bandido…

Las trincheras del Madroño les causaban miedo tanto,
que los pelones decían: ¡Es el cerro del espanto!;
en el sitio de Cuernavaca que duró 50 días,
el general Genovevo dio más empuje y valentía.

El 12 de agosto, Ojeda quemó armas y municiones,
porque ya se le daban las doce para hacer evacuación.
Con seis mil federales salió el 13 en la mañana,
dejando en el camino los vellones de su lana.

Aunque corrió como liebre lo dejaron como nuevo,
casi en todo el camino lo aniquiló Genovevo.

En cuanto entró triunfador con los, hombres que traía,
todo el pueblo le decía: ¡Que viva el libertador!

Que sepa toda la gente lo que Genovevo ha sido,
y aquí se acaba el corrido de ese general valiente.