Corrido de la Revolución

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Despierten ya, mexicanos,
los que no han podido ver,
que andan derramando sangre
por subir a otro al poder.

!Pobre nación mexicana!
qué mala ha sido tu suerte;
tus hijos todavia quieren
más en la desgracia verte.

Mira a mi Patria querida
nomás cómo va quedando;
que esos hombres más valientes,
todos los van traicionando.

¿Dónde está el jefe Zapata?
que esa espada ya no brilla;
¿dónde está el bravo del Norte,
que era don Francisco Villa?

Fueron líderes primeros
que empuñaron el acero;
hasta subir al poder
a don Francisco I. Madero.

Pero ¡qué iluso Madero!,
cuando subió al poder
a Pancho Villa y Zapata
los quiso desconocer.

Yo no he visto candidato
que no sea convenenciero;
cuando suben al poder
no conocen compañero.

Zapata le dijo a Villa:
— Ya perdimos el albur;
tu atacarás por el Norte,
yo atacaré por el Sur.

Ya con esta me despido,
porque nosotros nos vamos;
aqui termina el corrido,
despierten ya, mexicanos.

Corrido de la Muerte de Emiliano Zapata

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Vengan a oír estos versos 
todos con mucha atención, 
de un gran suceso ocurrido 
que comenta la Nación.

El jefe Pablo González 
ideó sus planes certeros, 
para poder dominar
al Estado de Morelos.

Primero vengo a contarles, 
la historia de un guerrillero 
desde que se pronunció 
hasta su fin tan postrero.

En mil novecientos diez 
en armas se levantó,
y al grito ¡Viva Madero! 
al gobierno combatió.

Luego Zapata y sus fuerzas 
cuando Madero triunfó, 
por causas no conocidas 
de nuevo se sublevó.

Y todos bien recordamos 
cuando la traición de Huerta, 
Zapata aun siendo rebelde 
no se mezcló en la reyerta.

Cuando el cuartelazo infame 
del día nueve de febrero
al Estado de Morelos
fue en automóvil Madero.

No se sabe a qué negocio 
Madero fue a Cuernavaca 
el caso es, sin contratiempo 
conferenció con Zapata.

Por fin Huerta por los suyos 
fue elegido Presidente 
pero Zapata en Morelos 
juró a Huerta darle muerte.

Villa y Carranza en el norte 
juraron con buen esmero 
vengarla sangre regada 
del Presidente Madero.

Luego entre Villa y Carranza 
un disgusto aconteció,
pero Emiliano Zapata 
con Villa sí confrontó.

Se unieron Villa y Zapata 
como buenos compañeros, 
uno peleaba en el Norte 
otro en el plan de Morelos.

Con Orozco y De la Barra, 
con Carranza y otros más, 
Zapata jamás no quiso 
hacer convenios de paz.

El famoso Plan de Ayala 
era esa la única bandera, 
que Zapata reclamaba 
para terminar la guerra.

Las causas que reclama 
ese plan en realidad
es el reparto de tierras, 
Democracia y Libertad.

Pero Zapata renuente 
nunca quiso someterse, 
para que buenas doctrinas 
un gobierno las cumpliese.

Por fin Carranza, señores, 
mandó fuerzas federales, 
a combatir a Zapata,
por montes, pueblos y valles.

Pues el general González 
al frente de mil guerreros, 
fue mandado por Carranza 
al Estado de Morelos.

En un mes de operaciones 
los soldados carrancistas 
quitaron Cuautla Morelos, 
a las fuerzas zapatistas.

González dio garantías 
a muchos jefes surianos, 
para rendirse al gobierno 
en conformidad de hermanos.

Muchos jefes zapatistas 
mirando las garantías, 
a Zapata abandonaron 
en todas sus correrías.

Zapata viéndose solo
con muy poco contingente, 
acudió a su gran astucia 
para reclutar más gente.

A fines del mes de marzo, 
del año que está presente, 
Zapata mandó una carta
a Guajardo urgentemente.

Guajardo era coronel
de las tropas de Carranza; 
pero logró de Zapata 
hacerse de gran confianza.

Zapata mandó otra carta 
hasta Cuautla astutamente, 
a donde le aconsejaba
se volteara con su gente.

Guajardo le contestó 
nomás espero el dinero, 
para pagarle a las tropas 
y pertrecharlas si puedo.

Veinte cargas de maíz 
tengo yo que recibir,
si es que usted las necesita 
se las puedo conducir.

Pues el general Guajardo 
fingiendo estar rebelado 
salió de Cuautla Morelos, 
con sus tropas bien armado.

Guajardo salió de Cuautla 
con mucho gusto y contento 
al Rancho de Chinameca 
para estar de destacamento.

Al licenciado Palacios 
mandó Zapata al instante 
al Rancho de Chinameca 
como su representante.

Cuatro cartas se mandaron 
uno y otro en la ocasión, 
a donde se profesaban 
una gran estimación.

La última carta mandó 
Guajardo en contestación, 
donde le dijo a Zapata 
quedo a su disposición.

La primera orden que dio 
Zapata sin dilación,
que a Bárcenas lo matase 
por jugar alta traición.

Guajardo dijo a Zapata 
es difícil comisión, 
porque Bárcenas se encuentra 
en Cuautla en esta ocasión.

Mi general, le obedezco 
todo lo que mande usted, 
pero mejor fuera bueno 
tomar Jonacatepec.

Por órdenes de Zapata 
Guajardo salió de allí 
y la plaza fue tomada 
el 8 del mes de abril.

Aunque el combate fue corto 
con los falsos “zapatistas” 
hubo siempre algunos muertos 
de las fuerzas carrancistas.

En Tepaltzingo esperaba 
Zapata de gusto henchido, 
al valiente de Guajardo 
por el triunfo ya obtenido.

Ya todo el plan de González 
estaba casi concluido,
para poder agarrar
a Zapata muerto o vivo.

Una mujer se acercó 
a Zapata desmayada, 
diciéndole que Guajardo 
quería hacerle una celada.

Zapata oyó los consejos 
de su amiga sin igual,
y también formó sus planes 
para evitar cualquier mal.

Muchachos, dijo Zapata, 
tengan mucha precaución, 
vigilen bien a Guajardo
que quiere hacernos traición.

Como a las tres de la tarde 
Guajardo se dirigía,
a darle parte a Zapata
del gran triunfo de ese día.

Zapata dijo a Guajardo
que en prueba de estimación, 
celebraran ese triunfo
con un gran comelitón.

Pero el coronel Guajardo 
fingiendo estar fatigado 
dijo que no podía ir, 
por estar un poco malo.

Que mejor ese festín, 
se efectuara al otro día, 
en Chinameca, a su jefe 
un banquete le ofrecía.

Zapata al fin accedió
a la oferta de Guajardo, 
para ver si de ese modo 
allí podía capturarlo.

Guajardo dijo a sus tropas 
que al llegar su contrario, 
a Zapata se le hicieran 
honras de divisionario.

Que para el segundo toque, 
contraseña anticipada,
los soldados sin demora 
harían descarga cerrada.

Al llegar a Chinameca 
Zapata algo malició,
y cogiendo luego su arma 
el combate se trabó.

Se posesionó muy bien 
para poder resistir,
pero a los pocos momentos 
ya no pudo combatir.

Muerto cayó en aquel sitio 
por una bala certera, 
terminando allí su vida
en su trágica carrera.

Varios jefes zapatistas 
fueron hechos prisioneros, 
y otros abandonaron
el Estado de Morelos.

Palafox allí murió, 
Jáuregui fue capturado, 
y en Cuautla de Morelos 
fue también ejecutado.

El cadáver de Zapata
a Cuautla fue conducido, 
para que por todo el pueblo 
fuera bien reconocido.

Cuando en Morelos se supo 
la nueva que aconteció 
toda la tropa con dianas 
toda Cuautla recorrió.

De Ozumba y de Yautepec, 
de México y Cuernavaca 
iban a ver el cadáver
del que en vida fue Zapata.

Tres días estuvo su cuerpo 
a la vista de la gente, 
hasta que fue sepultado 
el día doce del presente.

Así terminó su vida
un jefe de guerrilleros, 
criollito de Nenecuilco 
del Estado de Morelos.

Ya este corrido he cantado, 
me despido con afán
si en algo estuviere errado 
las faltas perdonarán.

Las hazañas de Emiliano Zapata

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Con su permiso, señores,
voy a cantar el corrido 
de la vida y los errores 
de un guerrillero temido. 

San Cuilmas El Petatero, 
mi memoria ha de ayudar 
y la historia de Zapata, 
completa, podré cantar. 

Fue de humilde nacimiento; 
pero pronto se notó,
que así, como iba creciendo, 
les dio pruebas de valor. 

Cuando hombre, fue guerrillero 
y llegó hasta general
y peleando por Madero, 
su fama fue universal. 

Después que acabó la guerra 
a sus tropas licenció;
pero andando por doquiera 
muchos amigos llevó.

Y en parrandas y festines 
la vida pasa contento, 
haciendo buenos botines, 
pues la guerra es su elemento. 

Madero lo entrevistó
y prometió retirarse;
pero volvió a entusiasmarse 
y las ganas no aguantó.

Y volvió, con sus muchachos, 
a esa vida peligrosa
de grescas y zafarranchos 
donde el gusto le retoza.

De su dicha es el compendio 
y es su placer más notorio, 
al resplandor de un incendio 
decirles, como el Tenorio: 

“Las ciudades recorrí,
los pueblos he visitado…
¡ y en donde quiera he dejado 
tristes recuerdos de mi!”

i Sí, Zapata es buena gente ! 
(Según me han asegurado…) 
Sólo que… lo que sucede, 
i Que tiene un genio endiablado… ! 

Y que… (ni mandado hacer),
San Dimas llegó a decir: 
” i No olvides, no has de pedir 
lo que se pueda coger !”

Y Zapata lo practica 
con toda formalidad, 
¿Que la prensa lo critica? 
i Mucho que le ha de importar !

Aquiles Serdán

1 Comentario

Autor: Marciano Silva.

Hijos de Puebla, de rodillas ofrecedles
un homenaje con el más crecido afán,
a los obreros y estudiantes que como héroes
llenos de gloria sucumbieron con Serdán.

Hagan recuerdos del 18 de Noviembre,
año por gracia de mil novecientos diez
cuando con sangre se escribió en páginas breves
una epopeya muy gloriosa en honra y prez.

Cuando Madero bajó a hacer su propaganda,
se adhirió en Puebla mucha gente a su favor,
los que sinceros exigían en su demanda
otro gobierno que no fuera el dictador.

Varios obreros y estudiantes se afiliaron
al candidato con el más crecido afán,
y como jefe del partido designaron
al invencible señor Aquiles Serdán.

Mucio Martínez cuando tuvo la noticia
hizo sobre ellos una cruel persecución,
porque el gobierno clerical y porfirista
había triunfado en su burlesca reelección.

El día 18 al nacer el nuevo día,
Miguel Cabrera con una órden imperial
llegó a la casa de Serdán y le exigía
que se le abriera, pues traís orden de entrar.

Carmen Serdán al oir las amenazas
abrió la puerta, más la entrada le negó,
y entonces él como un esbirro del Tetrarca
sin respetar el bello sexo la golpeó.

En ese instante salió Aquiles iracundo,
y al darse cuenta que a su hermana malatrataba
le pegó un tiro, y a Fregoso su segundo
preso en un cuarto ordenó que se dejara.

Pocos minutos después de aquella escena
llegaron tropas federales y gendarmes
para entrar en aquella casa tan famosa
donde se hallaba un conjunto de Titanes.

Quince patriotas mexicanos se aprestaban
para luchar contra dos mil ¡oh que heroismo!
los que en la lucha desigual no se fijaban
ni los llenaba de pavor su cruel destino.

En un balcón hacia la calle apareció
Carmen Serdán portando un rifle con firmeza,
la que ante un grupo de curiosos se expresó
de esta manera, con un acto de nobleza.

¡Vengan esclavos a pelear su libertad
que aquí en la casa tengo parque y carabinas,
sublime herencia que a sus hijos dejarán
de bienestar, no de baldón ni de ignominia!

Diciendo esto, y haciendo el primer disparo,
y abriose el fuego sobre aquel bello edificio,
tomando luego las alturas los sicarios
para poder bien dominarlos a toditos.

La primer víctima fue Máximo Serdán,
y así siguieron sucumbiendo uno por uno,
hasta que el fuego extinguióse, porque a par
de los patriotas no quedaban ya ninguno.

Al penetrar la soldadesca a aquella casa
solo encontraron los despojos inmortales
que sucumbieron en defensa de una causa
como esforzados y valientes liberales.

Luego pusieron una estrecha vigilancia,
y un gendarme cerca ya de la oración,
vió una figura y disparole sin tardanza,
sin ver quien era quiso hacer la ejecución.

Era Serdán, el bravo Aquiles, que salía
de su escondite buscando una salvación,
era un apostol que más tarde se uniría
a su partido contra su reelección.

Salud, obreros y esforzados estudiantes,
que en unión del bravo Aquiles sucumbieron,
como coplero permitidme que les cante
esta epopeya donde de gloria se cubrieron.

Duerman en paz en sus tumbas silenciosas,
caros ehrmanos, estudiantes y obreros
glorificados como Ignacio Zaragoza
y ensalzados por un hijo de Morelos.

Carmen Serdán que igual a Leona Vicario
te hiciste grande por tu arrojo sin igual,
a tí vendrán llenas de lauros y de hinojos
las mexicanas vuestro nombre a venerar.

Corrido de la muerte de Emiliano Zapata de Samuel M. Lozano

Sin comentarios

Autor: Samuel M. Lozano.

Vengan a oír estos versos
todos con mucha atención,
de un gran suceso ocurrido
que comenta la Nación.

El jefe Pablo González
ideó sus planes certeros,
para poder dominar
al Estado de Morelos.

Primero vengo a contarles
la historia de un guerrillero,
desde que se pronunció
hasta su fin tan postrero.

En mil novecientos diez
en armas se levantó,
y al grito “¡Viva Madero!”
al gobierno combatió.

Luego Zapata y sus fuerzas
cuando Madero triunfó,
por causas no conocidas
de nuevo se sublevó.

Todos bien recordamos
cuando la traición de Huerta,
Zapata aún siendo rebelde
no se mezcló en la reyerta.

Cuando el cuartelazo infame
del día nueve de febrero
al Estado de Morelos
fué en automóvil Madero.

No se sabe a qué negocio
Madero fue a Cuernavaca,
el caso es sin contratiempo
conferenció con Zapata.

Por fin Huerta por los suyos
fué elegido Presidente,
pero Zapata en Morelos
juró a Huerta darle muerte.

Villa y Carranza en el norte
juraron con buen esmero,
vengar la sangre regada
del Presidente Madero.

Luego entre Villa y Carranza
un disgusto aconteció,
pero Emiliano Zapata
con Villa sí confrontó.

Se unieron Villa y Zapata
como buenos compañeros,
uno peleaba en el Norte
otro en el plan de Morelos.

Con Orozco y De la Barra
con Carranza y otros más,
Zapata jamás no quiso
hacer convenios de paz.

El famoso Plan de Ayala
era esa la única bandera,
que Zapata reclamaba
para terminar la guerra.

Las causas que reclamara
ese plan en realidad
es el reparto de tierras
Democracia y Libertad.

Pero Zapata renuente
nunca quiso someterse
para que buenas doctrinas
un gobierno las cumpliese.

Por fin Carranza, señores,
mandó fuerzas federales
a combatir a Zapata,
por montes, pueblos y valles.

Pues el General González
al frente de mil guerreros,
fué mandado por Carranza
al Estado de Morelos.

En un mes de operaciones
los soldados carrancistas
quitaron Cuautla Morelos
a las fuerzas zapatistas.

González dio garantías
a muchos jefes surianos
para rendirse al gobierno
en conformidad de hermanos.

Muchos jefes zapatistas
mirando las garantías,
a Zapata abandonaron
en todas sus correrías.

Zapata viéndose solo
con muy poco contingente,
acudió a su gran astucia
para reclutar más gente.

A fines del mes de marzo
del año que está presente,
Zapata mandó una carta
a Guajardo urgentemente.

Guajardo era Coronel
de las tropas de Carranza
pero logró de Zapata
hacerse de gran confianza.

Zapata mandó otra carta
hasta Cuautla astutamente,
a donde le aconsejaba
se volteara con su gente.

Guajardo le contestó
“no más espero el dinero,
para pagarle a las tropas
y pertrecharlas si puedo.

“Veinte cargas de maíz
tengo yo que recibir,
si es que usted las necesita
se las puedo conducir”.

Pues el Coronel Guajardo
fingiendo estar rebelado,
salió de Cuautla Morelos,
con sus tropas bien armado.

Guajardo salió de Cuautla
con mucho gusto y contento
al Rancho de Chinameca
para estar de destacamento.

Al licenciado Palacios
mandó Zapata al instante,
al Rancho de Chinameca
como su representante.

Cuatro cartas se mandaron
uno y otro en la ocasión,
a donde se profesaban
una gran estimación.

La última carta mandó
Guajardo en contestación,
donde le dijo a Zapata
“quedo a su disposición”.

La primera orden que dió
Zapata sin dilación,
que a Bárcenas lo matase
por jugar alta traición.

Guajardo dijo a Zapata:
“es difícil comisión,
porque Bárcenas se encuentra
en Cuautla en esta ocasión.

“Mi general, le obedezco
todo lo que mande usted,
pero mejor fuera bueno
tomar Jonacatepec”.

Por órdenes de Zapata
Guajardo salió de allí,
y la plaza fué tomada
el 8 del mes de abril.

Aunque el combate fué corto
con los falsos “zapatistas”
hubo siempre algunos muertos
de las fuerzas carrancistas.

En Tepaltzingo esperaba
Zapata de gusto henchido,
al valiente de Guajardo
por el triunfo ya obtenido.

Ya todo el plan de González
estaba casi concluído,
para poder agarrar
a Zapata muerto o vivo.

Una mujer se acercó
a Zapata desmayada,
diciéndole que Guajardo
quería hacerle una celada.

Zapata oyó los consejos
de su amiga sin igual
y también formó sus planes
para evitar cualquier mal.

“Muchachos, dijo Zapata,
tengan mucha precaución,
vigilen bien a Guajardo
que quiere hacernos traición”.

Como a las tres de la tarde
Guajardo se dirigía
a darle parte a Zapata
del gran triunfo de ese día.

Zapata dijo a Guajardo
que en prueba de estimación
celebraran ese triunfo
con un gran comelitón.

Pero el Coronel Guajardo
fingiendo estar fatigado,
dijo que no podía ir
por estar un poco malo.

Que mejor ese festín
se efectuara al otro día,
en Chinameca a su jefe
un banquete le ofrecía.

Zapata al fin accedió
a la oferta de Guajardo,
para ver si de ese modo
allí podía capturarlo.

Guajardo dijo a sus tropas
que al llegar su contrario
a Zapata se le hicieran
honras de divisionario.

Que para el segundo toque
contraseña anticipada,
los soldados sin demora
harían descarga cerrada.

Al llegar a Chinameca
Zapata, algo malició,
y cogiendo luego su arma
el combate se trabó.

Se posesionó muy bien
para poder resistir,
pero a los pocos momentos
ya no pudo combatir.

Muerto cayó en aquel sitio
por una bala certera,
terminando allí su vida
en su trágica carrera.

Varios Jefes Zapatistas
fueron hechos prisioneros,
y otros abandonaron
el Estado de Morelos.

Palafox allí murió,
Jáuregui fué capturado,
y en Cuautla de Morelos
fué también ejecutado.

El cadáver de Zapata
a Cuautla fué conducido,
para que por todo el pueblo
fuera bien reconocido.

Cuando en Morelos se supo
la nueva que aconteció,
toda la tropa con dianas
toda Cuautla recorrió.

De Ozumba y de Yautepec
de México y Cuernavaca,
iban a ver el cadáver
del que en vida fué Zapata.

Tres días estuvo su cuerpo
a la vista de la gente
hasta que fué sepultado
el día doce del presente.

Así terminó su vida
un jefe de guerrilleros,
criollito de Nenecuilco
del Estado de Morelos.

Ya este corrido he cantado
me despido con afán,
si en algo estuviere errado
las faltas perdonarán.

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