Apr 16
Letras adelitas, revolucionarios, soldadera
Vente mi Juana, vente conmigo,
que la campana ya va a empezar,
serán tus ojos mi solo abrigo
y al enemigo sabré matar.
Mi Juana ¿no oyes a los clarines
como vibrantes tocan reunión?
De los caballos flotan las crines
y está en maitines mi corazón.
Voy con orgullo tras mi bandera
y te aseguro que he de triunfar,
si está repleta mi cartuchera,
mi soldadera me ha de animar.
Si me atraviesan en el combate
y muerto queda tu zapador,
recoge mi alma, busca el empate,
aunque te mate vil invasor.
Mas cuando el triunfo ya se decida
y haya ganado mi batallón,
busca mi cuerpo, bien de mi vida,
pon en mi herida tu corazón.
Mas si la balas, aunque certeras,
mi alma respetan, y mi valor,
te haré unas naguas o lo que quieras
con las banderas del invasor.
Apr 16
Letras adelitas, jesusita, revolucionarios
Vamos al baile y verás que bonito
donde se alumbran con 20 linternas
donde se bailan las danzas modernas
donde se baila de mucho carquís.
Y quiéreme Jesusita
y quiéreme por favor
y mira que soy tu amante
y seguro servidor.
Andale Chucha, vámonos al baile
donde se alumbran con cuatro faroles
donde es el gusto de todos los hombres
donde se baila de punta y talón.
Apr 16
Letras adelitas, güera, revolucionarios
Camino arriba se mira
cabalgar una columna,
por capa lleva a la noche
y por escudo a la luna;
va tras el triunfo y la gloria
para ennoblecer su cuna.
La Güera y toda su gente
improvisan sus trincheras;
aunque es mujer tiene el grado
de coronel; y sus trenzas
no han impedido que ostente
con orgullo sus estrellas.
Ya me voy, ya me lleva el destino
ya no quiero seguir siendo peón;
voy siguiendo otro nuevo camino
que va abriendo la Revolución;
y si vuelvo, seré un campesino
que no engorde más al patrón.
Apr 16
Letras chinita, Monterrey, revolucionarios
Cuánto padezco, chinita,
porque te has vuelto muy loca,
sólo con mi 30-30
se te quita lo marota.
Ya no te quiero, pelona,
porque no me da la gana,
pues tú me quieres tener
borracho de mariguana.
Dices que me quieres mucho,
nomás no lo andes contando;
no te vayas a quedar
como los guajes, colgando.
Dicen que me han de matar
ora que ando en las pisiadas;
al cabo qué me han de hacer
los hijos del as de espadas.
Ya no te quiero, chinita,
porque te has vuelto muy loca,
pareces campanillita
que cualquier catrín te toca.
¡Qué desgraciada es mi suerte
y qué negra es mi fortuna,
siempre que yo vengo a verte
hay un pato en la laguna!
Árboles de la Alameda,
chiquitos, pero floreando;
si unos brazos me desprecian,
otros me están esperando.
Árboles de la Alameda,
¿por qué no han reverdecido?
¿Qué dicen, calandrias cantan?,
o les apachurro el nido.
A orillas de una laguna
sacó la cabeza un bagre
y gritó con valentía:
Van y…. vuelven a la tarde.
Ya no soy de Monterrey,
soy de sus alrededores
y pedimos a los gringos
que nos guisen los frijoles.
Chinita, cada que vengo
hallo tu puerta cerrada,
puede que estés cosiendo
o en tu camita sentada.
Supiste que yo era alegre,
que me gustaba el billar,
supiste todos mis vicios,
no tienes qué repelar.
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