mar 30
Letras
Puestos de acuerdo los ricos,
la codicia los reunió
la leva arrojó a Zapata
al noveno batallón.
Dolor, dolor de la leva,
en marcha la rebelión
cada fusil en la leva
es en pie una maldición.
No llore usted comadrita.
No llore usted por favor,
que han de retornar sus hijos
a mitigar su dolor.
Hermana, mi hermana dulce,
a tu hermano lo llevó
el polvo del remolino
que la leva levantó.
El viento mueve la caña
y la leva nos movió
del campo de verde claro
donde el ensueño creció.
Anciano de blanco sino,
¿en dónde tu hijo quedó?…
Se fue por esos caminos,
la leva se lo llevó.
Amigo, mi amigo franco,
que a su amigo abandonó.
La leva se lo ha llevado,
no puedo quedarme yo.
Jacal que arrina su paja
su puerta se desgajó…
Labriego que va sin surco,
la leva los separó.
Se llevaron a Zapata.
La leva se lo llevó.
No pierdan la fe, muchachos,
¡Viva la Revolución!
Anenecuilco no cede.
Nunca este pueblo cedió.
Cada hueco que dejaron
con otro hombre se llenó.
Los hacendados dijeron:
Zapata es agitador,
y por eso lo mandamos
al noveno batallón.
Anenecuilco, Emiliano Zapata, Revolución, revolucionarios, Zapatistas
mar 23
Letras
Autor: José Muñoz Cota
Vengo a cantarles, señores,
una nueva novedad:
y es que Zapata está vivo,
pero vivo de verdad.
Cuando los viejos platican
cuento que el viento llevó
gustan de hablar de Zapata,
que muy niño se anunció.
Cuida el pueblo su leyenda
con alfarero fervor.
La pule, la va puliendo,
la guarda en una canción.
Después nos llega el “corrido”
de un ignorado cantor,
y asà vive entre su pueblo,
lo que este pueblo adoró.
Gesta de los hombres fuertes
que dió la Revolución…
Zapata desde muy niño
en un corrido vivió.
Nos dice y anda diciendo,
algún viejo decidor,
que Zapata muy temprano
apuntó a libertador.
En Anenecuilco fue,
misérrima población
cerca de Villa de Ayala,
donde Zapata nació.
Jacales de Anenecuilco,
calleja donde creció
su cuerpo de niño serio
y concentrado vigor.
Una leyenda señala
su prematura intuición.
Leyenda que el pueblo quiere
y que este pueblo amasó.
Siendo muy niño, nos dice,
Emiliano presenció
cómo despojaba al padre
la injusticia del patrón.
¿Es que la tierra no es nuestra?
Si en esta tierra nació,
si en esta tierra ha jugado
y en esta tierra creció.
Zapata mira a su padre
que el trabajo encaneció.
Las manos del viejo tiemblan,
tiembla de rabia la voz.
Zapata mira a su madre
ocultando su dolor,
tras el rebozo que ciñe
y que el llanto ya mojó.
Zapata, el niño, no entiende
la injusticia del patrón.
¿Cómo les quita la tierra
cuando aquà siempre vivió?
Zapata niño predica
del jornalero la unión
y recuperar la tierra
que la codicia quitó.
No seas tonto, ha dicho el padre.
Todo lo puede el Señor.
Todo lo tienen los amos,
el indio sólo el dolor.
Entonces dijo Zapata
con extraña decisión:
Cuando sea grande, la tierra
se la quitaré al patrón.
Anenecuilco, Emiliano Zapata, José Muñoz Cota, revolucionarios, Zapatistas
ene 14
Letras
Viva Emiliano Zapata!
Amigos de las ciudades
de mi México querido
Escuchen este corrido
De sacrificio y amor
Fue mi padre un agrarista
y valiente Zapatista
Que jugase la vida
Como todo un gran señor
Partidario de la tierra
En armas se levanto
Para dejarles a sus hijos
El solar que tanto amo
Mi general Emiliano Zapata, presente
Dejando sus amorÃos
Combatió con Argumedo
Cuando Victoriano Huerta
A Madero asesino
Su anhelo se corono
Por que en sangrienta batalla
Aquella bala perdida
Con su vida termino
Su sangre regó la tierra
Para bien del campesino
Gritando Viva Zapata!
Morir seria su destino
Antonio Aguilar, Benjamin Argumedo, Emiliano Zapata, Francisco I. Madero, México, Victoriano Huerta, Zapatistas
ene 23
Letras
De corazón de chamaco
y de estampa primorosa
mas que mi cuaco de estima
era para mi otra cosa
mi amigo mi confidente
en los triunfos y derrotas
Haya en Jojutla Morelos
me encontré al jefe Zapata
se enamoro de mi cuaco
al mirar su fina estampa
y yo le dije mi jefe
tómelo para la causa
Para la patria mi vida
por eso di mi caballo
el se paraba derecho
al sentirse en otras manos
me hablaba con relinchidos
cuando yo me fui llorando
música, música, música
Yo le servà de pilmama
por que se quedo sin madre
murió la yegua en el parto
y en mis brazos pudo criarse
yo lo quise como a un hijo
y el a mi como a un padre
Por eso me dolió el alma
cuando se lo di a Zapata
yo no tuve hijos de sangre
para darlos a la patria
por eso di mi caballo
y con el también el alma
Después de servir bonito
en los campos de batalla
lo mataron en combate
en la cercanÃas de Cuautla
y asà termino el potrillo
que le regale a Zapata
Caballos, Emiliano Zapata, Morelos, revolucionarios, Vicente Fernández, Zapatistas
jul 09
Letras
¡Jesús! ¿qué haremos con Guajardo, el león furioso?
ya no es posible soportarlo en realidad,
les aseguro que algún dÃa nos vuelve locos
con tanto susto y carreras que nos da.
¿Es muy valiente? el pueblo es muy medroso
para batirlo con honor y dignidad
dónde está Neri, Ignacio Maya y el famoso
Camilo Duarte, que vieran tal actualidad.
Ya no hay unión, no hay igualdad en nuestra gente,
para asimismo defendernos de esas fieras,
ya no buscamos enemigos hacia el frente,
sino al reverso para proteger la vida.
No hay más, en fin, se llevaron esos valientes
nuestros ganados, guajolotes y gallinas,
mientras nosotros contemplamos muy inerte
allá en los montes más altos nuestra ruina.
Maldito miedo que nos tiene sumergidos
en un estado de indulgencia y estupor,
rindiendo culto siempre al sexo femenino,
sin preocuparnos de la vida y del honor.
Régulo dijo en un momento de heroÃsmo
“Guerra al tirano, cruel y déspota invasor,
primero es patria que familia”, y él tranquilo
mandó hacer fuego a las trincheras sin temor.
¡Ay! si la Esparta nos hubiera conquistado
circularÃa por nuestras venas el valor
nos batirÃamos como bravos espartanos
contra las huestes de Carranza sin temor.
No dejarÃamos que violaran los tiranos
nuestras doncellas, nuestros templos y el honor,
ni sufrirÃamos la infamia del tirano
ni nuestra frente se cubriera de rubor.
Ahora Zapata, león del sur, que en gloria exista
cuando se trata de un combate en la ocasión
sólo contempla más que puras codornices
corriendo en grupos sin ninguna dilación.
Luego se trata de buscar un escondite
mientras pasan los momentos de aflicción
mientras los bravos carrancistas muy felices
saquean los pueblos y se van a otra región.
Más sin embargo, sigue la misión bendita
noble Espartaco, que tus armas triunfarán,
si los bravos del hermoso Plan de Amilpas
no te secundan, pero al fin contigo están.
Don Genovevo de la O y Don F. Ayaquica,
don Everardo González y Beltrán,
ValentÃn Reyes y otros más están en lista,
Samuel Bonilla y el valiente Catalán.
Amilpas, Carrancistas, Zapata, Zapatistas
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