Soy Zapatista del Estado de Morelos

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Autor: Marciano Silva

Soy zapatista del estado de Morelos,
porque proclamo el Plan de Ayala y de San Luis,
si no le cumplen lo que al pueblo le ofrecieron,
sobre las armas los hemos de hacer cumplir.

Soy zapatista del estado de Morelos,
porque proclamo el Plan de Ayala y de San Luis,
si no le cumplen lo que al pueblo le ofrecieron,
sobre las armas los hemos de hacer cumplir.

Para que adviertan que al pueblo nunca se engaña,
ni se le trata con enérgica crueldad,
si semos hijos, no entenados de la Patria,
los herederos de la paz y libertad.

Sublime general, patriota guerrillero,
que pelió con gran lealtad por defender su patrio suelo;
espero que ha de triunfar por la gracia del Ser Supremo,
para poder estar en paz en el estado de Morelos.

Sublime general, patriota guerrillero,
que pelió con gran lealtad por defender su patrio suelo;
espero que ha de triunfar por la gracia del Ser Supremo,
para poder estar en paz en el estado de Morelos.

Corrido del Plan de Ayala

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Autor: Leonardo Kosta

En mil novecientos once
antes de la navidad
el general Emiliano
lanzó el plan libertador.

Fue en la Villa de Ayala
que el ejército del sur
puso en letra y en papeles
lo que en pólvora escribió.

Porque Francisco Madero
se guardó la libertad
que con cañones y sangre
el pueblo se conquistó.

No derramamos la sangre
para entregarle el poder
ni para que nos gobierne
su mezquina voluntad.

Por eso el jefe Zapata
pronto lo desconoció
porque la piel de la oveja
el lobo se la quitó.

No queremos componendas
con la gente del patrón
nos vale más andar solos
que con tanto recabrón.

La palabra de Emiliano
dice que ahora si nos den
toda la tierra y el agua
que usurpó tanto ladrón.

Que vivan todos los pueblos
con esta revolución
y que mueran las haciendas
los caciques y el patrón.

Ovación al General Emiliano Zapata

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Autor: Federico Becerra

Yo, con mi escaso talento
y aunque en mala inspiración,
quise formar estos versos,
dispensarán si hay error,
solo quiero hacer recuerdos
del caudillo que murió
allá en el plan de Morelos
cuna de ese héroe de honor.

Murió aquel grande patriota
que al Estado defendió
con las armas en la mano
luchando con gran valor,
el General Emiliano
cual Hidalgo reencarnó
á libertar á su pueblo
de aquel Gobierno opresor.

El nombre del guerrillero
grabado en el corazón
á los hijos de Morelos
con letras de oro quedó;
yo como humilde versista
le rendiré mi ovación
á nuestro invicto guerrero
Zapata el Libertador.

Ese invencible suriano
que la muerte desafió,
para poder libertarnos
su vida sacrificó
en los campos de batalla,
demostró su abnegación
defendiendo el Plan de Ayala
símbolo del Pabellón.

Aquellos justos ideáles
que hasta al morir defendió
tendrán que ser inmortales
en toda nuestra nación,
porque escrito en los anales
de la historia ya quedó
la sangre que por su Patria
con gusto la derramó.

Pero el traidor de Guajardo
que infame lo traicionó;
asesino depravado,
su nombre es negro borrón,
lo mismo el viejo don Pablo
que fue quien lo dirigió;
ante la historia su nombre
será de un vil y traidor.

En fin, patriotas surianos
que existen en la ocasión,
dispensen lo mal trovado
que un principiante narró,
como hijo que es del Estado
quiso rendir su ovación
á aquel gran jefe espartano
que grabó en su corazón.

No olviden que como Hidalgo
nos sacó de la opresión
cuando el español tirano
nos tuvo en la inquisición,
así el Señor Emiliano
su nombre inmortalizó
combatiendo á los tiranos
que oprimían á la Nación.

Corrido del General Zapata, Antonio Aguilar

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Con mi guitarra en la mano
voy a cantar el corrido
de un general afamado
por todos muy conocido

Nació Emiliano Zapata
en un risueño pueblito
del estado de Modelos
que se llama Aneculico

En 1911 ,
en armas se levantaba
allá en la sierra suriana
Don Emiliano Zapata

y gritaban en sus filas
perdón voqier primero
el temerario barona
y el valiente genobebo

Detrás de los de Corrales
con su gente bien armada
peliaba contra Carranza
defendiendo el Plan de Ayala

Contaba brio su caballo
era de muy buena sala
un cuaco lobo gateado
con herraduras de plata

En china meca murió
el agrarista suriano
por la villana traición
del carrancista Guajardo

Ya con esta me despido
ya me voy por el sendero
aquí se acaba el corrido
del valiente guerrillero

también Eugenio Zapata
y el general Salazar
los dos hermanos Arenas
y don Jesús Capistran

La traición de Guajardo

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Como Judas tembló ante su crimen,
aquel crimen que al mundo asombró,
de un cobarde lo mismo repite,
otra historia que a otro hombre perdió.

Fue Guajardo el vil de los viles,
que no pudo en las luchas de honor
conquistar con aquellos fusiles
la existencia de un libertador.

Esto fue allá en San Juan Chinameca
diez de abril cuando un héroe murió,
cuando el grande don Pablo la Hiena
operaba por esta región;
no pudiendo vencer por la fuerza
y las armas de aquel gran campeón,
combinaron una estratagema
que horroriza a toda la nación.

Mexicano que tiene en sus venas
de Cuauhtémoc la sangre a la vez,
no asesina con esas vilezas.
A Zapata, una santa leyenda
le tendrá que juzgar cual un juez,
y veremos que no fue la Hiena
como el Judas muerto en Monterrey.

El caudillo suriano fue el genio
fuerte y firme en su santo ideal,
su memoria merece respeto
si es que se halla en la eternidad;
fue vendida en cincuenta mil pesos
por Guajardo el infame chacal
que asoló a nuestro bello Morelos,
aquel réprobo que hizo Satán.

Ni la sangre de toda la raza
maldecida por el buen pensar,
restituye la más cruel infamia
que registra en nuestro siglo actual.
¡Gloria al héroe de ese Plan de Ayala,
que ante Dios y ante la humanidad
por Dios y justicia imploraba
para hacerse un pueblo liberal!

A su tumba los negros crespones
hoy llevemos con respeto profundo
para hacer un recuerdo del hombre
que murió sosteniendo su ley,
del que nunca temía a los cañones
ni amenazas del alto poder;
sólo quizo enseñar a traidores
que amó al pueblo que lo vio nacer.

Como todo el pueblo ya lo sabe
lo que fue ese grande general,
quien altruista a los infames
alejó de su estado natal.

Ricachones que chupaban la sangre
a quienes oro y plata les dan,
derramando el sudor miserable
por cincuenta centavos quizá.

Fueron dueños del Estado
protegidos por Díaz y Corral;
ya no daban al proletariado
la justicia, todo era impiedad,
por millares de hectáreas contaban
los bandidos de nuestra entidad;
fueron tierras y agua que al pueblo
robaban en esa dictadura fatal.

Pero un hombre en el norte da el grito
belicoso para ir a pelear
contra Díaz y soldados malditos
que horrorizan a toda la nación;
y el Caudillo suriano, ofendido
de esa leva siniestra y rapaz,
hizo fiel juramento como indio
de salvar a su pueblo natal.

Pero como Madero no quiso
escuchar de ese pueblo el clamor
que le puso a llevar los destinos
de una patria llena de opresión
y Zapata, patriota y altivo,
ante la ara de nuestra nación
al apóstol aquel fementido
desconoce según su opinión.

Aquel hombre de bronce ya altivo
proclamó el Plan de Ayala con fe,
por dejar consumada su obra
que hace al pobre libre del burgués;
no luchó por un puesto de gloria
ni aceptó del traidor el laurel,
ni escuchó una voz protectora
de nación extranjera a la vez.

Ni el extinto Carranza con todos
sus bandidos pudieron vencer
a Zapata, que fue el gran apóstol
por su lema de justicia y ley;
fue su sangre vertida hecha lodo
por traidores que no olvidaré,
que mancharon su honor por el oro,
pero todo ya está en tinta y papel.

Yo sin ser del caudillo un soldado,
porque nunca podía yo mentir,
ha existido en mi pecho un santuario
para el nombre de aquel paladín
cuya fama pasó del océano,
y el problema agrarista de aquí
ya se cierne doquier y hace estragos
a esa raza de pulpos tan ruin.

Coloquemos por siempre en su tumba
negras flores el día diez de abril,
y allí estaremos compañeros todos
siempre juntos para hacer cumplir
Tierra Libre, que escribió la pluma
de Zapata, traicionado al fin
y a quien ese Dios de las alturas
que en paz goce si se encuentra allí.

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