Apr 26
Letras
Gavino Barrera no entendÃa razones
andando en la borrachera
cargaba pistola con seis cargadores
le daba gusto a cualquiera
Usaba el bigote en cuadro abultado
su paño al cuello enredado
calzones de manta, chamarra de cuero
traia puntiado el sombrero
Sus pies campesinos usaban huarache
y a veces a raÃz andaba
pero le gustaba pagar los mariachis
la plata no le importaba
Con una botella de caña en la mano
gritaba ¡viva zapata!
por que era ranchero, el indio suriano
era hijo de buena mata
Era alto bien dado, bien ancho de espalda
su rostro mal encachado
su negra mirada
un aire le daba, al buitre de la montaña
Gabino Barrera dejaba mujeres
con hijos por donde quiera
por eso en los pueblos, donde el se paseaba
se la tenÃan sentenciada
Recuerdo la noche en que lo asesinaron
venia de ver a su amada
dieciocho descargas de mauser sonaron
sin darle tiempo de nada
Gabino Barrera murió como mueren
los hombres que son bragados
por una morena murió como mueren
los gallos en los tapados
Emiliano Zapata, indio suriano, Los Alegres de Terán, Zapata
Mar 01
Letras
Con mi guitarra en la mano
voy a cantar el corrido
de un general afamado
por todos muy conocido
Nació Emiliano Zapata
en un risueño pueblito
del estado de Modelos
que se llama Aneculico
En 1911 ,
en armas se levantaba
allá en la sierra suriana
Don Emiliano Zapata
y gritaban en sus filas
perdón voqier primero
el temerario barona
y el valiente genobebo
Detrás de los de Corrales
con su gente bien armada
peliaba contra Carranza
defendiendo el Plan de Ayala
Contaba brio su caballo
era de muy buena sala
un cuaco lobo gateado
con herraduras de plata
En china meca murió
el agrarista suriano
por la villana traición
del carrancista Guajardo
Ya con esta me despido
ya me voy por el sendero
aquà se acaba el corrido
del valiente guerrillero
también Eugenio Zapata
y el general Salazar
los dos hermanos Arenas
y don Jesús Capistran
1911, Antonio Aguilar, Carranza, Emiliano Zapata, Modelos, Plan de Ayala, revolucionarios
Jan 23
Letras
De corazón de chamaco
y de estampa primorosa
mas que mi cuaco de estima
era para mi otra cosa
mi amigo mi confidente
en los triunfos y derrotas
Haya en Jojutla Morelos
me encontré al jefe Zapata
se enamoro de mi cuaco
al mirar su fina estampa
y yo le dije mi jefe
tómelo para la causa
Para la patria mi vida
por eso di mi caballo
el se paraba derecho
al sentirse en otras manos
me hablaba con relinchidos
cuando yo me fui llorando
música, música, música
Yo le servà de pilmama
por que se quedo sin madre
murió la yegua en el parto
y en mis brazos pudo criarse
yo lo quise como a un hijo
y el a mi como a un padre
Por eso me dolió el alma
cuando se lo di a Zapata
yo no tuve hijos de sangre
para darlos a la patria
por eso di mi caballo
y con el también el alma
Después de servir bonito
en los campos de batalla
lo mataron en combate
en la cercanÃas de Cuautla
y asà termino el potrillo
que le regale a Zapata
Caballos, Emiliano Zapata, Morelos, revolucionarios, Vicente Fernández, Zapatistas
Jul 14
Letras
Varios correos cruzaban
yendo de un cuartel a otro,
Jesús Salgado ordenaba
que al instante fueran pronto,
generales y oficiales
a conferenciar al quiosco.
No habÃa pasado una hora
cuando ya estaban presentes,
habÃa alegrÃa en sus caras,
charlaban como las gentes;
aunque eran en el hablar
razonables y prudentes.
Nuestro general Zapata
en Iguala nos espera,
hay que madrugar mañana,
dejaremos la flojera
–les dice a sus generales
Salgado con voz serena
Recomiéndenle a su gente
que asista bien la remonta,
para que ningún caballo
clave al caminar la trompa;
el camino es escabroso
y la jornada no es corta.
Como un rÃo caudaloso
que acelera su corriente,
la tropa marcha de prisa
ya desciende la pendiente;
la va guiando la alborada
que asoma por el oriente.
Hay alegrÃa en los pechos,
de vez en cuando se escapa
una canción melodiosa
que anima la cabalgata;
delira toda la tropa
por conocer a Zapata.
Tres batallones esperan
a Salgado en la estación,
los generales se cruzan
los saludos de rigor;
las bandas tocan de gusto,
se ordenan salvas de honor.
Toda Iguala está de fiesta,
canta alegre el campanario;
mientras en los tamarindos
suspenso está el sol de mayo,
con voz serena a Zapata
esto le dice Salgado:
–Señor general Zapata:
esta tropa que aquà mira,
nunca al peligro le teme,
el nombre de usted la anima;
y en los combates, cada hombre,
por cuatro se multiplica.
La tropa y mis generales
su nombre y valor admiran,
y por seguir su palabra
de sus hogares se olvidan;
hoy vienen a saludarlo,
por conocerlo deliran.
Acepte, señor Zapata,
el corazón de esta gente;
que sin medir el peligro
a la muerte ve de frente,
mientras el surco va abriendo
para sembrar su simiente.
(Habla el general Pantalones.)
Aunque soy chaparrito,
me llamo Ciriaco Gómez;
pero el pueblo me ha cambiado
el nombre de mis mayores,
y hoy todo mundo me llama
el general Pantalones.
Traigo en mi apodo la fama
como el Tejón Solitario,
no le temo a la Huesuda
aunque me enseñe el rosario,
ni a las velas encendidas
ni al rezo del novenario.
(Habla el general Emiliano Zapata.)
–Ya conocen mi bandera
muy sencillo es mi programa;
tierra, libertad y escuelas
el campesino reclama;
desde un principio esta ha sido
compañeros, mi proclama.
Ayudamos a Madero
a derrocar al tirano,
ya estando en el candelero
no quiso darnos la mano,
hasta que El Chacal su cuero
puso en venta muy ufano.
Y después del Cuartelazo
llega a la silla Carranza,
le tiende el pueblo su brazo,
en él pone su confianza;
aunque sea muy poco al paso
la Revolución avanza.
Veremos lo que resulta,
pues Carranza ha proyectado
en Querétaro una junta
para la que me ha invitado;
ya van mis representantes,
esperaré el resultado.
Mientras sigan respetando
a las fuerzas de Carranza,
veremos si al fin podemos
formar con él una alianza,
que recoja los ideales
que encarnan nuestra esperanza.
Más que Zapata, señores,
será la Revolución
la que premie sus valores
y les dé su galardón,
por ella pido que un brindis
hagamos esta ocasión.
Que estos tamarindos guarden
en su follaje mi voz,
que sean fieles testigos,
lo mismo que el padre sol,
de todo lo que se ha dicho
bajo su dulce frescor.
¡Viva Iguala, compañeros,
cuna de nuestra Bandera;
si los viejos insurgentes
murieron ayer por ella,
nosotros daremos hoy
nuestra vida por la tierra!
No me importa que haya traidores
y que nos den un mal pago,
ya ven, Cristo fue entregado
por el que comÃa en su plato;
por los frutos sabe el hombre
si el árbol es dulce o amargo.
Carranza, Emiliano Zapata, Francisco I. Madero, Madero, Querétaro, Revolución, Zapata
Jul 11
Letras
Con el sentir de mi patria voy a escrebir un renglón,
aunque mi pluma es inepta, carece de ilustración.
Ahora hablaré de Zapata que en Chinameca murió,
muerto por Jesús Guajardo bajo una infame traición.
Murió el caudillo suriano enemigo al español,
cuyo elemento insano que tanto dio al luchador
con el acero en la mano y con supremo valor
gritaba ¡muera el tirano, el déspota y el traidor!
Allá en los montes y valles se oyó el rugir del cañón,
también se escucharon ayes cuando el guerrero rodó
herido por la metralla, envuelto en sangre expiró
por darnos la libertad que el pobre pueblo perdió.
Los que murieron; los que viven son ahoy
los que disfrutan los puestos, sillas de gobernación;
allá en los campos de lucha pocos iban por valor,
ninguno querÃa obtener puesto de gobernador.
La muerte de ese caudillo diole gusto al español;
DecÃan: “ha muerto el bandido que tantos males causó”.
Es que estaban ofendidos del elemento opresor,
porque sus fincas Zapata en ruinas se las dejó.
Zapata fue un gran patriota y pelió de corazón,
nunca de sangre una gota derramó por ambición;
sólo que una mala nota la opinión pública dio,
fue la única derrota que el pobre pueblo perdió.
¡Adiós patriota esforzado! ¡adiós bravo luchador!
Leal y valiente soldado modelo de gran valor.
Nunca el pueblo mexicano olvidará en su interior
que el general Emiliano fue un grande defensor.
Chinameca, Emiliano Zapata, Jesús Guajardo, Zapata
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