El Encanto de Zapata

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Autor: Félix Trejo

De este suelo fue el encanto de Zapata,
cuando Emiliano luchaba por una causa
y fue por suerte se encontró una jovencita
de Tepoztlán, pensó llevarla pa’ su casa.

Ay Lucecita tan bonita y aceptada,
de alma sincera, como una blanca azucena.
Zapata, fiel de corazón, ella lo amaba
bajo este cielo de , sierra indiana.

“¡Ven a mis brazos Lucecita encantadora!
dijo Zapata al estrecharla entre sus brazos,
Le pido al cielo que tú seas joven sincera,
mientras que quieras tú estarás en mi regazo”.

“– Y si por suerte que el destino nos aparte,
ya ves que el tiempo lo tenemos muy contado,
hagas un recuerdo que te habla un fiel caudillo
hago un recuerdo cuando sepas de mí inerte”.

La Feria de Cuautla

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Autor: José Muñoz Cota

¡Vamos para la feria
una franca animación!
Echan volar las campanas
en la blanca población.

¡Vamos a la feria de !
Zapata se adelantó,
entró a la feria meneando
su pingo galopador.

Torres Burgos y Merino
están ya en la población,
y los tres han prometido
hacer la .

Vamos a la feria, niña
olvidemos el dolor
en las miserias del campo
en las fricciones del peón.

Los indios, los aparceros,
al influjo del alcohol
olvidan por un momento
la injusticia del patrón.

En el novecientos once,
en Cuaresma del Señor,
era en el segundo viernes
que el calendario marcó.

Cuando la feria de Cuautla
ya casi se terminó
Burgos, Zapata y merino
con alma prueba el valor.

Villa de Ayala (los mira)
predica la insurrección,
organizan las guerrillas
setenta hombres, lo mejor.

En Cuautla la feria muere,
la guitarra enmudece,
en el palenque se trunca
la voz del anunciador.

A Quilamula será
buscando liberación
Burgos, Zapata y Merino
en franca revolución.

La Muerte Trágica de Don Emiliano Zapata

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Autor: E. Warman

Ha muerto Don Emiliano,
dicen los que á ván,
que lo matáron a tiros
cerca de Tlaltizapán.

Para terminar con él
tuvieron que urdir un plán
y el jefe Jesús Guajardo
trabajó con mucho afán.

Con Zapata tuvo arreglos
diciendo se iba á voltear,
queriendo en su cámpamento
á Zapata aprisionar.

Pobre ,
qué suerte le fue á tocar,
él que tenía tanta plata
cómo se dejó matar.

Creyó el muy tonto la lana
que Guajardo le contó
y un batallón del Gobierno
hasta su canton entró.

Cuando le tendió la mano
á su aliado que llegó
al grito ¡viva !
la lucha éste principió.

Hubo un pánico terrible,
y nadie podía entender
las órdenes que se daban
y tuvieron que perder.

Zapata quedó sin vida
á los primeros balazos,
lo mismo que varios jefes
que lo sostenían en brazos.

El resto de
por los montes se perdió
y otros fueron desarmados
pues Guajardo les ganó.

Los soldados victoriosos
con los prisioneros juntos
se encaminaron á Cuautla
para entregar los difuntos.

Con sorpresa sin segundo
se recibió esa noticia,
esperando que ya acabe
esa lucha sin justicia.

Ojalá que ya termine
para trabajar en paz,
que el trabajo es lo (que) quiere
desde el hombre hasta el rapaz.

Yá estámos muy bien cansádos
de révueltas y fatigas
y deseámos que háya páz
sin infámias, sin intrigás.

Pues el hombre que trabaja
solo pide garantías;
no que suba Juan ó Pedro,
sino el pan todos los días.

En mil novecientos diez
Zapata se pronunció
y al grito ¡viva !
á todo el Sur levantó.

Desde entonces fue elogiado
por su bravura sin par,
y el Gobierno lo trataba
con respeto sin igual.

Madero subio al poder
y Zapata se volteó,
no quizo de él depender;
contra el Gobierno se alzó.

Y desde entonces, siete años,
contra de todos peleó,
lo mismo que contra Huerta
a Carranza combatió.

En su bandera llevaba
escritas promesas mil,
ofreció repartir tierras
y hacer rico al infeliz.

Pero al fin nada cumplió
de tan notables doctrinas
y su riquísimo Estado
quedó convertido en ruinas.

El se dedicaba al juego
á los toros y mujeres,
y los negocios de Estado
los dejaba a los ujieres.

Reunida la Convención
nó la dejó gobernar,
y le dio el triunfo á Carranza
por nó saber él mandar.

Y cuando debió ser notable,
por sus grandiósas acciones
así terminó sus días
por seguir viles pasiones.

Les ruego que me perdonen
si al narrar metí la pata,
pero así cuentan murió
don Emiliano Zapata.

Corrido de la Muerte de Zapata

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Autor: Armando Liszt Arzubide

Escuchen señores, oigan
el corrido de un triste acontecimiento:
pues en ha muerto a mansalva
Zapata, el gran insurrecto.

Abril de 1919 en la memoria
quedará del campesino,
como una mancha en la historia.

Campanas de Villa Ayala
¿por qué tocan tan dolientes?
es que ya murió Zapata
y era Zapata un valiente.

El gran Emiliano que amaba a los pobres,
quiso darles libertad.
Por eso los hombres de todos los pueblos
con él fueron a luchar.

De hasta Amecameca,
Matamoros y el Ajusco,
con los pelones del viejo don Porfirio
se dio gusto.

Trinitaria de los campos
de las vegas de ,
si preguntan por Zapata
di que ya se fue a los cielos.

Don Pablo González
le ordena a Guajardo que le finja un rendimiento,
y al ver a Zapata disparan sus armas
al llegar al campamento.

A la orilla de un camino
corté una blanca azucena,
a la tumba de Zapata
la llevé como una ofrenda.

Señores ya me despido
que no tengan novedad.
Cual héroe murió Zapata
por dar tierra y libertad.

Corrido de la Canción de Zapata Vivo

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Autor: Gustavo Esteva

Porque apenas fue principio
de lo que luego pasó.
Porque hoy lo siguen como antes
los que ayer él levantó.

Porque su lucha prosigue.
Porque nunca terminó.
Porque hoy cada campesino
lo calienta bajo el sol.

Por eso vengo a cantarles
esta nueva novedad:
y es que Zapata está vivo
y ésta es la pura verdad.

Vengo a cantarles, señores,
una nueva novedad.
Y es que Zapata está vivo,
y ésta es la pura verdad.

Está más vivo que nunca
nuestro líder natural:
está en cada campesino
que hoy lo viene a demostrar.

Está Zapata en las manos
de los que siembran el máis.
Está en la vida de lucha
que nos dio el gran general.

Y está más viva que nunca
su consigna popular,
la que nos une de siempre,
la tierra con libertad.

Conseguimos con su fuerza
una meta nacional:
la tierra es del pueblo todo,
no privada propiedad.

Fue por Zapata, señores,
que hicimos esto legal.
Por su lucha este principio
se hizo constitucional.

Tierra pa’ los campesinos
es la meta principal,
porque sólo ellos, señores,
han de hacerla cosechar.

Que se prefiera a los grupos
sobre el dueño individual;
que se reconozca siempre
el derecho comunal.

Que se les quite la tierra
a los que tienen de más.
Que sólo tengan derecho
los que la han de trabajar.

La tierra es siempre, señores,
nuestra lucha principal.
Pero no basta la tierra
pa’ poderla trabajar.

Viene el crédito y la siembra
y el agua para regar;
viene la técnica y luego
de ayuda algún animal.

Pero no de esos empleados,
que no entienden de sembrar,
y son bien güeyes y mulas
pero no saben jalar.

Queremos yuntas, señores,
o equipos para aumentar
eso que algunos le llaman
buena productividad.

Necesitamos buen precio
a l’ora de ir a comprar,
y que al vender las cosechas
haya garantía legal.

Está Zapata en las manos
de los que siembran el máis.
Está en la vida de lucha
que nos dio el gran general.

Y está más viva que nunca
su consigna popular,
la que nos une de siempre,
la tierra con libertad.

Si se quieren alimentos,
por ellos hay que pagar.
Y que rija en el comercio
un criterio de equidad.

Ya nos cansamos, deveras,
del cacique y su carnal:
del que lo apoya y respalda
desde algún puesto oficial.

Nos cansamos de violencia,
de tanta desigualdad,
de estar trabaje y trabaje
pa’ que otro se lleve el máis.

Si nuestro modo se basa
en el saber popular,
solo con él avanzamos
en justicia y libertad.

Lo que importa es que podamos
toditos participar;
juntos sin estar revueltos
a la ora de organizar.

Que se respeten las formas
de la voz individual,
y que entre todos tomemos
una decisión social.

Así de veras podremos
crecer parejo y legal;
paso a paso llegaremos
a toda modernidad.

Somos el pueblo, señores,
los que hemos hecho este pais.
Los que pusieron la sangre
que otros vienen a chupar.

es nuestro, de todos,
esta es la pura verdad,
como es que debemos darle
toditita la lealtad.

Ya me despido, señores,
ya es ora de irse a sembrar.
Aquí les dejo la historia
de la nueva novedad:

Y es que Zapata está vivo,
más vivo que nunca está.
Está Zapata en las manos
de los que siembran el máis.

Está en la vida de lucha
que nos dio el gran general.
(Y está más viva que nunca
su consigna popular:)
la que nos une de siempre,
la tierra con libertad.

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