jun 07
Letras
En un carro color negro
con placas de Cuidad Juarez
se ve con mucho misterio
al transitar por las calles
el carro y quien lo maneja
su origen nadie lo sabe
Su indumentaria es sencilla
usa chamarra y mezclilla
una mascada en el cuello
botas cowboy y tejana
su aspecto de hombre valiente
se refleja en su mirada
La banda estaba confiada
repartiendo yerba mala
como a las seis de la tarde
nadie se lo imaginaba
que ya el hijo de Camelia
por venganza los buscaba
Dicen que tuvo un encuentro
con la banda de Tijuana
dejando allà cinco muertos
huyendo a Guadalajara
corrÃa tan recio en su carro
nunca le pasaba nada
Lo han visto por todas partes
recorriendo carreteras
buscando a los delincuentes
compañeros de Camelia
sigue vengando a su madre
su madre que fue Camelia
Camelia La Tejana, Ciudad Juárez, Guadalajara, Los Tigres del Norte, Tijuana
abr 01
Letras
Autor: Marciano Silva
Después de que aquél apóstol Don Francisco I. Madero
del Plan de Ciudad Juárez ingrato se burló
al ver hecho un despojo y caÃdo por el suelo
ese estandarte honroso que repudió altanero
un pobre campesino al fin lo levantó.
Ese fiel campesino fué el inmortal suriano,
que indómito peleaba por el Plan de San Luis,
al ver que su caudillo habÃa ya claudicado
alzó valiente y digno ese pendón sagrado
siguiendo con las armas luchando hasta el morir.
Fué Emiliano Zapata, el hombre sin segundo,
que ante la plutocracia su diestra levantó
fué un angel de la Patria, un redentor del mundo
que por su humilde raza duerme el sueño profundo
en los brazos de Vesta por voluntad de Dios.
Al ver la tiranÃa que contra los aztecas
los blancos dislocaban, siguió a un falso lÃder,
tiró a Porfirio DÃaz después siguió con Huerta
peleó con bizarrÃa contra las hordas necias
del infeliz Carranza donde llegó a caer.
Como los propietarios de este girón de tierra,
compraban los gobiernos con oro nacional
para que el proletario nunca libre se viera
teniendo un solo amo y una sola miseria
ganando en los ingenios un mÃsero jornal.
Por eso es que Carranza le dió a Pablo González
el mando de las fuerzas del Sur sin vacilar,
para que de Zapata murieran los ideales
pues vió que de ese Esparta sólo podrÃa salvarle,
por tener más astucia que valor militar.
Hombre de mucho ingenio él y Jesús Guajardo
para esgrimir el alma de la más vil traición
pues de pronto se hicieron unos improvisados,
rivales al extremo que dispuso don Pablo
de que al fin se arrestara a Guajardo en la prisión.
Luego salió de Cuautla la cándida noticia
que Guajardo y don Pablo se odiaban con furor,
entonces Emiliano sin pérdida lo invita
creyendo que el pirata constitucionalista,
como al fin resentido obrarÃa en su favor.
Guajardo le contesta, que dispuesto se hallaba
a secundarlo siempre si el perdón le ofrecÃa
Zapata en su respuesta tan fiel entusiasmada
dijo: con esta fecha queda garantizada,
su vida y al presente su misma jerarquÃa.
Después de esto le ordenó que sin pretexto alguno
me aprenda a Victoriano por ser un vil traidor,
y me lo mande luego pero muy bien seguro
pues soportar no puedo a ese falaz perjuro
que ha pisoteado indigno su palabra de honor.
Pero Guajardo a trueque de Bárcenas le entrega
sesenta voluntarios de su brigada de él
contestándole al Jefe que su orden no se lleva
a efecto estrictamente porque según las pruebas,
que Bárcenas fué enviado en comisión tal vez.
Y ese acto de barbarie alucinó a Zapata
y lo hizo caer al fondo de la credulidad
aliándose a un infame que atraÃdo por su audacia
premeditó los planes de alevosÃa y ventaja
para acabar al golpe de una traición falaz.
Después viendo el efecto que produjo en Zapata,
aquella ocasión funesta le dijo con placer
con el mayor respeto le pido a usted por gracia
que me otorgue el derecho de tomar una plaza,
y esa plaza en cuenta es Jonacatepec.
Zapata contestóle, le otorgo a usted esa gracia
y puede usted tomarla con mucha precaución,
pero aquel hombre noble no vió que era una farsa,
de cómicos istriones pagados por Carranza
para que el Plan de Ayala muriera en su extención.
El fuego fué nutrido por una y otra parte
en ambos combatientes mostrábase el furor
pero lo más lucido fué, que en tan cruel desastre
ni un muerto ni un herido resultó en el combate
los proyectiles siempre obraban a favor.
De ahà como un Esparta marchó hacia Tepalcingo,
después del simulacro que cruel premeditó,
y el General Zapata, aquel digno caudillo
sobre su encuentro marcha con gusto a recibirlo
felicitando grato su indómito valor.
En medio de alborozo y vÃtores del pueblo
entró el Jefe y Guajardo con gran satisfacción
después de un fiel reposo Guajardo fué el primero
que marchó presuroso cual Napoleón tercero,
a San Juan Chinameca fraguando su traición.
Guajardo al separarse del gran Jefe suriano
a San Juan Chinameca con gusto lo invitó
para obsequiarle parque que traÃa de antemano
pero en su negra faz sólo se veÃa el engaño,
envuelto en su siniestra polÃtica de horror.
Al otro dÃa Zapata marchó hacia Chinameca
con ciento cincuenta hombres de escolta nadamás,
donde lo esperaba Guajardo con firmeza
un viernes por desgracia el diez de abril por fecha
con seiscientos dragones para su acción falaz.
Del agua de los patos según dan referencias
llegó el jefe Zapata con una escolta fiel,
según ligeros datos a las siete cuarenta
en un pequeño cuarto contiguo hacia la hacienda
Guajardo y otros jefes se reunieron con él.
Para no errar el golpe Guajardo urdió la espúrea
noticia que el gobierno se acercaba veloz
ocupan luego entonces sus hombres las alturas
los barrancos y bloquea con la mayor premura
tapando las salidas con muchas precaución.
Zapata remontóse a la piedra encimada
mientras el vil Guajardo su gente disponÃa,
todavÃa el Iscariote le dijo que ordenara
si es que salÃa al galope llevando una avanzada
de gente de a caballo o pura infanterÃa.
Hay muchos alambrados y la caballerÃa
en tales circunstancias no se podrá batir
mejor lleve soldados de pura infanterÃa
que el éxito ganado será por su hidalgÃa,
mientras yo a retaguardia me quedo a combatir.
Después cesó la alarma todo quedó tranquilo
era el último acto de aquel drama fatal,
mandó que lo invitaran el coronel Castillo,
para que le entregara el parque prometido
aquel noble espartano marchó sin vacilar.
Le dijo a su asistente, ve y traeme mi caballo
que el coronel me llama a su cuartel de honor
con diez de sus jinetes fué a ver a Guajardo
pues siempre los valientes no temen al menguado
porque su escudo de armas sólo es el pundonor.
Cuando tuvieron nota que el general llegaba
la banda de clarines le dió el toque de honor
la guardia presurosa al verlo presentó armas
después se oyó la odiosa y fúnebre descarga
cayendo el invencible Zapata ¡Oh que dolor!
Guajardo se soñaba el ser un Alejandro
cuando vió al suriano tendido hacia sus pies,
mandó que atravesado su cuerpo en un caballo
para que lo llevaran como un trofeo alcanzado
a Cuautla y se premiara su negra avilantez.
Al ver Pablo González llegar al vencedor
trayendo al que luchaba constante y varonil
oh cuantas atenciones al fin le prodigó,
condecorando innoble su astucia y no el valor
porque su limpia espada nunca supo medir.
Varios hombres lloraban al ver el triste fin
del hombre que luchaba por un bien nacional
las mujeres trocaban en rabia su gemir
al ver la declarada traición de un hombre vil
que hablarle cara a cara no pudo en lance tal.
Los guachos altaneros vagaban por las calles
burlándose falaces del pueblo espectador,
hoy si hijos de Morelos ya se acabó su padre
bien pueden ir a verlo e identificarlo
Guajardo en tal combate peleando lo mató.
Zapata fué el bandido por la alta aristocracia
mas a la vez ignoro su criminalidad
en su panteón lucido un ángel se destaca
trayendo asà en su mano un libro lee entusiasta
“La tierra para todos y el don de Libertad”.
El año diez y nueve el mes de abril por fecha
murió el jefe Zapata como bien lo sabrán
del modo más aleve en San Juan Chinameca,
a la una y media breve de esa tarde siniestra
dejando una era grata asà a la humanidad.
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oct 13
Letras
Voy a contarles señores, lo mucho que yo sufrÃ
Después que deje a mi patria, por venirme a otro paÃs
Eran las 10 de la noche, comenzó un tren a pitar
Ahà viene ese tren ingrato donde nos van a llevar
Adiós mi madre querida, échame tu bendición
Ya me voy al extranjero, donde no hay revolución
Al fin sonó la campana, dos silbidos pego el tren
No lloren mis compañeros que me hacen llorar también
al recordar esas horas, me palpita el corazón
Cuando divise a lo lejos, ese mentado Torreón
Llegamos por fin a Juarez, ahà fue mi apuración
Que cuanto dinero tienes para entrar a esta nación
Señores traigo dinero, para poder emigrar
Tu dinero nada vale, te tenemos que bañar
Cruze por fin la frontero y en un enganche me fui
Ay mis queridos paisanos, fue mucho lo que sufrÃ.
Ciudad Juárez, Los Alegres de Terán, Revolución, Torreón
may 27
Letras
Patria México, febrero veintitrés,
dejó Carranza pasar americanos:
dos mil soldados, doscientos aeroplanos,
buscando a Villa, queriéndolo matar.
Después Carranza les dijo afanoso:
si son valientes y lo quieren combatir,
concedido, les doy el permiso,
para que asà se enseñen a morir.
Comenzaron a echar expediciones,
los aeroplanos comenzaron a volar,
por distintas y varias direcciones,
buscando a Villa, queriéndolo matar.
Los soldados que vinieron desde Texas
a Pancho Villa no podÃan encontrar,
muy fastidiados de ocho horas de camino,
los pobrecitos se querÃan regresar.
Los de a caballo ya no se podÃan sentar,
más los de a pié no podÃan caminar;
entonces Villa les pasa en su aeroplano
y desde arriba les dijo: Gud bay.
Cuando supieron que Villa ya era muerto,
todos gritaban henchidos de furor:
ahora sÃ, queridos compañeros,
vamos a Texas cubiertos con honor.
Mas no sabÃan que Villa estaba vivo
y que con él nunca iban a poder;
si querÃan hacer una visita
hasta la sierra lo podÃan ir a ver.
Comenzaron a lanzar sus aeroplanos,
entonces Villa, un buen plan les estudió:
se vistió de soldado americano
y a sus tropas también las transformó.
Mas cuando vieron los gringos las banderas
con muchas barras que Villa les pintó,
se bajaron con todo y aeroplanos
y Pancho Villa prisioneros los tomó.
Toda la gente de Chihuahua y Ciudad Juárez
muy asombrada y asustada se quedó,
sólo de ver tanto gringo y carrancista
que Pancho Villa sin orejas los dejó.
Que pensarÃan los “bolillos” tan patones
que con cañones nos iban a asustar;
si ellos tienen aviones de a montones
aquà tenemos lo mero principal.
Todos los gringos pensaban en su alteza
que combatir era un baile de carquÃs,
y con su cara llena de vergüenza
se regresaron en bolón a su paÃs.
Chihuahua, Ciudad Juárez, Francisco Villa, México, Pancho Villa, revolucionarios, Texas, Venustiano Carranza, villistas
may 21
Letras
Nuestro México, febrero veintitrés,
dejó Carranza pasar americanos,
diez mil soldados, seiscientos aeroplanos,
buscando a Villa por todo el paÃs.
Los de a caballo no se podÃan sentar
y los de a pie no podÃan caminar
entonces Villa los pasa en aeroplanos
y desde arriba les dice good bye.
Comenzaron a volar los aeroplanos
entonces Villa un gran plan les formó
se vistió de soldado americano
y a sus tropas también las transformó.
Mas cuando vieron los gringos las maderas
con muchas barras que Villa les pintó
se bajaron con todo y aeroplanos
y Pancho Villa prisioneros los tomó.
Todas las gentes en Chihuahua y Ciudad Juarez
muy asustada y asombrada se quedó
de ver tanto gringo y carrancista
que Pancho Villa en los postes les colgó.
Qué se creÃan los soldados de Texas
que combatir era un baile de carquiz.
Con la cara llena de vergüenza
se regresaron todos a su paÃs.
Yo les encargo mis fieles compañeros
que se estén firmes al pie de su cañón
que disparen la última metralla
para defensa de nuestra nación.
Chihuahua, Ciudad Juárez, Pancho Villa, revolucionarios, Venustiano Carranza, villistas
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