La llegada del señor General Emiliano Zapata a la Ciudad de México

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Voy a cantarles señores,
lo que ayer nos ocurrió,
que el general Emiliano
por San Lázaro llegó.

Llegó a la Escuela de Tiro
y luego se fue al hotel
que queda muy inmediato
y pasó la noche en él.

Dijo que muy poco tiempo
aquí va a permanecer,
pues se ausenta para Puebla
a cumplir con su deber.

Fue noviembre veintisiete
cuando esto se anunció,
y el veintiocho en la mañana
hasta Palacio llegó.

Todos los exfederales
con uniforme de gala
en correcta formación
lo esperaron a su entrada.

Las campanas repicaron,
las salvas se sucedieron
y las armas descargaron
las guardias que lo supieron.

El pueblo sin ser llamado,
muy luego se presentó
a darle la bienvenida
por su entereza y valor.

Viva Zapata, señores,
digan todos a una voz,
¡Viva Zapata! que a México
la paz nos viene a traer.

Los soldados de Zapata
son humildes y sinceros,
no son cual los carrancistas
orgullosos y altaneros.

Con traje de labradores
van por la ciudad pasando,
y sin causar mal a nadie
de honradez ejemplo dando.