Corrido Inicial

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Tomado de Calphulelque

Al cantar este corrido
recordará la Nación
gritando Viva Zapata
Viva la Revolución.

Toditos los campesinos
gritan con sinceridad
Viva Emiliano Zapata
que dio tierra y libertad.

ESTRIBILLO

Bonito ese Plan de Ayala
también el punto del Istmo
lindo estado de Morelos
donde surgió el agrarismo.

Don Emiliano Zapata
nunca demostró egoísmo
y nació en Anenecuilco
el jefe del agrarismo.

Las balas del Zapatismo
eran de muy fino acero
cuando encontraba al gobierno
se miraba el tiradero.

El final de este corrido
termina en letras de plata
que vivan los agraristas
Viva Emiliano Zapata.

Corrido de la traición de Federico Morales

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Autor: Marciano Silva.

Si me consideras, público lucido
Y me prestas tu atención,
Voy a declararme y en lo sucesivo
Te daré una explicación.

El 30 de agosto día tan señalado
Del mismo que corresponde
Fecha y todo tienen muy bien enterado
De mil novecientos once.

No quedó conforme el General Zapata
Después de haber conquistado
Por ese motivo se salió de Cuautla
Esperando el resultado.

Salió rumbo a Anenecuilco
Donde su atención fijaba
Como es hombre vivo, conoció el peligro
La traición que le jugaban.

Al mismo momento se reunió su pueblo
Para saber lo que pasaba
Y él dio a saber del nuevo Gobierno
Y lo inconforme que estaba.

Mandó tocar las campanas
Ese Grande General,
Vámonos de nuevo a empuñar las armas;
LA DEFENSA ES NATURAL.

Yo no ambiciono la silla
Ni tampoco un alto puesto;
Lo que me adolece, mi patria querida,
Verla en tan cruel sufrimiento.

Resolvió su hermano Eufemio Zapata
Conociendo el mal proyecto,
Yo ni ahora ni nunca rendiré las armas,
Sólo ya después de muerto.

Esta política es falsa,
La tengo bien conocida,
Piensan primero recogernos las armas
Para quitarnos la vida.

Habló con su hermano Eufemio y le dijo:
Bajándose a lo profundo,
Ya no condesciendo, bajo de armisticio,
Ya ves los pagos del mundo.

Salieron de Ayala rumbo a Chinameca
Donde se reunieron todos,
Luego que llegaron pidieron permiso
Para jugar unos toros.

Dos días de toros jugaron
Nos quedan como recuerdos,
Ellos en sus gustos, y un vil a trasmano
Poniendo el parte a Morales.

“Aquí en la hacienda se encuentra Zapata,
Si lo quieren agarrar,
Tiene cuarenta hombres, pero mal armados,
Ora se han de aprovechar.”

-“Fórmele una entretenida,
Sin dársela a maliciar,
Déjenlo que goce cuanto pida,
Que su día se va a llegar.”

Pusieron violento el parte a Morales
Puesto por la Presidencia:
“A traerme a Zapata se va usted al momento,
Se halla en San Juan Chinameca.”

-“Con mucho empeño lo haré
Ahora si no se me escapa,
En 24 horas le prometo a usted
La cabeza de Zapata.”

Con 600 hombres marchó para Hidalgo
Queriendo igualar al viento.
Pero sólo Dios, que es dueño de lo creado,
No le concedió su intento.

Como a las once del día,
Por Santa Rita pasaron,
Porque dos sujetos allí los llevaban
Hasta el punto donde estaban.

Cuando el General se hallaba comiendo,
Con don Santiago Posada,
Llegó la noticia, que ya iba el Gobierno
Y a la hacienda se acercaba.

Montó su brioso caballo,
Paso a paso se fue yendo,
Frente a un obrador, con cinco soldados,
Se quedó reconociendo.

Cuando el General divisó al Gobierno
Que se acercaba hacia el puente,
Echó mano al rifle y se apeó del caballo
Y con cinco les hizo frente.

Lo rodearon cuatrocientos,
Pero él no se acobardó
Haciéndoles fuego como decidido
Entre ellos se revolvió.

Sin saber que el General
Había puesto su avanzada
En el camposanto, tras de un tecorral,
Les formaron una emboscada.

Cuando les marcaron el “¡Alto ahí!, ¡Quién vive!”
Dijeron, pues -Figueroa.
Con un par de bombas, luego los reciben
Para comenzar la loa.

Dicen que los derrotaron
Pues así corre la voz,
Fueron sólo tres, los que allí se quedaron,
Contrarios setenta y dos.

Corrido de la Leva

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Puestos de acuerdo los ricos,
la codicia los reunió
la leva arrojó a Zapata
al noveno batallón.

Dolor, dolor de la leva,
en marcha la rebelión
cada fusil en la leva
es en pie una maldición.

No llore usted comadrita.
No llore usted por favor,
que han de retornar sus hijos
a mitigar su dolor.

Hermana, mi hermana dulce,
a tu hermano lo llevó
el polvo del remolino
que la leva levantó.

El viento mueve la caña
y la leva nos movió
del campo de verde claro
donde el ensueño creció.

Anciano de blanco sino,
¿en dónde tu hijo quedó?…
Se fue por esos caminos,
la leva se lo llevó.

Amigo, mi amigo franco,
que a su amigo abandonó.
La leva se lo ha llevado,
no puedo quedarme yo.

Jacal que arrina su paja
su puerta se desgajó…
Labriego que va sin surco,
la leva los separó.

Se llevaron a Zapata.
La leva se lo llevó.
No pierdan la fe, muchachos,
¡Viva la Revolución!

Anenecuilco no cede.
Nunca este pueblo cedió.
Cada hueco que dejaron
con otro hombre se llenó.

Los hacendados dijeron:
Zapata es agitador,
y por eso lo mandamos
al noveno batallón.

Corrido de Zapata Niño

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Autor: José Muñoz Cota

Vengo a cantarles, señores,
una nueva novedad:
y es que Zapata está vivo,
pero vivo de verdad.

Cuando los viejos platican
cuento que el viento llevó
gustan de hablar de Zapata,
que muy niño se anunció.

Cuida el pueblo su leyenda
con alfarero fervor.
La pule, la va puliendo,
la guarda en una canción.

Después nos llega el “corrido”
de un ignorado cantor,
y así vive entre su pueblo,
lo que este pueblo adoró.

Gesta de los hombres fuertes
que dió la Revolución…
Zapata desde muy niño
en un corrido vivió.

Nos dice y anda diciendo,
algún viejo decidor,
que Zapata muy temprano
apuntó a libertador.

En Anenecuilco fue,
misérrima población
cerca de Villa de Ayala,
donde Zapata nació.

Jacales de Anenecuilco,
calleja donde creció
su cuerpo de niño serio
y concentrado vigor.

Una leyenda señala
su prematura intuición.
Leyenda que el pueblo quiere
y que este pueblo amasó.

Siendo muy niño, nos dice,
Emiliano presenció
cómo despojaba al padre
la injusticia del patrón.

¿Es que la tierra no es nuestra?
Si en esta tierra nació,
si en esta tierra ha jugado
y en esta tierra creció.

Zapata mira a su padre
que el trabajo encaneció.
Las manos del viejo tiemblan,
tiembla de rabia la voz.

Zapata mira a su madre
ocultando su dolor,
tras el rebozo que ciñe
y que el llanto ya mojó.

Zapata, el niño, no entiende
la injusticia del patrón.
¿Cómo les quita la tierra
cuando aquí siempre vivió?

Zapata niño predica
del jornalero la unión
y recuperar la tierra
que la codicia quitó.

No seas tonto, ha dicho el padre.
Todo lo puede el Señor.
Todo lo tienen los amos,
el indio sólo el dolor.

Entonces dijo Zapata
con extraña decisión:
Cuando sea grande, la tierra
se la quitaré al patrón.