Nueve Años se Cumplieron
may 25
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Autor: ElÃas DomÃnguez
Nueve años se cumplieron de la Revolución
y la patria querida no hallaba ni que hacer;
toditos los tratados eran una adulación
y para el mexicano sufrir y padecer.
Voy a hablar del gobierno de don Porfirio DÃaz
que fue de más conciencia en la persecución,
cuando a los maderistas con furia perseguÃa,
a los pueblos trataba con consideración.
Cuando a pueblos llegaban fuerzas del señor DÃaz
llegando preguntaban pues, por la autoridad
nada más indagaban por la gran rebeldÃa,
que en los cerros andaban con el fin de peliar.
Mirando don Porfirio que no habÃa de ganar
dispuso el armisticio, la guerra suspendió:
Madero con sus tropas entró a la capital
y ahà quedó el gobierno a su disposición.
Luego ese presidente de México se fue,
para la vieja Europa hizo su embarcación,
dejó a la pobre patria en un cruel padecer,
inundada de sangre, ¡Cielo qué compasión!
Después siguió la guerra con Francisco I. Madero,
en contra de otros jefes que no se querÃan rendir;
anduvo, bajó con tropas a Cuautla de Morelos,
a ver si en conferencia los hacÃa convenir.
Pero no sucumbieron Zapata y otros jefes
a las órdenes que traiba don Francisco I. Madero,
y siempre pronunciados se quedaron renuentes,
por todito el estado nombrado de Morelos.
Cuando el señor Naranjo se hizo del poder,
quedando en Cuernavaca de un gran gobernador,
mando a Juvencio Robles el cual se dio a temer
quemando a muchos pueblos con bastante rigor.
Cuando a pueblos llegaban las fuerzas naranjistas
pacÃficos huÃan con el fin de escapar,
a todito el estado nombraban zapatista
y por esa razón lo querÃan arrasar.
Y se fue el año doce para el plan de Morelos,
no conocÃa justicia, ni paz ni libertad,
al cielo se quejaban las cuadrillas y pueblos
sólo los naranjistas traÃan autoridad.
Por fin se le llegó a Francisco I. Madero,
el cual ni pensaba en su trance de agonÃa,
mil novecientos trece en el mes de febrero,
con Huerta y Mondragón, Blanquel y Félix DÃaz.
De luto se vistió la hermosa capital
porque fue muy temible aquella guerra cruel,
y cuando se tomó el palacio principal,
a Madero capturó el general Blanquel.
Entonces terminó el partido maderista
y de la presidencia Huerta se apoderó;
también incendió a pueblos el gobierno huertista,
la historia lo titula por tirano y traidor.
Muchos ruegan por él, si ya se halla en descanso,
según los forzamientos de cómo nos trató.
Allá Luzbel lo tenga, siquiera en fuego manso,
por los crueles incendios y levas que inventó.
Son páginas de sangre, de luto y de tristeza,
que se verá en la historia con mucha admiración;
hablando de tiranos como fue el señor Huerta,
ese Juvencio Robles, Villegas y Cartón.
Los pueblos lo que quieren son buenas garantÃas,
que se juzgue arreglado el Código legal,
fungiendo bien sus leyes mucho agradecerÃa
respetando el derecho asà se hará la paz.
¡Ay si resucitara el señor Benito Juárez
y viera nuestra patria en tan cruel situación!
Sólo él la librarÃa de toditos los males
y rigieran las leyes de la Constitución.
En fin, patria querida ¿cuándo terminarán
las guerras fraticidas que sufre tu nación?
Ya los pueblos honrados desean tranquilidad,
porque ya están cansados de la Revolución.
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