Corrido de la entrada de los Generales Zapata, Villa y Ángeles a la Capital de México

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A las once de la noche
de noviembre veintiocho,
sin que se alterara el orden,
entraron los zapatistas.

Las campanas repicaron,
en casi todos los templos,
y toda la población
en alarma se halló luego.

Como no faltan curiosos,
éstos a la calle fueron
a ver lo que acontecía
para dormir ojo alerta.

Se encontraron en las calles
en correcta formación
a las fuerzas que Zapata
mandaba de explorador.

A Zapata se le espera
con confeti y con flores
para regarle la calle
como a los libertadores.

Villa, Ángeles y Zapata,
los tres reunidos vendrán
a gobernar este pueblo
y a darle la dicha y paz.

Asesinato del Valiente General Domingo Arenas

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Triste noticia les traigo
de un crimen que ya pasó
que á mi general Arenas
Ayaquica lo mató.

El valiente Don Domingo
á Ayaquica lo citó
para que se sometiera
con Carranza á quien sirvió.

Ayaquica muy formal
le dijo que fuera á Atlixco,
y que allí lo esperaría
para volver al aprisco.

Con su noble corazón
nunca temió una celada
y con su estado mayor
se dirigió a la Cañada.

Ayaquica lo esperaba
rodeado de sus soldados,
le dió el abrazo de Judas,
y retiró á los malvados.

Con astucia infernal
Fortino estaba contento
y le ofreció como amigo
trabajar para su intento.

Díjole que muchos jefes
de Zapata ya querían
rendirse, pues se cansaban
con la guerra que seguían.

E! general ya creyó
segura la rendición,
nunca pensó llegaran
á hacerle tan vil traición.

Despues que se pasó un rato
de pláticas y promesas,
le dijo que lo esperara
que iba á retirar sus fuerzas.

El general muy confiado
bien tranquilo se quedó
sin notar que por un flanco
un bulto se levantó.

Un coronel Zapatista
sacó el revólver traidor
y por detrás hizo blanco
en el confiado señor.

La traición se alzó terrible
un cerco de hombres malvados
no dejaron ya que Arenas
fuera por leales salvado.

Otras muchas balas luego
hicieron blanco después,
y como perros rabiosos
se arrojaron sobre dé él.

Su cadaver fué arrastrado
por los montes y los llanos
por quienes quiso tratar
como si fueran hermanos.

Así terminó aquel bravo
vencedor en San Martín,
en Chiautenpan y Tlaxcala,
Apizaco y San Joaquín.

Por su corazón valiente
y por su noble lealtad,
solo, y entre los malvados,
á Atlixco se fué á entregar.

Quisieron ellos vengarse
de la supuesta traición
que á la causa de Zapata
hizo con su rendición,

Es una causa perdida
la de Zapata Emiliano,
que hace sufrir con su saña
á este Pueblo Mexicano.

Los nobles son como Arenas
que no quieren ver llorar
á la pobre Patria mía,
y la van á consolar.

No los que van al avance
sin ponerse á trabajar,
y solo en el robo buscan
la manera de medrar.

Ahora su hermano Cirilo,
que también es general,
ha jurado la venganza
y se dispone a pelear.

Seguirá contra Zapata
una guerra sin cuartel,
y ojalá que el asesino
pague su crimen muy bien.

Ya les canté este corrido
que es triste, no hay que negar
pero si fué mal cantado
creo que me han de dispensar.

Un Recuerdo al General Zapata

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Sobre el sentir de la Patria
quise escribir un renglón,
pero mi pluma es inepta,
carece de ilustración.

Ahora hablaré de Zapata
que en Chinameca cayó,
muerto por Jesús Guajardo
bajo una infame traición.

Murió el Caudillo Suriano
enemigo al español,
cuyo elemento insano
tanto odiaba el luchador.

Con el acero en la mano
y con supremo valor
gritaba: Muera el tirano
el déspota y el traidor.

Allá en los montes y valles
se oyó la voz del cañón,
también se oyeron los ayes
del guerrero que rodó.

Herido por la metralla
envuelto en sangre espiró,
por cobrar la libertad
que el pobre pueblo perdió.

Los que murieron, murieron,
y los que viven son hoy
los que se disputan puestos,
sillas de gobernación.

Allá, en los tiempos de lucha
pocos iban con valor,
nadie quería tener triunfos
para ser gobernador.

Hoy todos quieren el mando
tener un puesto de honor,
pero entonces digan cuando
demostraban tanto valor.

Solo Zapata luchando
permaneció allá en el Sur,
a las huestes levantando
con un patriótico amor.

La muerte de ese caudillo.
dióle gusto al español
decían: ha muerto el bandido
que tantos males causó.

Porque estaban ofendidos
el elemento opresor,
porque sus fincas Zapata
en ruinas se las dejó.

Zapata fue un gran patriota
como pudo serlo Obregón,
nunca de sangre una gota
regó por vías de ambición,

Si no es que una mala nota
la opinión pública dió,
para el Jefe surianó Zapata
fue un bravo campeón.

Adios, Patriota esforzado,
adios, bravo luchador,
leal y valiente soldado,
modelo de gran valor.

Jamás el Pueblo Suriano
se olvidará en su interior
que el general Emiliano
fue su grande defensor.

Corridos de la revolución mexicana

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La fonoteca nacional de México ha publicado en su página Corridos de la Revolución Mexicana, los audios de algunas de las canciones mas clásicas del periodo de la revolución mexicana. Visita la siguiente liga y podrás oír estos corridos clásicos de la revolución.

Corridos de la Revolución Mexicana, Fonoteca Nacional de México.

Salud! Oh Patria Mia

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Saludo ¡oh Patria mía, la tumba de los héroes
que están en gloria eterna, gozando en dulce paz
pa´ ensalzar el nombre de Hidalgo y otros Héroes
y bendecir la historia que hoy vino a consagrar

Recordando de aquellos nobles ancianos
hoy la fecha de mil novecientos once,
que han libertado nuestro pueblo mexicano
del intento que amaban los españoles.

Hoy la pátria en sus glorias secas no vió sus flores,
la mas pulida esencia de caliz apuró,
convertida entre tanto en sangre y ardores
al ver que sus promesas ninguna se cumplió.

Dios le ha dado un poder tan soberano
a otro Hidalgo que ha nacido en nuestra Patria
estas honras recibió don Emiliano
a quien nombramos General, Sr. Zapata.

Hoy si Benito Juárez volviese aquí á la vida
iríamos muy gustosos á dar nuestra ovación,
entonces levantara su faz más resentida
como serena el alba los tintes de una flor.

Este hombre que ha nacído en nuesto Estado
le ha pedido por su honra a Dios clemencia,
porque se ha visto con la espada en la mano;
él defiende con honor la independencia.

Comprendo yo que Juárez le dió desde su gloria
su cetro y su corona al bendecir su honor,
es fuerza que le demos de lauro la historia
y libre de este yugo a toda la nación.

Si el trino que se escucha entre las aves
y la flor que dá su aroma al suelo santo
miles de honras te consagro en tus altares
y con el trino matinal borren tu llanto.

En fin, si en lo futuro mis nobles Ciudadanos
llegase otra conquista de gobierno español,
tendremos siempre en cuenta al Sr. don Emiliano
el irá a su defensa de nuestro pabellón.

Si en tumba más sombría llegase a verte
una palma dolorida voy a darte
y al llegar yo besaré tu loza inerte,
recordando de la historia que dejaste.

En fin, señores, yo pienso cual pobre mexicano
pedir una indulgencia si la merezco yo
y reciba por obsequio hoy don Emiliano
laureles y guirnaldas y el cetro de su honor.

A ti, digno general, hoy te pido
que te dignes dispensarme por tu honra,
de mi es un elogio el que he tenido
porque el Autor fuiste en la sangre redentora.

En fin, ya me despido de esta amable reunión,
suplico que se sirvan mis versos otorgar,
Udes. muy bién saben que mi ramo no es trovar
también me perdonen si he venido á importunar.

Mas en fin, nobles caudillos, me despido,
Señor Eufemio y también don Emiliano,
Dios los bendiga para siempre por su mano
para librar a nuestro pueblo mexicano.

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