May 27
Letras
Patria México, febrero veintitrés,
dejó Carranza pasar americanos:
dos mil soldados, doscientos aeroplanos,
buscando a Villa, queriéndolo matar.
Después Carranza les dijo afanoso:
si son valientes y lo quieren combatir,
concedido, les doy el permiso,
para que asà se enseñen a morir.
Comenzaron a echar expediciones,
los aeroplanos comenzaron a volar,
por distintas y varias direcciones,
buscando a Villa, queriéndolo matar.
Los soldados que vinieron desde Texas
a Pancho Villa no podÃan encontrar,
muy fastidiados de ocho horas de camino,
los pobrecitos se querÃan regresar.
Los de a caballo ya no se podÃan sentar,
más los de a pié no podÃan caminar;
entonces Villa les pasa en su aeroplano
y desde arriba les dijo: Gud bay.
Cuando supieron que Villa ya era muerto,
todos gritaban henchidos de furor:
ahora sÃ, queridos compañeros,
vamos a Texas cubiertos con honor.
Mas no sabÃan que Villa estaba vivo
y que con él nunca iban a poder;
si querÃan hacer una visita
hasta la sierra lo podÃan ir a ver.
Comenzaron a lanzar sus aeroplanos,
entonces Villa, un buen plan les estudió:
se vistió de soldado americano
y a sus tropas también las transformó.
Mas cuando vieron los gringos las banderas
con muchas barras que Villa les pintó,
se bajaron con todo y aeroplanos
y Pancho Villa prisioneros los tomó.
Toda la gente de Chihuahua y Ciudad Juárez
muy asombrada y asustada se quedó,
sólo de ver tanto gringo y carrancista
que Pancho Villa sin orejas los dejó.
Que pensarÃan los “bolillos” tan patones
que con cañones nos iban a asustar;
si ellos tienen aviones de a montones
aquà tenemos lo mero principal.
Todos los gringos pensaban en su alteza
que combatir era un baile de carquÃs,
y con su cara llena de vergüenza
se regresaron en bolón a su paÃs.
Chihuahua, Ciudad Juárez, Francisco Villa, México, Pancho Villa, revolucionarios, Texas, Venustiano Carranza, villistas
May 26
Letras
Voy a cantar estos versos,
de tinta tienen sus letras,
voy a cantarles a ustedes
la toma de Zacatecas.
Mil novecientos catorce,
mes de junio veintitrés,
fue tomado Zacatecas
entre las cinco y las seis.
Gritaba Francisco Villa
en la estación de Calera:
vamos a darle la mano
a don Pánfilo Natera.
Ya tenÃan algunos dÃas
que se estaban agarrando,
cuando llega el general
a ver qué estaba pasando.
Cuando llega Pancho Villa
sus medidas fue tomando:
a cada quien en su puesto
los iba posesionando
Les decÃa Francisco Villa
al frente del Batallón;
para empezar el combate
al disparo de un cañón.
Al disparo de un cañón,
como lo tenÃan de acuerdo,
empezó duro el combate
por el lado derecho e izquierdo.
Les tocó atacar La Bufa
a Villa, Urbina y Natera,
porque allà tenÃa que verse
lo bueno de su bandera.
DecÃa el coronel GarcÃa,
con su teniente Carrillo:
le pido permiso a Villa
para atacar por El Grillo.
Fue tomado Zacatecas
por Villa, Urbina y Natera,
Ceniceros y Contreras,
Madero Raúl y Herrera.
¡Ahora sÃ, borracho Huerta,
harás las patas más chuecas,
al saber que Pancho Villa
ha tomado Zacatecas¡
Gritaba Francisco Villa:
¿En dónde te hallas Barrón?
Se me hace que a mà me vienes
guango como el pantalón.
Les decÃa Francisco Villa
con una voz muy ufana:
ya están tumbando la finca
que le nombraban La Aduana.
Esa finca de La Aduana
era una finca bonita,
la tumbaron los huertistas
con pólvora y dinamita.
Gritaba Francisco Villa:
¿Dónde te hallas Argumedo?
¿Por qué no sales al frente,
tú que nunca tienes miedo?
Debajo de aquella finca,
allá habÃa muchos pelones,
muchas armas, mucho parque y
más de veintidós cañones.
¡Ay hermoso Zacatecas!
mira como te han dejado,
la causa fue el viejo Huerta
y tanto rico allegado.
Estaban todas las calles
de muertos entapizadas
y las cuadras por el fuego
todititas destrozadas.
Adiós, cerro de La Bufa,
con tus lúcidos crestones,
cómo te fueron tomando
teniendo tantos pelones.
Andaban los federales,
que no hallaban ni qué hacer,
buscando enaguas prestadas
pa’ vestirse de mujer.
Subieron a las iglesias
a repicar las campanas
y las bandas por las calles
sonorizaban con dianas.
Cuatro ramitos de flores
puestos en cuatro macetas,
por la División del Norte
fue tomada Zacatecas.
1914, División del Norte, Francisco I. Madero, Francisco Villa, Pancho Villa, revolucionarios, Zacatecas
May 26
Letras
El dÃa 28 de abril
a las seis de la manaña,
Salimos en un enganche
pa’l estado de Pensilvania.
Mi chinita me decÃa,
–Yo me voy en esa agencia,
para lavarle su ropa
para darle su asistencia.
El enganchista me dijo,
–No lleves a tu familia
para no pasar trabajos
en el estado de West Virginia.
Pa’ que sepas que te quiero
me dejas en Fort Worth,
Cuando ya estés trabajando
me escribes de donde estés.
–Cuando ya estés por allá
me escribes, no seas ingrato,
En contestación to mando
de recuerdo mi retrato.
Adiós estado de Texas
con toda tu plantación,
Ya me voy pa’ Pennsylvania
por no piscar algodón.
Adiós, Fort Worth y Dallas,
pueblos de mucha importancia,
Ya me voy pa’ Pensilvania
por no andar en la vagancia.
Al llegar a ese Milwaukee
cambiamos locomotora,
De allà salimos corriendo
ochenta millas por hora.
Cuando llegamos allá
que del tren ya nos bajamos
preguntan las italianas
–¿De dónde vienen mexicanos?
Responden los mexicanos
los que ya hablan inglés,
–Venimos en un enganche
del pueblo de Fort Worth.
Estos versos son compuestos
cuando yo venÃa en camino,
Son poesÃas de un mexicano
nombrado por Concestino.
Ya con ésta me despido
con mi sombrero en la mano,
Y mis fieles compañeros
son trescientos mexicanos.
revolucionarios
May 25
Letras
Esas tierras del rincón
las sembré con un buey pando,
se me reventó el barzón
y sigue la yunta andando.
Cuando llegué a media tierra
el arado iba enterrando,
se enterró hasta la telera,
el timón se deshojó,
el barzón se iba trozando,
el yugo se iba pandeando,
el sembrador me iba hablando;
yo le dije al sembrador,
no me hable cuando ande arando.
Se me reventó el barzón
y sigue la yunta andando.
Cuando acabé de pizcar,
vino el rico y lo partió,
todo mi maÃz se llevó
ni pa’ comer me dejó,
me presenta aquà la cuenta:
aquà debes veinte pesos
de la renta de unos bueyes,
cinco pesos de magueyes,
una anega, tres cuartillas de frijol
que te prestamos,
una anega, tres cuartillas
de maÃz que te habilitamos,
cinco pesos de unas fundas
siete pesos de cigarros.
¡Seis pesos…no sé de qué
pero todo está en la cuenta!
a más de los veinte reales
que sacaste de la tienda,
con todo el maÃz que te toca
no le pagas a la hacienda,
pero cuentas con mi tierra
pa’ seguirla sembrando.
Ora vete a trabajar
pa’ que sigas abonando.
Nomás me quedé pensando
sacudiendo mi cobija,
haciendo un cigarro de hoja.
¡Que patrón tan sinverguenza!
to’ mi maÃz se llevó
para su maldita troje!
Se me reventó el barzón,
y sigue la yunta andando.
Cuando llegué a mi casita,
me decÃa mi prenda amada:
¿on’ ta el maÃz que te tocó?
le respondà yo muy triste:
el patrón se lo llevó
por lo que debÃa en la hacienda,
pero me dijo el patrón
que contara con la tienda.
Ora voy a trabajar
para seguirle abonando,
veinte pesos, diez centavos
son los que salgo restando.
Me decÃa mi prenda amada:
ya no trabajes con ese hombre,
nomás nos está robando
anda al salón de sesiones
que te lleve mi compadre,
ya no le hagas caso al padre,
¿él y sus excomuniones!
¿Qué no ves a tu familia
que ya no tiene calzones?
Ni yo tengo ya faldillas
ni tú tienes pantalones.
Nomás me quedé pensando,
me decÃa mi prenda amada:
¡que vaya el patrón al cuerno!
cómo tuviéramos de hambre
si te has seguido creyendo
de lo que te decÃa el cura,
de las penas del infierno.
¡Viva la revolución!
¡Muera el supremo gobierno!
¡Se me reventó el barzón
y siempre seguà sembrando!
El barzón, revolucionarios, villistas
May 24
Letras
Despierten ya mexicanos,
los que no han podido ver,
que andan derramando sangre
por subir a otro al poder.
¡Pobre nación mexicana!
qué mala ha sido tu suerte;
tus hijos todavÃa quieren
mas en la desgracia verte.
Mira a mi patria querida,
nomás como va quedando;
que esos hombres más valientes,
todos los van traicionando.
¿Dónde está el jefe Zapata?
¿Qué esa espada ya no brilla?;
¿dónde esta el bravo del Norte
que era don Francisco Villa?
Fueron lÃderes primero
que empuñaron el acero;
hasta subir al poder
a don Francisco I. Madero.
pues cuando subió al poder;
a Pancho Villa y Zapata
los quiso desconocer.
Yo no he visto candidato
que no sea convenenciero;
cuando suben al poder
no conocen compañero.
Zapata le dijo a Villa:
–Ya perdimos el albur;
tu atacarás por el Norte,
yo atacaré por el Sur.
Ya con ésta me despido
porque nosotros nos vamos;
que termina el corrido:
Despierten ya mexicanos.
Francisco I. Madero, Pancho Villa, villistas, Zapatistas
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