El Corrido de los Rebeldes de Chinameca

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La hacienda de  
sobresaltada tembló, 
al ver que ya por Huichila 
derribaban el portón.

Fue un veintinueve de mayo 
después de que el sol salió, 
a los patios de la hacienda 
 esforzado entró.

Hacienda de , 
¿dónde estará tu patrón? 
En las trojes de la hacienda 
está del indio el dolor.

El odio del indio es justo, 
justo y santo su furor... 
Zapata lo ha comprendido, 
Zapata el libertador.

En la hacienda se encontraron 
de parque una dotación 
y cuarenta rifles "savages" 
que la guerrilla incautó.

De nuevo siguen la marcha 
que en Tepexco descansó; 
en Amayucan, Tepepa, 
cerca de la población.

¡Valientes los zapatistas! 
¡Qué denodado su ardor! 
Sin armas y sin provisiones, 
Jonacatepec los vio.

En cambio los federales... 
-¡pobre engañado "pelón"!-
toda la noche combaten 
contra de la insurrección.

Zapata la retirada 
en vista de esto ordenó; 
 la cubre, 
con inaudito valor.

Con Morales, con Navarro, 
, en reunión, 
con Juáregui y con Omañan, 
ya Zapata el redentor.

Los jacales y las milpas, 
sacudieron su clamor... 
¡Viva Emiliano Zapata 
de los indios defensor!

¡Viva Emiliano Zapata!
El campo ensancha su voz... 
viene este grito a los valles 
y en los riscos se prendió.

Los indios, los niños indios, 
los que crecen al dolor 
de uncir su vida a las siembras, 
lo ven pasar con amor.

Zapata lleva anhelante 
su grito de redención, 
la tierra lo mira fuerte 
y sereno junto al peón.

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