Adiós a Nabor Mendoza

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Autor: Celedonio Serrano Martínez.

¡Adiós Nabor Mendoza!
el pueblo te recuerda,
tu sangre en el Ejido
le da fuerza a la tierra;
y en la escuela tu nombre,
se alaba y se venera.

Coyote fuiste en la guerra,
y como hombre, fuiste humano,
como soldado, valiente,
como jefe, fuiste hermano;
como compañero, amigo;
que a todos diste la mano.

Tú, que no tuviste infancia,
ni herencia tuvo tu cuna
jugaste tu corazón
al amor y a la fortuna,
y te lo ganó la envidia
canalla, vil y perjura.

En el corazón del pueblo
vivirás mientras él viva,
y en boca del trovador
se perpetuará tu vida,
hasta que el tiempo en la Historia
su nombre con oro escriba.

El hijo de su gran amigo
que allá en tu infancia tuviste,
con valor y patriotismo
del olvido .te redime;
porque hoy la prensa maldita
no se ocupa del humilde,
sino de los asesinos
y los artistas de cine.

Soy Celedonio Serrano,
y por mi madre, Martínez
mas los niños de mi tierra,
tan sólo me llaman Cile.

Corrido de Nabor Mendoza

Sin comentarios

Habían pasado la Cruz de la Tentación,
ese paraje para llegar al Molino
donde se hallaba la insoportable traición,
tras un mampuesto los han cazado unos tiros.

Fue la política incansable de la trama,
fue a trasladarlos para la Sierra con viveza,
que si cayeron a esa red y los mataron
¡ay!…… su rebelión fue Baltasar y Felipe Armenta.

Pidió permiso de sacar a su familia
de aquella zona preferida como todas,
mas no pensaba que estaba en tierra enemiga,
¡ay!. … por la emboscada que
allí les puso la empresa.

Damián Hernández, El Bule con El Venado,
se le acercan y le dicen: ¡por este oficio!…
para obtener aquel obsequio sanguinario
y estrechar a don Nabor en el suplicio.

Fueron seis víctimas y cinco desarmados
los que quería este Felipe y Baltasar,
pues a los muertos los dejaron encuerados
los que juzgaba la presencia de Jehová.

El seis de marzo de mil novecientos dieciocho
Nabor Mendoza con su hermano Moisés,
por el fracaso descendieron a un reposo,
en una fosa fueron inhumados los seis.

Nabor Mendoza, te busca la humanidad
con sentimiento por la muerte que te han dado,
sobre la diosa de tu patria natural
vierte sus lágrimas tu pueblo abandonado”.

Corrido de la traición de Federico Morales

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Autor: Marciano Silva.

Si me consideras, público lucido
Y me prestas tu atención,
Voy a declararme y en lo sucesivo
Te daré una explicación.

El 30 de agosto día tan señalado
Del mismo que corresponde
Fecha y todo tienen muy bien enterado
De mil novecientos once.

No quedó conforme el General Zapata
Después de haber conquistado
Por ese motivo se salió de Cuautla
Esperando el resultado.

Salió rumbo a Anenecuilco
Donde su atención fijaba
Como es hombre vivo, conoció el peligro
La traición que le jugaban.

Al mismo momento se reunió su pueblo
Para saber lo que pasaba
Y él dio a saber del nuevo Gobierno
Y lo inconforme que estaba.

Mandó tocar las campanas
Ese Grande General,
Vámonos de nuevo a empuñar las armas;
LA DEFENSA ES NATURAL.

Yo no ambiciono la silla
Ni tampoco un alto puesto;
Lo que me adolece, mi patria querida,
Verla en tan cruel sufrimiento.

Resolvió su hermano Eufemio Zapata
Conociendo el mal proyecto,
Yo ni ahora ni nunca rendiré las armas,
Sólo ya después de muerto.

Esta política es falsa,
La tengo bien conocida,
Piensan primero recogernos las armas
Para quitarnos la vida.

Habló con su hermano Eufemio y le dijo:
Bajándose a lo profundo,
Ya no condesciendo, bajo de armisticio,
Ya ves los pagos del mundo.

Salieron de Ayala rumbo a Chinameca
Donde se reunieron todos,
Luego que llegaron pidieron permiso
Para jugar unos toros.

Dos días de toros jugaron
Nos quedan como recuerdos,
Ellos en sus gustos, y un vil a trasmano
Poniendo el parte a Morales.

“Aquí en la hacienda se encuentra Zapata,
Si lo quieren agarrar,
Tiene cuarenta hombres, pero mal armados,
Ora se han de aprovechar.”

-“Fórmele una entretenida,
Sin dársela a maliciar,
Déjenlo que goce cuanto pida,
Que su día se va a llegar.”

Pusieron violento el parte a Morales
Puesto por la Presidencia:
“A traerme a Zapata se va usted al momento,
Se halla en San Juan Chinameca.”

-“Con mucho empeño lo haré
Ahora si no se me escapa,
En 24 horas le prometo a usted
La cabeza de Zapata.”

Con 600 hombres marchó para Hidalgo
Queriendo igualar al viento.
Pero sólo Dios, que es dueño de lo creado,
No le concedió su intento.

Como a las once del día,
Por Santa Rita pasaron,
Porque dos sujetos allí los llevaban
Hasta el punto donde estaban.

Cuando el General se hallaba comiendo,
Con don Santiago Posada,
Llegó la noticia, que ya iba el Gobierno
Y a la hacienda se acercaba.

Montó su brioso caballo,
Paso a paso se fue yendo,
Frente a un obrador, con cinco soldados,
Se quedó reconociendo.

Cuando el General divisó al Gobierno
Que se acercaba hacia el puente,
Echó mano al rifle y se apeó del caballo
Y con cinco les hizo frente.

Lo rodearon cuatrocientos,
Pero él no se acobardó
Haciéndoles fuego como decidido
Entre ellos se revolvió.

Sin saber que el General
Había puesto su avanzada
En el camposanto, tras de un tecorral,
Les formaron una emboscada.

Cuando les marcaron el “¡Alto ahí!, ¡Quién vive!”
Dijeron, pues -Figueroa.
Con un par de bombas, luego los reciben
Para comenzar la loa.

Dicen que los derrotaron
Pues así corre la voz,
Fueron sólo tres, los que allí se quedaron,
Contrarios setenta y dos.

Las hazañas de los Yaquis en Morelos

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Autor: Marciano Silva.

Adentro, rifleros, vamos al combate,
a dar grandes pruebas de nuestro valor,
no les causen miedo los míseros yaquis
ni el ligero toque de su cruel tambor.

Que al silbar los cuernos les cause coraje;
que hundidos los pechos les cause furor,
pelearles debemos, vengar el ultraje
que han hecho en los pueblos de esta región.
No digan los yaquis que aquí en nuestro Estado
todos carecemos de valor civil,
a todo escape vamos dispersados
cuando al fin furiosos los vemos venir.

Inmundos salvajes, vienen engañados,
por eso se meten sin miedo a morir,
porque aunque los maten, no les da cuidado
dicen: que a su tierra van a revivir.
Adentro, muchachos, que la muerte es dicha
cuando por su patria se llega a morir,
adentro, nos dice el jefe Ayaquica,
Cabrera y Alfaro, con voz varonil.

El muy arrojado, jefe que hay en lista,
señor Camarilla, bravo paladín,
que bien les ha dado a los carrancistas
con el muy valiente señor Vega Gil.

El muy invencible señor Caraveo,
y el señor Arenas con su división
mandaron los yaquis en tren de recreo,
para las cavernas del viejo Plutón.
Aunque en Tochimilco fue su gran trofeo
poco agradecidos de tal excursión,
Alvaro, cacique de aquellos soldados
creo que podrá darles una explicación.

El día 24 de agosto por fecha
fueron a batirse a San Juan Amecac;
con los guajolotes, gallinas cluecas,
cabras y borregos, qué barbaridad.
Los pobres marranos no hacían resistencia
los gallos volaban queriendo escapar
y ellos airados, decían con violencia:
de estos zapatistas ni uno ha de quedar.

Cargando con burros, vacas y cereales,
todo cuanto hubo en ese lugar,
se fueron contentos de aquellos lugares
que al fin les cubrieron su necesidad.

Tal es el inmundo proceder infame,
su lema horrible es irracional,
creo que Dios Padre quedaría desnudo
si de su alto trono llegara á bajar.
Por Dios, Venustiano, cambia de experiencia,
diles a tus militares que no vayan a matar
los pobres marranos, vacas y gallinas
y los guajolotes en lance fatal.

Diles que los jarros no son zapatistas,
ollas y cazuelas también el comal,
semillas en grano, rebozos y platos,
viejos mantequeros, también nixtamal.

Cambia de estrategia y de disciplina,
lleva tus legiones al cuerpo del honor
y no así a los pueblos a matar gallinas,
o a hombres indefensos sin ningún temor.

Tú quieres por fuerza sentarte en la silla,
tú que no conoces lo que es pundonor,
pídele a Zapata y a Francisco Villa
que te den ejemplo, mi buen Senador. (sic)

Zapata y los Zapatistas

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Autor: Maximiliano Mendoza.

Oye, público ilustrado, el canto de una alma grata
que he dedicado estos versos a don Emiliano Zapata,
cuyo hombre tomó las armas en el feliz mes de enero
para defender la causa de don Francisco I. Madero.

El veinte de noviembre la guerra empezó a surgir,
don Emiliano en su tierra y don Francisco en San Luis.
Zapata estaba ayudando a Madero en sus afanes,
para que éste con despacio ratificara sus planes.

Después de un tiempo de guerra se hizo un triunfo sin igual,
y se marcharon sus huestes con rumbo a la capital,
Zapata estaba contento con el triunfo de Madero,
dicen que ya tiene sus tierras todo el pueblo jornalero.

Lo que prometió Madero ya no lo pudo cumplir,
en ese plan prometido allá en San Luis Potosí,
para hacerlo proclamar al poder debió subir
y que ya estando sentado su plan debiera cumplir.

Pero Zapata miraba que ya el tiempo se pasaba
y que bienes y promesas de eso ya nunca se hablaba;
ya perdida la esperanza la águila batió sus alas,
Zapata tomó las armas y proclamó el Plan de Ayala.

Si Madero olvida el plan que enarboló en su bandera
yo sí cumpliré el de Ayala aunque perezca en la guerra,
esto dijo ese valiente y su estandarte tomó
y con valor eminente en Morelos combatió.

El grandioso Plan de Ayala quiso cumplirnos Zapata
por sus triunfos en Morelos, en Guerrero y Cuernavaca,
con sus triunfos y combates como soldado valiente
animando con sus frases a los jefes de su gente.

En los tres puntos del sur sí lo quieren con lealtad
porque les da la Justicia, Paz, Progreso y Libertad.
Huerta le hacía mil promesas para que a él se rindiera
y se le frustró su empresa, Zapata siguió la guerra.

Combates muy eminentes inició desde ese día;
para cumplir su promesa él peleó con gallardía,
uniéndose valientes jefes ilustres de gran corazón
que lo ayudaron en todo dando fama a la Nación.

Como es Francisco Mendoza, lo mismo que Salazar,
y don Francisco Pacheco, juntos iban a pelear.
Genovevo de la O, cuyo nombre no es extraño,
y don Fortino Ayaquica, valiente como Montaño.

Estos tuvieron combates contra todos los gobiernos
en Ozumba, en Nepantla, Teloloapan y Morelos,
por Yacapixtla y Tepexco, esas partes recorrieron,
tuvieron fuertes encuentros en el cerro del Jilguero.

Felipe Neri allá andaba por todos esos lugares;
en Axochiapan y Zacualpan perdieron los federales,
estuvieron en Matlala, en San Marcos y Atlixco,
en San Nicolás y en Chietla, en Colón y en Cuatlixco.

Milpalta, Jojutla y Chalco, Jantetelco y Atencingo,
Juchitepec, Tres Marías, Topilejo y Tepalcingo,
esas partes recorrieron combatiendo sin igual
hasta que triunfantes llegan a la hermosa capital.

El espartano Zapata, fue por muchos calumniado,
porque muchos lo juzgaban como hombre depravado,
varios decían que al llegar les causaría graves males,
entrando a la capital se verían barbaridades.

Nada de eso, no fue cierto, lo efectivo se ha de hablar,
éstos entraron correctos, con muchísima igualdad,
dando gracias al Pueblo, demostrando su lealtad,
dando fama, honor y mérito a su invicto general.

Les suplico que perdonen esta humilde narración
a todos los que escucharon que he cantado
y una regia corona de laureles y de nardos
solamente le deseo a este caudillo denodado.

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