LA CONVENCIÓN DE AGUASCALIENTES

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Al triunfar los Carrancistas
del Gobierno usurpador,
la Capital fué ocupada
por Carranza el vencedor.

Muchos Jefes no querían
que el Primer Jefe siguiera,
y acordaron que otro Jefe
en Convención se eligiera.

Carranza su anuencia dió
y se eligió a Aguascalientes,
para que allí se reunieran
y arreglar cosas pendientes.

Villa, Natera y Gutiérrez
trataron de hacer presión,
porque se quitara el mando
a Carranza sin razón.

Se discutió con denuedo
y se llegó a la conclusión,
que debía de ser nombrado
Presidente de la Nación.

Tres partidos se formaron
en aquella grande Asamblea,
Villistas y Carrancistas
y otro terció en la pelea.

Muchos días de discusiones
separaron a los leales,
y enemigos se volvieron
por cuestiones personales.

Con arranques de patriotismo
los Diputados propusieron,
que sus firmas se asentaran
en la enseña tricolor.

Hubo debates caldeados
para rebatir la idea,
y un enviado de Zapata
hizo una ofensa muy fea.

Desgarró nuestra bandera
diciendo que era quimera,
que un trapo no era la Patria
sino una enseña cualquiera.

Mucho trabajo costó
a la gente moderada
hacer que las armas guardaran
los que a luchar se aprestaban.

Después de no convencerse,
en muy largas discusiones
se hablaba de suspenderla
cuando hicieron concesiones.

Propuso el tercer partido
a E. Gutiérrez de Presidente
y a él se aliaron los Villistas
y Eulalio fué el Presidente.

Carranza nunca aceptó,
lo quitaron del poder
y a sus afectos mandó,
la Convención desconocer.

Villa avanzó en son de guerra,
y Carranza al retirarse
dejó la gran Capital
pa´en Apam atrincherarse.

Otra guerra se encendió
más fuerte y encarnizada,
Villistas y Carrancistas
destrozaron la Patria amada.

Veracruz fué Capital
del partido de Carranza,
y se guerreó con gran zaña
y la mayor desconfianza.

Con los buenos elementos
que agenció en el extranjero
pudo armar a nuevas tropas
y llegó a ser el primero.

Tomó la ciudad de Puebla
contra gentes de Zapata,
después se ocupó Pachuca
y llegaron a Oaxaca.

Luego a México tomaron
y a Querétaro también,
y en Celaya y el Bajío
Obregón triunfó muy bien.

Villa perdió cuanto tuvo
y hasta Chihuahua marchó,
y México pacificado
a Carranza lo ensalzó.

Se hicieron las elecciones
y a Carranza lo eligieron,
entrando al orden legal,
y en paz los que sucumbieron.

DESPEDIDA A D. VICTORIANO HUERTA

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Autor: Marciano Silva.

Se fué don Victoriano
para la vieja Europa,
como mamá Carlota
buscando a Napoleón.

También don Aureliano
Blanquet, cosa chistosa,
decía en voz medrosa:
adiós, mi fiel Nación.

Dejaron a la Patria
vestida en negro luto,
en mísero sepulcro
llorando su orfandad.

Donde a la vez descansan
mil héroes ya difuntos
que el proyectil injusto
mandó a la eternidad.

Los valientes no corren,
señor don Victoriano,
Ud. y don Aureliano
violanron ese honor.

Nunca el valor se esconde
en pechos mexicanos,
solo huyen los tiranos
por miedo al vencedor.

Dijiste que en dos meses
vencerías a Zapata,
y la alta aristocracia
creyó en tal pretención.

Pues cueste lo que cueste
la paz se hará en mi patria,
y tú con tus petacas
marchaste a otra Nación.

Te fuiste ¡qué vergüenza!
sin valor ni arrogancia,
sin honra ni esperanza,
a un destierro fatal.

Y con la Marsellesa
te recibe la Francia,
cobarde Sancho Panza
de suelo occidental.

Allá en la vieja Europa,
asilo de mendigos,
se ocultan los bandidos
no sé porqué razón.

No hay ley que desconozca
tal vez como es debido
a hombres corrompidos
a quien dan protección.

Ahora esos caudillos
y jefes voluntarios
que fieles te ayudaron
en tu obra criminal.

Quedan comprometidos
y al fin abandonados,
pobres, decepcionados,
de ejemplo servirán.

La sangre inmaculada
que se vertió vilmente,
de héroes inocentes
sacados de su hogar.

Irán cual un fantasma
con voz triste y doliente
al Viejo Continente
su sueño a perturbar.

Adi+ós, don Victoriano,
funesto presidente,
que al fin impunemente
te fuiste muy en paz.

Que siempre los tiranos,
por influencia ó por suerte,
se burlan de la muerte
y del código penal.

Te fuiste a tierra extraña,
lejos del Reino Azteca,
llevando tu maleta,
con mucha precaución.

Tus planes de campaña
y esa grande estrategia,
con que vencida dejas
a la Revolución.

Saluda a Félix Díaz
y a Mondragón de paso,
y dales un abrazo
en prueba de amistad.

Por su obra tan impía
que lo llevó al fracaso,
funesto Cuartelazo
para la humanidad.

Los pueblos mexicanos
con alegría sincera,
saludan por doquiera
tu urgente ocultación.

Funesto maihuano,
aborto de la tierra,
Dios quizo que no vuelvas
a pisar mi Nación.

Corrido de Emiliano Zapata de Pablo Neruda y Tata Nacho

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Autor: Pablo Neruda,
con música de Tata Nacho.

Cuando arreciaron los dolores
en la tierra, y los espinares desolados
fueron la herencia de los campesinos
y como antaño, las rapaces
barbas ceremoniales, y los látigos,
entonces, flor y fuego galopado …

Borrachita me voy hacia la capital
Se encabritó en el alba transitoria
la tierra sacudida de cuchillos,
el peón de sus amargas madrigueras
cayó como un elote desgranado sobre
la soledad vertiginosa,
a pedirle al patrón
que me mandó llamar
Zapata entonces fue tierra y aurora.

En todo el horizonte aparecía
La multitud de su semilla armada.
En un ataque de aguas y fronteras
el férreo manantial de Coahuila,
las estelares piedras de Sonora;
todo vino a su paso adelantando,
a su agraria tormenta de herraduras.

Que si se va del rancho
muy pronto volverá
Reparte el pan, la tierra;
Te acompaño.

Yo renuncio a mis párpados celestes,
Yo, Zapata, me voy con el rocío
de las caballerías matutinas,
en un disparo desde los nopales
hasta las casas de pared rosada.
cintitas pá tu pelo no llores por tu Pancho …

La luna duerme sobre las monturas,
La muerte amontonada y repartida
yace con los soldados de Zapata.
El sueño esconde bajo los baluartes
de la pesada noche su destino,
su incubadora sábana sombría.

La hoguera agrupa el aire desvelado;
grasa, sudor y pólvora nocturna.
… Borrachita me voy para olvidar …
Pedimos patria para el humillado.

Tu cuchillo divide el patrimonio
y los tiros y corceles amedrentan
los castigos, la barba del verdugo.
La tierra se reparte con un rifle.

No esperes, campesino polvoriento,
después de tu sudor la luz completa
y el cielo parcelado en tus rodillas.
Levántate y galopa con Zapata.

Yo la quise traer dijo que no …
México, huraña agricultura, amada
tierra entre los oscuros repartida;
de las espaldas del maíz salieron
al sol tus centuriones sudorosos.

De la nieve del Sur vengo a cantarte.
Déjame galopar en tu destino
y llenarme de pólvora y arados.
… Que si habrá de llorar
pa que volver.

Aquiles Serdán

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Autor: Marciano Silva.

Hijos de Puebla, de rodillas ofrecedles
un homenaje con el más crecido afán,
a los obreros y estudiantes que como héroes
llenos de gloria sucumbieron con Serdán.

Hagan recuerdos del 18 de Noviembre,
año por gracia de mil novecientos diez
cuando con sangre se escribió en páginas breves
una epopeya muy gloriosa en honra y prez.

Cuando Madero bajó a hacer su propaganda,
se adhirió en Puebla mucha gente a su favor,
los que sinceros exigían en su demanda
otro gobierno que no fuera el dictador.

Varios obreros y estudiantes se afiliaron
al candidato con el más crecido afán,
y como jefe del partido designaron
al invencible señor Aquiles Serdán.

Mucio Martínez cuando tuvo la noticia
hizo sobre ellos una cruel persecución,
porque el gobierno clerical y porfirista
había triunfado en su burlesca reelección.

El día 18 al nacer el nuevo día,
Miguel Cabrera con una órden imperial
llegó a la casa de Serdán y le exigía
que se le abriera, pues traís orden de entrar.

Carmen Serdán al oir las amenazas
abrió la puerta, más la entrada le negó,
y entonces él como un esbirro del Tetrarca
sin respetar el bello sexo la golpeó.

En ese instante salió Aquiles iracundo,
y al darse cuenta que a su hermana malatrataba
le pegó un tiro, y a Fregoso su segundo
preso en un cuarto ordenó que se dejara.

Pocos minutos después de aquella escena
llegaron tropas federales y gendarmes
para entrar en aquella casa tan famosa
donde se hallaba un conjunto de Titanes.

Quince patriotas mexicanos se aprestaban
para luchar contra dos mil ¡oh que heroismo!
los que en la lucha desigual no se fijaban
ni los llenaba de pavor su cruel destino.

En un balcón hacia la calle apareció
Carmen Serdán portando un rifle con firmeza,
la que ante un grupo de curiosos se expresó
de esta manera, con un acto de nobleza.

¡Vengan esclavos a pelear su libertad
que aquí en la casa tengo parque y carabinas,
sublime herencia que a sus hijos dejarán
de bienestar, no de baldón ni de ignominia!

Diciendo esto, y haciendo el primer disparo,
y abriose el fuego sobre aquel bello edificio,
tomando luego las alturas los sicarios
para poder bien dominarlos a toditos.

La primer víctima fue Máximo Serdán,
y así siguieron sucumbiendo uno por uno,
hasta que el fuego extinguióse, porque a par
de los patriotas no quedaban ya ninguno.

Al penetrar la soldadesca a aquella casa
solo encontraron los despojos inmortales
que sucumbieron en defensa de una causa
como esforzados y valientes liberales.

Luego pusieron una estrecha vigilancia,
y un gendarme cerca ya de la oración,
vió una figura y disparole sin tardanza,
sin ver quien era quiso hacer la ejecución.

Era Serdán, el bravo Aquiles, que salía
de su escondite buscando una salvación,
era un apostol que más tarde se uniría
a su partido contra su reelección.

Salud, obreros y esforzados estudiantes,
que en unión del bravo Aquiles sucumbieron,
como coplero permitidme que les cante
esta epopeya donde de gloria se cubrieron.

Duerman en paz en sus tumbas silenciosas,
caros ehrmanos, estudiantes y obreros
glorificados como Ignacio Zaragoza
y ensalzados por un hijo de Morelos.

Carmen Serdán que igual a Leona Vicario
te hiciste grande por tu arrojo sin igual,
a tí vendrán llenas de lauros y de hinojos
las mexicanas vuestro nombre a venerar.

EL FUSILAMIENTO EN MONTERREY DEL GRAL. GUAJARDO EL 18 DE JULIO DE 1920

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Autor: Eduardo Guerrero.

Las iras de Dios desata
quien a traición a otro hiere,
y siempre el que a hierro mata
ya saben que a hierro muere.

Esta sentencia terrible
hoy tuvo confirmación
porque Guajardo murió
a causa de una traición.

Guajardo se fingió amigo
de Zapata y a él se alió
y cuando lo vio confiado
a vil traición lo mató.

A la Paz le sirvió mucho
su acción innoble y falaz,
pero la moral fue herida
con esa acción incapaz.

Ahora en Monterrey se vio
cumplir divina sentencia
y a traición Cano entregó
a Guajardo sin conciencia.

Después del triunfo sonado
de González y Obregón.
Guajardo contra de Villa
salió con rumbo a Torreón.

Pero ya tenía su plan
de combatir al Gobierno
pues le dieron muy poco
o era un rebelde eterno.

Al partir de Buenavista
tuvo un percance terrible
pues impedía castigar
un delito muy punible.

Su chaufer mató a un sujeto
lo mandaron aprehender,
pero Guajardo se opuso
y lo tuvieron que vencer.

Salieron luego sus trenes
para el norte del país,
con mil doscientos soldados
pensando hacer un desliz.

Llegando a Gómez Palacio
se declaró en rebelión
desconociendo al Gobierno
y Poderes de la Unión.

Marchóse por la llanura
buscando ayuda eficaz,
por el rumbo del Saltillo
pues no se creyó capaz.

El Gobierno mandó tropa
que lo fuera a perseguir
y en la hacienda La Hediondilla
tuvieron que combatir.

Guajardo perdió la acción,
se dispersaron sus tropas
y con unos cuantos hombres
huyó con muy pocas ropas.

Se perdió por unos días
lo creían unido a Osuna,
cuando vino a aparecer
ya sin esperanza alguna.

En Monterrey se escondió
en la casa de su esposa,
allí lo encontró un amigo
y pasó cosa horrorosa.

Este le avisó al Gobierno
en qué casa se ocultaba
y lo hicieron aprehender
por quien ruin lo delataba.

Antonio Cano, era amigo
y también subordinado
y en la acción de la Hediondilla
se entregó y fue perdonado.

Guajardo no resistió
cuando fueron a aprehenderlo
pero a Cano le injurió
porque así llegó a perderlo.

Para formarle proceso
fue preso incomunicado
y en un Consejo de Guerra
a muerte fue condenado.

La noche del diecisiete
la pasó Guajardo en vela
y la sombra de Zapata
fue su única compañera.

Por la mañana a las siete
del dieciocho del actual
fue ejecutado Guajardo
en el Cuartel Terminal.

Seis soldados fusilaron
al matador de Zapata
mandados por Ríos Zertuche
y les regaló su plata.

Con la primera descarga
cayó herido el general
y el mayor Enrique Hernández
le destrozó el parietal.

Los deudos pidieron luego
se les entregara el muerto
y en la calle Isaac Garza
velaron su cuerpo yerto.

Sus restos duermen en paz
en el gran panteón del Carmen
y su fin no olvidarán
los que contra el Gobierno se alcen.

El pueblo ya está cansado
con tanta revolución
quiere paz; quiere trabajo,
y progreso en la nación.

Triste fin de un guerrillero
acabó de referir
a traición mató a su amigo
y otro le hizo a él morir.

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